martes, 12 de julio de 2011

a F.C.

Conocemos la muralla
que nos habita.
La levantamos en vida
pensando, relacionando:
así crece, se empequeñece,
aísla o vincula.

Pero hay momentos
en que el adentro y el afuera
resultan irreconciliables
y mientras el muro se regocija
con el aliento de pequeños dioses
la voz se extingue irremediable.

La salidas bloqueadas;
hiciste un excelente trabajo
tapiándolas.
Sólo resta esperar
las cápsulas que duerman
esta temporada infernal
para despertar inocente en la mirada
transparente que atraviesa la urbe.

Eso -quizás- no sucederá nunca.
Los silencios, la parálisis y el sueño
no te perderán de vista.

A menos que rastrees la huella,
el calor de tus manos
oxigenantes.

Aprovechar el ojo de la tormenta,
atravesar la muralla,
reciclarse.

4 comentarios:

Nomade dijo...

Para mi? :')... igual eres un poco duro ah, jaajjaj, es como tu estilo... ta weno :D

Nomade dijo...

luego te comento algo mas interesante

Nomade dijo...

Bueno, en los momentos siempre hay unos que son complicados, tampoco eso es uno, uno no es esos momentos y si, también lo es.
Esos momentos que también, quizá, son reflejos de una interioridad que uno ignoró o quiso ignorar... las historias y los sentires creo que para casi todos son intensos, sufrientes, y uno los invisibiliza porque se dice que no tienen importancia pero si, algo deben tenerlo, en momentos específicos afloran ciertas cosas e historias que fueron duras para uno y que tapiaron ciertas salidas, y las tapan aún mas, pero bien, los sentires siempre son personales... una cosa pequeña para los otros, para uno puede ser grande... como sea, también se puede mutar y entontrar alguna alternativa... saludos chamico.

chamico dijo...

acabo de descubrir que esto es un plagio de un poema de pavese xD