martes, 8 de junio de 2010

diario de campo, 10 de abril

Las cosas no van bien, mitad máquina mi cuerpo de etnógrafo clama por salir, resiste el pesado influjo de la rutina y la mismidad. Mi mente está cansada, la parte máquina se hace con más de la mitad del territorio, esto es el purgatorio.

Hoy, en el recital de poesía dime cuenta cuán peleado estoy con ella; los lamentos y denuncias, las ilusiones y los quiebres amorosos están más que cocidos. Sí sí, son temas de nunca acabar, pero dominar y someter la poesía a sus cárceles doctrinarias y ensimismadas no es el camino que busco. Yo quiero una poesía que cante a la vida, celebre la fuerza y vitalidad del ser humano, del peñi y el borracho, de la enredadera que abrióse paso en la techumbre, de las gaviotas para las cuales los edificios son los nuevos acantilados.

Así, la poesía sigue siendo aquello que no soy, invisible e informe, la belleza y el destello de lo trascendente y efímero. Apertura y devenir, ahora guiados de mirar fértil, celebrando la vida en sus distintas formas. Seré poesía: el encuentro.

1 comentario:

Nomade dijo...

ya me serví a comentar pue!
no fuí a ese asunto, estaba demasiado volado como para volar a ese lugar?... me quede tirado... y tenía un poema interesante, creo yo.
a mi me aburre la poesía cuando se valora demasiado, me gusta observarla en la gente, aunque sea doctrinariamente "mala" pero no le doy valor, solo está y la disfruto, me gusta descubrir la poesía detras de, mas alla de mis prejuicios, esperar mirando, y derepente aparece, puff explota y después la ves siempre... algo así...