domingo, 13 de diciembre de 2015

Nadie se quiere

Lo que no quiere decir que todos se odien, pero puchas que se tiran mierda. Por ejemplo el otro día fui a registrar unas jornadas sobre patrimonio y tuve que grabar la discusión de pequeños grupos en torno a medidas y propuestas sobre patrimonio rural (ultra fome, pero en fin). Cuando estaba haciendo la pega de transcribir (no se la deseo a nadie) en cada grupo apareció de repente una crítica a quien moderó el encuentro, señalando que no lo sabía hacer bien, que no dejaba a hablar a la gente, que no tenía experiencia, que forzaba las respuestas, etc.

Lo divertido (y triste) es que la moderadora, antes de los trabajos grupales, en un pequeño break, me comentó lo pencas que le parecían los invitados, lo poco colaborativos a pesar de que se les paga, lo negativos respecto a las políticas públicas, lo monopolizantes que eran algunos para hablar, etc.

Y me parece que así es la gente en general, como por estas comarcas no somos buenos para decir de frente cosas que no nos parecen o causan molestia optamos por el cuchicheo penca, pelador, maletero. Una lata, pero ¿qué se puede hacer más que tratar de no ser así uno mismo?

1 comentario:

fabian cocq dijo...

Una vez escuché decir a un extranjero que los chilenos somos muy ratas. XD, creo que es algo cierto.