miércoles, 1 de septiembre de 2010

hola, sigo fluyendo

El pánico y la incertidumbre son los ingredientes que agriendulzan mis recorridos, venerando los temblores de cantares profanos y trastabillando por derruidas escaleras; anuncio mi regreso a casa. Sentirse caminante es sentirse perdido y sólo me tranquiliza el saber que no soy un máquina (ente mecánico aceitado de cotidianidad), vil asalariado cuyo pantanoso tránsito urbano es fiel reflejo de una rutina infértil.
Como no tengo cable (se han pelado con el tiempo), es difícil que muera frente al televisor, ahogado en el qué dirán y sentado en glúteos resquebrajados por el trabajo de gabinete. Comienzo un nuevo ciclo que me salvará de ser un pobre hombre de bolsillo perteneciente a una triste y solitaria raza de fantasmas. Vuelvo al lugar de donde vine: el horror del vacío, todas las posibilidades de ser en potencia. Claro que tengo miedo, claro que puedo caer, pero negar la inherente esquizofrenia de la existencia es cerrarse al canto humano visible en el día a día, como cuando me encarcelo en un fluir callejero de audífonos que acordonan la percepción, anteojeras que no dejan espacio más que para el sí mismo. 

3 comentarios:

AleinadNnes dijo...

pajarraca asiente con la cabeza/ sonríe

Karina Cocq dijo...

Que bueno que le gusto el marcador, le servirá para algo, por ejemplo para no perder algún parrafo que quiera recordad..

Saludos!

y gracias por sus constantes visitas.

Nomade dijo...

buena.

nos vemos.