jueves, 19 de marzo de 2015

desmemorias de una pulga

Desperté con tremendo dolor de cabeza y no recuerdo absolutamente nada de mi vida hasta ahora. Igual se está bien aquí, este frondoso bosque me envuelve en su calidez. Al parecer se trata de una pierna peluda, ¡ahora recuerdo! hace semanas encontré este maravilloso lugar: reservas de sangre ilimitada, una protección natural de vellos contra las uñas depredadoras, un huésped a todo trapo.

Me siento bien, ya estaba cansada de las vulgaridades de Bella, su tío cochino y el padre Ambrose, que de religioso tiene muy poco. Igual me invadió la ira cuando, tras escribir con mucho esfuerzo aquel libro que me hizo famosa* (imagínense lo que fue transportar la tinta hasta las páginas vírgenes para poder expresarme, ¡era el siglo XIX , carajo!) pusieron "anónimo"... qué manera de robarme el crédito. Ese tal anónimo me las pagará. Por eso me vine a Valdivia, algo escuché de que por estos lados ha dejado su huella ese ser despreciable. Mientras lo encuentro usufructo de este joven peludo que me encontré. Me he vuelto gorda de tanto festinar, su sangre es tierna y me embriaga, debe ser por su afición a la marihuana. Celebro su miopía, porque cuando me busca no me encuentra. Quizás me olvide de anónimo y me quede viviendo aquí ¡qué rayos!

*Memorias de una Pulga, publicado por las más afamadas imprentas clandestinas (y legales) de los siglos XIX, XX y XXI. Acá algunos ejemplos de ediciones magistrales (Desde Tusquets a ediciones Olimpo, ¡eso es triunfar! gracias califas del mundo):




3 comentarios:

Nomade dijo...

:O

cesar andre dijo...

Preciosas ediciones, sobre todo de Olimpo aunque hubiera quedado mejor con Times new roman o Comic sans. ¿Habrá de Centro Gráfico?

chamico dijo...

já! coleccionarlas no deja de ser un ejercicio heroico de diogenismo crónico