miércoles, 7 de mayo de 2014

Blacksad, un policial animalístico

Una nueva alegría trajo mi última visita a la biblioteca municipal. A pesar de haber ido a devolver tarde un libro que finalmente no leí (por largo e inglés, The Mists of Avalon), la encargada me preguntó si me iba a llevar algún otro texto. 'Mmm, mejor no, es que tengo tanto que hacer', le respondí, y me dirigí a la puerta, pero con la mano en la manilla lo pensé mejor y dije '¡mejor sí!', a lo que ella respondió con una risa cómplice.

Me di algunas vueltas por la sección en inglés, que me encanta porque todos los libros y cómics están nuevos, y luego de comprobar con algo de consternación que mi amigo Spleen aún no devuelve el tomo que pidió prestado de Calvin&Hobbes, mejor subí al segundo piso, donde hay más comics. Claro, como tengo cosas que hacer, las historietas son siempre buena carta: más cortas y dinámicas que una novela o colección de cuentos, exigen menos tiempo pero a la vez son una experiencia bien diferente, algo sinestésica incluso, pero ese es tema para otra entrada.

Así, caché que llegaron algunos mangas de dragon ball y de los caballeros del zodiaco. Quise llevarme algunos de Gokú, pero ya estaban pedidos los primeros números, así que mejor esperaré a que regresen. En el intruseo, noté un libro enorme, pero realmente grande, de, digamos, 60x30 cms. Se trataba de Blacksad, un cómic que conocía de nombre gracias a los comentarios de mi amigo Gabriel (y de una foto de portada en feisvuk que tuvo). Como llovía copiosamente ese día (ayer, fue recién ayer, y ahora parece que lo leí hace tiempo ya), pensé que llevarme ese tomo enorme sería algo complicado y suicida, así que busqué otro. Estaba el segundo número, así que decidí tomar ese, junto a Roma la Loba de Enrique Lihn (que aún no leo).


Al llegar a mi casa busqué el cómic en comicalt, constatando que se llevan publicados 4 números. Como saqué el segundo, y a veces soy algo obsesivo con estas ñoñeces, decidí leer el primero desde el pc, cosa de estar mejor preparado para el que tomé prestado, prometiéndome una experiencia física y sensual (un cómic ha de lograr esa comunión, de lo contrario no es tan bueno, esa es mi no tan humilde opinión). Lo que encontré me maravilló.


Me fascinó el diseño de personajes, todos animales de diferentes especies, aunque antropomorfos. Ello puede llevar a pensar que tal vez se trata de un producto algo infantil. Nada más lejano a la realidad, pues el cómic toma elementos clásicos del policial negro (cine, novelas, cómics, todos negros, detectivescos, pasados a huevo duro) y crea una historia sórdida, violenta, extraordinariamente dibujada y muy entretenida. El primer número se titula Un Lugar Entre las Sombras y fue publicado el año 2000. El protagonista, John Blacksad, es un detective privado que investiga por su cuenta el asesinato de su antigua amante, la actriz Natalia Wilford. 


La herencia gringa del cómic está en todos lados, pues el contexto son los Estados Unidos de la postguerra, bastante deprimidos y llenos de violencia de clase, de raza y de género. Los giros que da la historia son francamente sorprendentes, convirtiéndose en una lectura muy amena y estimulante, aunque no cómoda ni sencilla, pues la moraleja del primer número es algo descorazonadora. 


El segundo número se titula Arctic-Nation, fue publicado el año 2003, y está situado en el norte del país, donde un pueblo que perdió su ímpetu industrial tras el término de la guerra -y por tanto vive un descalabro económico que golpea fuertemente a las clases bajas- se ve acosado por las violentas actividades de un grupo racista tipo KKK.


Interesante obra policial, fábula moderna sobre la crueldad y la ética, Blacksad se erige como un cómic altamente recomendado para lectores maduros (como dicen los siúticos). No, en verdad es para cualquiera, aunque claro, es bien adulto el contenido. Sus autores son españoles, Juan Díaz Canales en el guión y Juanjo Guarnido en el dibujo. Su altísima calidad lo llevó a ganar algunos prestigiosos premios en el mundo del cómic, pero tampoco importa tanto, la obra es buena con o sin ellos. Ahora muero por leer los números que siguen, pues descubrí que el tomo gigante que hay en la biblioteca es una edición especial del número 3. Para el 4to no me queda más que apañar con el lector del compu. ¡Salud!

5 comentarios:

cesar andre dijo...

guau!
(miau, pío, ihhh, etc...)

Nomade dijo...

Lo leeré apenas puea.
jijijí

Anónimo dijo...

nunca lo leí, a pesar de que sé que está almacenado en algún disco en Valdivia. Lo re-bajo para leer el fin de semana... buena reseña. salud!

Anónimo dijo...

... y notable el guiño al tal Spleen

chamico dijo...

Como actualización del post puedo decir que ya me leí los 5 números publicados (eran 5, no 4) y los mejores son los 3 primeros. Luego, en el 4to y 5to baja un poco la calidad tanto del guión como del dibujo, no entiendo bien por qué.