lunes, 31 de agosto de 2015

Un poema de autoayuda

Cuando las pestañas en el navegador 
se acumulan peligrosamente
es señal inequívoca de que 
no estoy haciendo las cosas que debería:
o terminándolas
o nada.

Esa debería ser mi máxima
pero la hallo agresiva.
Reprendiéndome
nunca ha salido lo mejor de mí
(la escritura menos que todo).

Hay tanto ideado
y tan poco planificado.
Es tan grande el imaginario
y tan corta la organización.

Pero no me debo castigar
sino activar.
Hacer por hacer, mover el engranaje
-disculpad una imagen tan modernista-,
regar mis raíces
-ahora me puse hippie-,
en fin, cumplir
con mi jefe
Don Migo Mismo.

3 comentarios:

fabian cocq dijo...

creo que ahí arreglé lo de googlemas.
por cierto muy bonito poema, me identifiqué ahora mismo, esperemos que no tanto mañana.

:)

cesar andre dijo...

Buena meopa, ojalá no te la robe Coelho nomás.
Lo que es yo, mi capacidad de liderazgo es nula hasta conmigo mismo, me cuesta caleta ser mi propio jefe, jaja, tengo alma de apatronado :(

chamico dijo...

No sabemos qué hacer con nuestra ¿libertad?

Lo curioso es que después de escribir y publicar esta meopa me lo propuse y leí todo lo que tenía abierto en las pestañas (y guardé un par en marcadores, que no soy una máquina pues), quedando nuevamente abierta la puerta de entrada hacia la navegación cibernética, todas las posibilidades en potencia... esperemos hacer algo productivo con este poder.