lunes, 24 de marzo de 2014

día 5

Las ganas de entrar se han atenuado. He entrado en las mañanas y aburrido, en las noches y aburrido. Nada que perderse, nada que compartir. Ya no tengo muchas ganas de entrar, o tal vez ganas sí, pero no esa necesidad absurda. Ya no me pillo abriendo nuevas pestañas y deteniéndome. Es un avance saludable, pero he encontrado otros modos de perder el tiempo: he jugado "Zelda: a link to the past", aunque me pongo como límite destruir a un jefe por día.

La dificultad para levantarme en las mañanas sigue siendo lo más preocupante, y a quién culparé ahora que feisvuk está lejos... a la marihuana de dudosa procedencia, a la comodidad, al frío, al calor.

Me he fijado que tal vez estoy experimentando una pequeña regresión internetera. He vuelto a gmail como antes del flagelo feisvuc, es decir, al chat y eso... ojalá pronto a escribir cartas a mis amigos. Eso me molesta también, al usar la red social todos creen (yo creía) que están al corriente de las vidas de sus amigos. ¿Será necesario explicar que ello no es así? ¿Qué pensarán de mi propia vida, ya que comparto pura basura y raramente subo fotos personales?

Curioso: un amigo compartió mi reseña de Children of Men en feisvuc, lo que en principio me avergonzó notablemente, aunque luego pensé: en realidad da lo mismo, es improbable que alguien la lea, feisvuc se trata ante todo de la imagen y la autocomplacencia, no de andar leyendo weás. Allá en la red social nadie lee y, por lo tanto, cada quien habla de las cosas que le interesan nomás, cual caballo con anteojeras, de un modo bastante cerrado y direccionado. Tal vez si la entrada tuviera una foto de un gatito o de una modelo en bikini alguien hubiese abierto el link (no digo hubiese leído, porque eso es aspirar a demasiado).

Una confesión final: me he pillado ansioso en blogger y gmail, esperando comentarios a algunas de mis entradas. De pronto caí en la cuenta de que estaba jugando el mismo juego del que huyo, un juego que no pertenece a este reino, sino al de feisvuc. Subir cosas, comentarlas, aplaudirnos mutuamente... ¿para eso escribo en este lugar? Quizás en algún momento sí, ahora no, ahora es para mí. Si se asoma alguien y conversamos, bien, pero sino, bien también. Hoy por hoy, este lugar existe para no olvidar escribir, escribir, escribir. Me gusta cómo se ve, con esos pajarracos y el verde que lo envuelve, quizás un diseño algo pendejo, pero siento que calza perfecto conmigo. Silogismos aparte, me siento bien aquí, donde las ideas pueden desarrollarse un poco más, y no es sólo por el lugar, yo mismo estoy permitiéndomelo cada vez más, con menos temores, y menos pendiente de la inmediatez con la que el azulado reino presiona... presionaba... espero.

3 comentarios:

Nomade dijo...

Yo leí la reseña. Oye podrías ser un booktuber :P.

Pero lo otro, igual aveces siento que derepente dejamos de ser humanos y nos transformamos en consumidores, es como el control a través del deseo. Me acuerdo de un cuento de Cortazar: Un pequeño paraíso.
aunque los pescaditos de oro eran mas irresistibles me parece porque al parecer carecian de defectos además del de la miseria.

Pájaro Verde dijo...

entonces, habría que derrotar al paradigma facebook, y dejar de pensar que la vida es como él dice y que hay que mostrarla como él recomienda.
algo así?

chamico dijo...

(Humanos)Ciudadanos v/s consumidores: una batalla perdida... me di cuenta una vez que en la tele hablaban de gente estafada por La Polar (por ponerle un nombre a una fría compañía que se enriquece a nuestra endeudada costa) y decían: deben alegar, es su derecho ciudadano!

Si esa es la nueva ciudadanía con razón soy definido como un supuesto misántropo apolítico.

Y claro que la batalla es contra eso, pajarito mío. Y la lucha continúa.