lunes, 22 de noviembre de 2010

the horror!

Yendo al súper de la otra cuadra, cuando menos se espera: la tristeza. Cómo no deprimirse viendo languidecer lentamente a la cajera, observar su silencio y su mano derecha con una marca de aguja y un ínfimo resto de gasa porfiada, teniendo que trabajar igual, pese a quizás haber salido recién del hospital, de la casa, de donde sea pero con claros signos de cansancio y dopamiento (y tal vez algo de suero sigue recorriendo su cuerpo). Nuestra forma de vida es de una crueldad aberrante que en todo caso no me sorprende, pues esas cosas se ven de cuando en vez, más de lo que quisiera. La mayoría de las veces las invisibilizo, cómo podría vivir con todo ese horror. Y no sé, hay que comer, hay que sobrevivir en la ciudad salvaje, y a quién podría interesarle la politiquería perfumada en tiempos de guerra, si hay que alimentar a nuestras crías, si hay que persistir en la vida aunque nos desvencije...

2 comentarios:

Gabrielitio dijo...

"la comida primero, la moral despues"
Mackie Navaja, Bertolt Brecht.

Nomade dijo...

Hoy vi a un caballero viejito pidiendo moneas, igual cuatica la realidad, aveces.