lunes 13 de febrero de 2012

martes 10 de enero de 2012

me diste mal la dirección

dibujo basado en la animación del programa pintamonitos, aquí la original:

martes 3 de enero de 2012

guerra en el puerto

De pronto todo se apagó, Miguel, nocturno por naturaleza, no se preocupó demasiado, o al menos, la falta de luz no fue más preocupante que el murmullo cada vez mayor que invadía el océano. Fuera de él, en el cerro, Ramona dábase cuenta de cambios en el flujo de visitantes por sus calles. Cada vez había más gente, ruidosa gente que empujaba a Ramona, que ensordecía a Chatito, quien a pesar de estar dentro de su casa, era capaz de percibir el cambio atmosférico que se estaba gestando fuera, desde la tarde, en realidad desde el medio día. En el plan la cosa no era distinta, tantos pies moviéndose erráticamente extrañaron un poco a Jacinta, acostumbrada a las tranquilas y nauseabundas calles recorridas mientras efectuaba sus pequeños crímenes, entrando de casa en casa, clandestinamente, dispuesta a robar los mejores manjares que albergaran los livings o cocinas. La extrañeza se convirtió en espanto cuando sonó el primer estruendo, ¿de dónde venía ese ruido tan tremendo? ¿Qué estaba pasando? Chatito, presa de un terror mítico, pensó en el inevitable fin y corrió hasta debajo de la cama, que no le pareció suficiente protección cuando retumbó toda la casa por segunda vez, lo que lo llevó a esconderse en el closet. Allí estaría seguro, allí no lo molestaría nadie. Ramona, por su parte, arrancó hacia su casa, pero no encontró el camino, la multitud la confundía, la extraña oscuridad levemente encendida por las explosiones la hizo perderse, cosa que desde hace seis años temía, desde que se quedó tuerta. A veces le costaba orientarse, pero esta noche de estampidas y bramidos realmente la extravió, dejándola acurrucada bajo el oscuro alero de una casa de dos pisos, en cuya terraza la gente gritaba mientras veía el cielo y surgían nuevas explosiones. En ese momento Salvador, piloto civil, fue sorprendido mientras volaba sobre la costa. Hace un rato habían comenzado las detonaciones, pero él pensó que se desarrollaban a lo lejos, de hecho las vio lejanas y de pronto lo envolvió una espesa niebla. Ciego a causa de ella, voló vacilante durante unos breves segundos, hasta que lo alcanzó un proyectil lanzado desde el puerto, el mismo puerto en el que almorzaba casi todos los días, donde conoció a la madre de su hijo. ¿Dónde estarán ellos, protegidos acaso? caviló mientras descendía abruptamente, herido de muerte, entregado al fin de la existencia, colisionando con un mar sólido que lo destrozó. Cayó cerca de Miguel, que no sabía dónde ir, pues por todas partes se oían los fragores de la batalla. ¿Será una guerra? se preguntó, aunque luego estuvo seguro de ello, al ver como Salvador se despedazaba y disgregaba por el océano. Quiso escapar de la muerte, pero la niebla también lo envolvió, ineluctable. Jacinta corrió por entre los zapatos de la gente, afirmándose como podía de los temblores que convirtieron su noche en un calvario. Afortunadamente logró refugiarse dentro de una grieta bajo una escalera por la cual  corría una vertiente de orines. Al otro día la ciudad era un caos silencioso, la guerra había terminado, no se sabe si Valparaíso ganó o perdió, pero el vidrio molido y el plástico formaban un manto de desgracia sobre calles y plazas, hiriendo las patas de la rata Jacinta, de la perra Ramona, mientras algunas bolsas de nylon volaban, casi podría decirse que en un homenaje póstumo a la gaviota Salvador, cuyos fragmentos de cuerpo se dispersaban como los del pez Miguel, y el mutismo envolvía las pesadillas que el gato Chatito tendrá durante meses. Había comenzado un nuevo año en el puerto.

domingo 18 de diciembre de 2011

rimas vespertinas

wenas las rimazas
de mi compa fabiáncocq
aunque a veces se enfrasca
en la locura del "yo"
cayendo por los hoyos,
fatalizando el mundo

pero eso es muy profundo
el desgarro nos deslumbró
y al final no es tan terrible
la vida en este inmundo
territorio de lagartos
más hediondos son los pasos
de estos nuevos zapatos
-esos digitalizados-
en que a cada click contado
nos ofrecen jugar "karos"
por eso yo me largo

pero vuelvo a cada rato
eso es lo más extraño
pues dependo de esta red
que me atrapa como pez
junto a plásticos quemados
sin lugar donde volver
y negando el placer
de tomar algo de sol

ahora si me voy
(lo juró x el procesador)
en el nombre del módem
del maus y del ventilador:
cagué!

sábado 3 de diciembre de 2011

primeros coqueteos con gimp

*Arenga del Revolucionario (Pablo de Rokha)

martes 22 de noviembre de 2011

pseudo coplas de moralitura

El título de estas pseudo coplas merece una breve explicación. Sucede que un profesor ya clásico de mi escuela, ex leyenda ex perta en el tema mapuche, siempre ha destacado por hacer clases pésimas. Y lo digo en serio, son horriblemente malas, es un fiasco como docente. Más allá de la tristeza de ser formado por gente así, uno se pregunta cómo es que estos personajes se apernan en puestos de poder del mundo académico. El caso de Rufino es claro: su gran capacidad discursiva, aprendida, precisamente, de la potente oralidad del mundo mapuche, sobre todo aquella que demuestran sus autoridades, las cuales destacan por el alto nivel discursivo que alcanzan en ceremonias y/o reuniones. Morales, en clases, no dice nada, pero habla, habla y habla, suscitando odio y admiración en partes casi iguales (porque a veces gana el odio). Gran capacidad de convencimiento cuando no se lo conoce y gran capacidad de aburrimiento cuando ya es conocido, le han otorgado el rol de "(M)oralitor" de la escuela, no porque transmita la palabra de los ancestros, sino que solamente por jugar con un concepto que recalque su condición mapuchista, pero en una versión muy suya. Así nacen estas coplas, creadas en medio de una de sus clases, intentando plasmar el mundo moralista que lo envuelve, he aquí Rufino Morales:

Rufino Morales
estanciero cordillerano
serrano desgraciao'
no sabe dónde está parao'

Cantor y justiciero
no lo pesca ni su perro
de política ni hablarle
pondrá peros hasta hartarte

Comunismo libertario
es destino necesario
después de ello Don Rufino
buscará garrafa e' vino

Emborrachao' por el mundo
se joteará a unas niñas
hasta quedar como bulto:
vuélvase a su fundo

(la 2° y última estrofas
fueron posteriormente cambiadas,
porque la versión improvisada
pecó de mal elaborada)

jueves 17 de noviembre de 2011

domingo 13 de noviembre de 2011

II

Era el mismo asiento forrado de cuero, desplegable, de todos los días, pero no era un día cualquiera, el asombro y las risas asomaron, tímidamente al principio, cruelmente después, y el piso estaba lleno de rastros de comida, pegajoso y resbaloso. Antonio no recuerda la primera vez que fue de ese modo al colegio, pero sí lo que ello implicó. Una suerte de independencia dependiente, si es que ello es posible, de la que se jactan los afortunados. En realidad la fortuna dependía de la distancia en que estuviera la casa propia, porque si era muy lejos se podían pasar horas sobre la máquina amarilla, tarde y mañana, escuchando programas de radio cuyas cuñas los niños ya eran capaces de reproducir de memoria a fuerza de la obligada audición diaria. Algunos pasan gran parte de su vida escolar transportándose de este modo a causa de padres aprehensivos que terminan convirtiendo a sus hijos en pasivos pasajeros de la movilidad urbana. Antonio tuvo varios compañeros así, como la Ignacia, que vivía a escasas dos cuadras del colegio, pero que aún así se iba en liebre ya en quinto básico, a pesar de que sólo debía cruzar una calle, pero su padre, un hombre canoso, barbón, de lentes redondos, era un monstruo autoritario y cobarde, como gran parte de los católicos recalcitrantes picados a ingleses que pululaban por la entrada de ese colegio, cuando había kermesses, reuniones de apoderados o era la hora de salida. Pobre gente, piensa ahora Antonio, perdedores, pensaba entonces, pues él se iba solo, a pie, desde tercero, aunque a veces su padre lo acompañaba en las mañanas para aprovechar de pasear al perro, un labrador negro que habría dado su vida por ellos. Antonio disfrutaba de esas caminatas al amanecer, rodeado de una espesa niebla que blanqueaba el camino, escarchando los autos y el pasto, y en más de una ocasión hallaron tesoros tales como un reloj fluorescente que lució en su muñeca un par de años, o una figura articulada de la máscara. La cuestión es que hasta segundo básico Antonio se fue en liebre al colegio, y como cualquier usuario de ese medio de transporte escolar que se precie de serlo (o que sea del modo que se debe ser a causa de la búsqueda de aceptación cuasi tribal del asunto) tiró escupos por la ventana, gritó garabatos a los distraídos o cavilosos peatones, puso caras de burla a los conductores de otros vehículos y levantó groseramente el dedo medio a cuanto incauto lo observó desde la vereda. Horas de diversión diaria en función de la burla hacia los caminantes del estático mundo exterior, aunque ello no significaba que los de adentro constituyesen una unidad armónica, ni mucho menos cerrada. Se iban y llegaban usuarios-compañeros y así como había niños pelusa y niñas princesa, ajustados a las pautas de crianza más esteroetipadas y planas (con más de alguna excepción), también aparecían rarezas como el Felipe, que siempre, siempre, andaba con olor a peo. De todas formas era un niño divertido, una vez, mientras esperaban que las liebres se instalaran en la cancha que a la hora de salida utilizaban como estacionamiento, se les ocurrió dejar una manzana detrás de la rueda de una de ellas. Cuando la liebre retrocedió al son de "atención, atención, este coche está retrocediendo" la manzana reventó lanzando trozos verdes y blancos a más de tres metros de distancia, provocando risas cómplices de la tribu liebrera que, a todo ésto, no contaba con compañeros de curso entre sus miembros. Pero ese otro día, uno de los últimos que Antonio recuerda con claridad, hubo una fisura en la tribu, a la vez que un aprendizaje sobre al selva que es el mundo de los niños. Lo habían pasado a buscar como todos los días, después de almuerzo pues las clases eran en la tarde (aún no existía la jornada completa). El recorrido fue normal, las mismas paradas, los mismos niños y niñas, los mismos asientos forrados de cuero, los mismos juegos, parir la chancha, los pollos, el grifo, etcétera, pero ya llegando al colegio Antonio escuchó, sin aviso previo, sin anestesia alguna, en el asiento inmediatamente posterior al suyo, la devolución de Francisca, es decir, sus arcadas, luego, su vómito, y el asombro calló a todos, que observaron y olieron la nueva situación, respetuosamente al principio, burlonamente después, cruelmente, y Antonio nunca olvidará como, mientras se levantaba para salir de la liebre y las risas sonaban lejanas, mientras pisaba los restos de comida, pegajosos y resbalosos al mismo tiempo, Francisca lo miró pálidamente, desde una congoja infinita.

sábado 15 de octubre de 2011

ella y él

"You'll be different in the spring, i know
you're a seasonal beast"

Robert Wyatt, Sea Song

ella y él

se unieron allí, resolvieron
el canto, el movimiento

a cada instante mundos
que él olvida tras amanecer

volviendo al desasosiego
con su decadencia cíclica

atribulado calla caminos
pagando el precio de su cólera
eternizándose en el comienzo
cual groundhog day

y ella
receptáculo de la memoria
prado de calma
umbral de ondulaciones líquidas

eligieronse
para flotar juntos
en la deriva de sus vidas
saboreando la sal
cambiante de las mareas

¿a cuál de los dos
transmuta más
la gravidez de la luna?

enmudecen ambos
empapelados de estrellas
bajo un camino de ladrillos amarillos

las posibilidades se abren
llenando el océano de flores

viernes 7 de octubre de 2011

I

Antonio era un revolucionario nato, o al menos lo pareció el día que llegó desnudo y cubierto de chocolate a la cama de sus papás, encañados después del magno carrete de la noche anterior. ¿Y de dónde sacó chocolate? se preguntó la joven pareja, desnuda de la cintura para abajo, como siempre después de una noche de juerga y su correspondiente, aunque nebulosa, cacha. Acercaron sus manos al cuerpo de Antonio, que estaba pilucho y, sorpresa, el niño estaba cubierto de su propia mierda, pues se había sacado el pañal y esparcido todo el contenido nocturno sobre su pequeño cuerpo (nadie me ha explicado nunca como seres tan chicos de porte puedan cagar tanto, aunque ha de haber una razón sumamente razonable para ello). Aquel día se ducharía por primera vez, un hito en su crecimiento y una divertida historia para contar en un almuerzo futuro con invitados. ¿Dónde está lo revolucionario de Antonio? No va más allá de ser igual a cualquier guagua con pañal, previa al disciplinamiento de los cuerpos. Una sociedad realmente revolucionaria estaría llena de mierda, puesto que el control de esfínteres es uno de los primeros, si no el primer, disciplinamiento. Literalmente, sería una sociedad revolucionaria a cagar. Por lo mismo cuando las cosas del mundo están prohibidas a causa de su peligro o de la insaciable curiosidad destructora de los niños se nos dice: no toque, caca. Desde ese día, el ano de Antonio se convirtió en un fragmento escindido de su cuerpo, oculto, vergonzoso, peligroso. Del mismo modo su libertad de acción y valerosa independencia se vieron coartadas el día que su lógica traicionó a la de sus padres, no mucho tiempo después de la primera ducha. Esa mañana, cañera al igual que la anterior, mamá y papá solicitaron a Antonio traer unas velas de la cocina, acto que recompensarían regalándole un paquete de chubis, primer gran vicio del niño (¡cuántos vendrían más adelante!). En su inteligencia tan precoz, Antonio tomó las velas y salió de casa camino al negocio del barrio, para cambiarlas por los chocolates prometidos, cruzando una carretera que, afortunadamente, a esa temprana hora de domingo no implicaba un peligro demasiado grande. Los padres extrañados por la demora fueron a la cocina a ver qué pasaba y encontraron la puerta abierta, ahí comenzó el pánico. Sin pensarlo dos veces salieron soplados a buscarlo en la calle, y fue tanta la desesperación que la mamá entró en calzones y polera a la iglesia gritando su nombre. Como era hora de misa todos se levantaron y decidieron hacer grupos de búsqueda, ¿ya fueron a ver si está en el canal? gritó una vieja, aportando al ataque de nervios de la madre de Antonio. Pasó hora y media de búsqueda hasta que una señora llegó con el niño, que en su mano derecha sostenía la gorda mano de la mujer y en la izquierda un paquete de chubis. Los papás experimentaron esa extraña pero común sensación humana de alivio y profunda rabia, felices y enojados por encontrar a Antonio, y sin pensarlo dos veces lo castigaron por vez primera. Luego, frente a la pared, sentado en su silla de niñito, reflexionaría sobre lo que hizo el resto de la tarde, o al menos eso pareció a sus padres, tan poco preparados en el fino arte de educar a sus hijos, igual que casi todo el mundo. Lo que Antonio intentaba explicarse era porqué lo castigaban así por nada, si había sido un día bastante entretenido caminando por lugares que conocía y quedándose un buen rato comiendo chubi en el negocio, donde lo trataron tan bien. La madre y el padre le gritaron y encararon todo el miedo que sintieron, generando, a su vez, nuevos y desconocidos miedos en Antonio.

Estos fueron algunos de los primeros pasos en la educación de Antonio, un constreñimiento que se profundizaría día a día.

miércoles 21 de septiembre de 2011

fiesta patria

Este 18
la iniciación inhaladora
fue inhalación maduradora.
Un salto sobre charcos de chicha,
amaneciendo oloroso a pucho y cerveza
en una luminosa buhardilla,
espejo de dolores y placeres,
saltos al vacío,
desenturbiando techos.
Respirar y despertar,
amaneciendo por segunda vez
los rostros llenos de pánico y bondad
-música albergando silencios inmediatos-
abriendo ventanas, reparando cielos.
Nada más nos queda.

18 hecho y deshecho
me dejó humano
ocupándome
rehaciéndome.

lunes 29 de agosto de 2011

[esta entrada será rellenada con un pequeño ejercicio de escritura automática]

que tieeeeeeempo
sin escribir sin subir algo
un libro un disco un temita
un poema un cuento una estalactita

mejor avisaba al tirante
porque si no podía romperse el alambre
leve curva sin sonido que silencia los ladridos
mientras el estornudo entrega libertad a la mucosa
lanzándola al espacio, permitiendo la exploración
cósmica y acuosa de los pequeños seres
que habitan nuestras narices.

y así la mayonesa fue la luz
y el pentagrama ladró, todo ladra esta noche
gracias a la parafina que otorga dulces vidas
nutre a los noctámbulos, que no son zombies
ni escarabajos de oro, son insomnes cabezas de huevo
sin un norte y sin carteo
el silencio del silencio en la página
los cuadritos solitarios y ni siquiera un reproductor
que reproduzca algo de concreto.

concretar concretar
he ahí el dilema
no encontrar el sistema para completar la escena
eso es complejo, parezco viejo
noches y días pasan y yo no paso con ellos
la estática ataca nuevamente
y he de luchar
he de levantarme a trabajar

"no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy"
Desde mañana mismo empiezo!
y si no, que se derritan mis huesos, que me vuelva leso!

miércoles 3 de agosto de 2011

a F.C. 2: la venganza

aquí te respondo la custionga
negro amigo buena onda:

cuando llegaste pareciai che guevara
por la barba indecente que llevabas
luego te hablé y no contestaste
pensé que eras de ninguna parte
(te gustaría negro piante)

de ahí caché tu reino era una cabaña
que compartías con un par de jóvenes canallas
ellos no entendían tu pasión por el arte
como yo no entiendo tu obstinación por callarte
pero lo peor lejos era ese cabro grande
que escuchaba el mismo tema cada tarde

el vacío a veces es una telaraña
imposible recorrerla si no te pones malla
andar pilucho puede terminar por congelarte
como esas nuevas dolencias humanas
de las que nada se sabía en la mañana
así que ya sabís ya: encontrarte!

y eso te lo digo porque es tarde
abre los ojos, mira lo que hiciste:
escribiste, dibujaste y repartiste
algo de creación en esta ciudad triste

le ponemos color igual
mejor vivamos una experiencia irreal
así que manifiéstate con "one"
ya sabís ya
no vendai la pescá