miércoles, 19 de noviembre de 2014

orígenes poco glamorosos

El otro día fui a la llamada "Carpa de la Ciencia" a ver el video de mi amigo G en una competencia audiovisual. Dieron hartas volás buenas, aunque el de G era el mejor, de hecho ganó. La cuestión es que cuando terminó el asunto nos quedamos fuera de la sala de proyección, conversando, echando la talla, y decidiendo qué hacer a la tarde-noche. Ahí yo dije que no podía vacilar con G y sus amigos porque estaba comprometido a asistir a una muestra de música y danza árabe que organizaban estos cabros de la semana árabe por Palestina, ya que la Dani bailaría. Al decir que iba a eso T, un amigo de G, me dice "¿ah, y tú erís?", mirándome con una mezcla de burla e interés. "No, o sea, tengo ascendencia por mi bisabuelo pero no cacho nada, me quedó la pura pinta", le contesté. Luego de eso risas, hasta ahí todo bien, pero el cabro me pregunta "¿Y era de Palestina?" a lo que yo le respondo "No, de Siria". "Ah", me contesta, con una disminución notable en el interés. "De hecho ni siquiera era musulmán, sino cristiano", le dije, para ver qué pasaba. Me miró y ya ni contestó, cambiando el semblante que fuera de interés por uno de indiferencia e incluso de rechazo.

"Qué fome", pensé mientras pedaleaba hacia mi casa. A la gente le gusta la caricatura combativa y consciente, la otredad exótica y misteriosa, erótica incluso, pero cuando hay puntos de encuentro, cuando hay terrenos conocidos se pierde la fascinación. No es que diga que este cabro debiera interesarse por el cristianismo sirio, de hecho ni a mí me interesa, pero no por provenir de un lugar menos mediático (y en realidad es mediático, pero no da para el discursillo revolucionario facilista que puede darse entre los simpatizantes con la causa palestina) se debiese valorar menos. No sé, en realidad tampoco es que deba valorarlo siquiera, pero me aburre la comodidad desde la cual habla y se posiciona la gente. Ubicados privilegiadamente en los palcos del bien, muchas personas se han erigido como opinólogos de la geopolítica internacional sin un estudio serio de todo el asunto. Y ojo, que no digo que todos debiésemos ser hablantes-conscientes-coherentes-informados, sino lo contrario, que cuando hay ignorancia (la cual es válida, pues es el caldo primigenio desde el cual puede surgir el conocimiento) es mejor prestarse al silencio y la escucha. Y chao con los discursos cagones y antiintelectuales.

1 comentario:

Nomade dijo...

Igual encuentro cuático que nos parezca solo interesante lo obvio, lo que nos dan digerido y que nos dicen que debe ser interesante. Igual puede ser interesante un cristiano en siria, o que solo te haya quedado la pinta.