martes, 17 de febrero de 2015

Arte y Vida 4

15 de febrero
Mientras Faisán fue en su bicicleta a recorrer las ferias de la capital en busca de algún libro para luego revender a incautos compradores, yo me concentré en nuestro proyecto. Echado sobre el árbol, con una hamaca hábilmente instalada, pensé y anoté algunas de las cuestiones que serían clave para llevar a cabo el plan artístico. Nuestra idea es remover al espectador y por ello tenemos ciertos objetivos en la construcción de la obra:
  • Debe tener impacto, sorprender e incomodar.
  • Debe ser inclusiva y accesible.
  • No debe ser pretenciosa.
  • Debe ser entendible para todo público, con capas de sentido tal vez.
Queremos remecer el status quo del arte criollo, queremos ser los vagabundos de la escena chilena, los locos del tarot urbano más rompe-esquemas que se hayan visto por estas lindes tercermundistas. El problema es que aún no tenemos mínima idea de qué cresta hacer.

Mientras cavilaba sobre estas cosas, un grito sumamente agudo me despertó del ensueño. Algo sucedía abajo, así que descendí para ver de qué se trataba. Cinco figuras punketas, que en principio pensé eran mujeres, estaban abriendo un lienzo enorme por todo el parque. Estaba lleno de textos y dibujos que me parecieron absurdos, aunque luego entendí un poco de qué iba todo gracias a nuevos gritos, amplificados mediante el megáfono que una de las chicas sostenía:

"Somos les Cerdepunks. Venimos a destruir el binarismo, a acabar con heteropatriarcado capitalista. Esta es nuestra carta de presentación: el rigor de la ciencia, la cartografía suprema del deseo. Este mapa del parque, de tamaño del parque, es una mínima parte de nuestras pretensiones, queremos remecerlo todo, queremos destruir la vida tal y como la conocemos. Y deseamos, oh, cómo deseamos, vivir en manadas, cantarle a la luna, correr desnudes por las praderas urbanas, amarnos en libertad, romper las ataduras de la cultura, matar a dios de una vez por todas..."

Si bien me gustó la idea borgeana del mapa total, no pude evitar sentirme algo incómodo con su propuesta, no sé porqué. Bajé del árbol y me acerqué a la chica del megáfono y noté que en realidad era un chico ¿o no? Me presenté como Marciano, y él/ella como Vero. Le felicité por su osadía, contándole que yo también esperaba remecer las conciencias, aunque francamente no había pensado mucho en el tema sexual, mucho menos el vivir en manadas (tengo ciertas manifestaciones misántropas que creo no me lo permitirían, ¡necesito de mi espacio propio!). Vero me contestó que la barrera sexual es la que más entorpece las pretensiones de una comunicación total, que si quiero evolucionar debería intentarlo sin miedo. Entonces llegaron los guardias del parque con sus macanas, espantando a les Cerdepunks, que desaparecieron al instante. Subí al árbol, algo melancólico de no haber podido despedirme de Vero. Me quedé pensando en sus ojos y no pude avanzar más en nuestro proyecto hasta que llegó Faisán, cansado y con la cena de esta noche: almendras, nueces y un par de maruchans. No me parece muy saludable, pero a falta de pan la sopa china es buena. Le conté lo ocurrido y se enojó porque les Cerdepunks nos habían ganado el parque con su intervención. De nada sirvió argumentarle que no se trataba de una competencia, la rabia cerró su garganta y no hablamos más. Yo me siento extraño en este silencio, pues la ira y la competencia sin duda son elementos del heteropatriarcado capitalista... algo de razón tienen estos sujetos queer ¿Vero, te volveré a ver?

16 de febrero
Estoy consternado, tuve un sueño húmedo con Faisán. No puedo escribir más por hoy, flaquean mis fuerzas.

2 comentarios:

Nomade dijo...

16 de Febrero.
Hay olor a semen en nuestra casa, que olvidé decir que está en un árbol, arriba. Yo sé que no me he ido cortado, así que asumo que fue Marciano. Yo sabía que le faltaba una mina. No digo que a mi no, pero ya saben mi entrenamiento de ermitaño... Y mas encima Marciano conocío a esos o esas... Las cerdepunks. No le dije, pero me cargó cuando me hablo de ellas, creo que le interesaron. Lo que sucede es que las conozco un poco y son unas farsantes, las y los mantienen sus papás, además me webean porque dicen que me reprimo. Capaz que sea cierto, pero no les compro, no sé, tengo un mal presentimiento acerca de elles, no lo sé, algo en su olor, ssu olor a cerdes.

Sin embargo, nos tengo fe, creo firmemente que haremos un gran proyecto, aunque no tengamos idea de qué. Nos tengo fe.

Nomade dijo...

17 de febrero. Marciano está algo agobiado al parecer, por lo que prefiero salir a darme una vuelta. A lo lejos, en la primera parte de nuestro parque puedo ver a unes Cerdepunks teniendo relaciones sexuales y oigo como gritan cual chancho en misa. No sabría decir si son hombres o mujeres. El resto de los paseantes les observan con cierto asco o excitación dependiendo del observador. Sinceramente no me importan mucho, creo que les gusta llamar la atención, no tengo idea, igual bien que hagan sus cosas con libertad. Luego del acto, proclaman su manifiesta al que no le presto ni la menor atención porque estoy demasiado ocupando observando sus actitudes y noto un cierto aire de superioridad, es como si creyesen que elles saben cuál es la esencia del ser humano, como si supieran cual es su verdadera naturaleza y todo el resto son esclavos de mentiras y engaños. Ahí me río un poco y luego me pregunto si existirá la libertad. Me devuelvo a buscar unos libros que tengo que entregar, cuando en un par de cuadras un poco a la izquierda del parque puedo ver a Marciano hablando con les Cerdepunks. Un tanto entusiasmado, abriendo los ojos y abriendo la boca, puedo ver que dice: yaaaa.
Luego entro en la casa, puedo ver unos papeles revueltos que no sé muy bien de que se tratan, parecen algo referente a una beca, no los leo porque parecen privados.
Tomo mis libros y me voy a hacer unas entregas.
Ahora que lo pienso ayer comimos solo almendras, nueces y un par de maruchans. Lo que me parece un poco escueto, igual las conseguí yo y aún no entiendo porque mi a compañero no ha aportado con alimento siendo que consigue dinero de una beca. Misterios de la vida supongo.