viernes, 6 de agosto de 2010

viraje

La tierra se descalabra con estas llamaradas solares, con estos abismos lluviosos. Pierde su eje, se abandona a un espacio indeterminado. Así, un viejo vagabundo medita bajo el semáforo de la avenida principal mientras el sopor abrasa a las pobres gentes como yo, cuya entrega al intelecto ha sido menos que infructuosa.
Aunque iluminado, este día no ofrece más que cuerpos vacíos, bestias mecánicas alimentadas de tensión. Acabose la fertilidad, hoy todo es lo que es y nada más.
Sin travesías: la ruina. Simple ecuación quita sueño, el camino y sus grietas vitales, historia y desplazamiento. Caer borracho de otredad, ese es buen destino, no el aullido del cisne modernista desplomándose de tanto polvo acumulado sobre las cabezas.
El éxodo fue pactado bajo ese sol, bajo esa garúa, junto al viejo desmadejado, vagabundo del dharma. Usufructaremos de las bestias profanas, una carretera azul se avecina, el desalojo mental.
El viraje, el viaje.

1 comentario:

Nomade dijo...

buen viraje!s