Mostrando entradas con la etiqueta crónicas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crónicas. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de noviembre de 2015

Todo es como algo

Últimamente todo es como algo. Por ejemplo, conversamos de la música glam y se da el siguiente diálogo:

-La pinta de los Twisted Sisters oye.
-Sí, son como minas.
-Esa era la idea, como cuestionar el status quo, incomodar.
-Qué genial. Y el video es como en un colegio, en una volada como escolar.
-Sí, y como que se pitean al profesor, lo dejan como chaleco de mono.
-Como que se vengaron de la repre, como que hubo una rebelión.
-Como que se fueron como en volada.
-Como que como como y como como que como.
-Como.

¿Ven? Como que no se puede hablar bien ya. Es como un drama actual del lenguaje, menguando y como que simplificándose, sin que la gente se dé cuenta, como que lo hace de reflejo nomás. Como que se desbarató la solidez de cualquier afirmación, como que quizás tiene que ver con nuestra identidad chilena, como de no mojarse el potito con nada, ni como chicha ni como limonada.

miércoles, 14 de octubre de 2015

somos legión

Hoy grabé y observé un grupo focal en una reunión que más tarde debo transcribir. Participaron directores de las escuelas vinculadas a medicina y una de las mujeres presentes me preguntó: 

-¿Quién eres tú?
-Me llamo Luciano, soy antropólogo.
-¡Já! Sabía, se te nota.
-...

Primero pensé: maldición, otra vez el prejuicio acerca de nuestra disciplina, me debí haber afeitado, me debí haber puesto un chaleco menos grande. De pronto miro a mi amiga Fran, que guiaba la entrevista grupal, y me doy cuenta que tenía un hoyo en el chaleco. Ello derivó mis pensamientos hacia: ¿chucha, de verdad somos un gremio de espantapájaros o todo esto es una gran broma?

Quizás somos legión. Y quizás la vida social es una broma infinita.

lunes, 12 de octubre de 2015

¿es de ñoño?

Sería estiloso comenzar este texto planteando la pregunta de si soy o no soy ñoño, pero creo que en realidad no es esa exactamente la duda. Mi ñoñez es evidente, de acuerdo al personal que me rodea y a mi interiorización de sus comentarios acerca de mi gustos. También tiene que ver con una reivindicación de la palabra aparecida desde hace no tanto tiempo. Para hacer más didáctico el asunto comencemos con un video. Se trata de una escena de Parks and Recreation, una serie que les recomiendo absolutamente y en la cual sucede el siguiente diálogo:


Lo traduzco pa' los monolingües:

Ben: Realmente la estai rompiendo, eres como una ninja mezclada con una jedi o algo así
Tom: Y tu eres como un nerd mezclado con un menso (dork) o algo así...
Ben: ¡Tom, Star Wars no es tan ñoño (nerdy)!
Leslie: No, Star Wars no es tan ñoño (con voz de gila)
Ben: Todos la han visto.
Leslie: Todos la han visto, todos... (sigue con voz gila)

Mi lectura de lo ñoño tiene que ver con la forma en que traduje los conceptos relativos a la ñoñez. Ahora se ocupa harto la palabra ñoño de buena manera pero, tal como nerd, antes se trataba de un insulto (cuando era chico a los mateos del curso les decían nerds y/o ñoños, aunque este último concepto también se ocupaba cuando había alguien poco autosuficiente, hije de papá/mamá). Por lo que he cachado en gringolandia ahora diferencian entre geeks, nerd y dorks, haciendo distinciones tan burdas como la siguiente:

Geek: Inteligente pero no extraño
Nerd: Inteligente y extraño
Dork: Inteligente en áreas inútiles, extraño pero orgulloso de serlo

Súper penca definición, porque los términos son más permeables que eso, se solapan. Al menos esa impresión me ha dado siempre en la historia de mis relaciones con aquellas palabras. Todas tienen que ver con inteligencia y buena o mala vida social. En el diálogo de Parks and Rec traduje dork como menso porque Tom lo utiliza con ánimo ofensivo, como lelo, cretino. Acá un diagrama más claro sacado de otra página gringa:



Acá se pone jodido el asunto porque incluyen otro concepto: dweeb. Pero obviando aquello queda en evidencia que lo ñoño en general (y lo geek y nerd en particular) tienen que ver no sólo con inteligencia, sino con la vida social y, tatatatán, la obsesión. Yo, de acuerdo al diagrama de Venn soy más bien geek, pero aquel concepto no se utiliza por estos lados. Y precisamente, porque acá no existe lo geek, y lo que interesa en general es destacar la obsesión, en nuestro territorio lingüístico se ha recuperado lo ñoño. 

Este concepto esta abierto a la verbalización y permite "ñoñear" cuando es necesario, lo que apela al fanatismo y la pegadez con diversos temas en múltiples soportes: libros, series, películas, música e, incluso, un largo etcétera de cosas que se pueden ñoñear, desde confeccionar barcos en botellas hasta ver todos los capítulos de Steven Universe en una semana.

Sin embargo, desde hace un tiempo lo ñoño ha ingresado en la cultura popular, porque cosas que antes eran ñoñas y/o se asociaban a ámbitos de especialización, ahora son pan de cada día (como las películas de superhéroes basadas en cómics, de las cuales no soy fan en realidad pero que constituyen el mejor ejemplo chatarrín pop). Lo ñoño ya no es sinónimo de ineptitud social como en sus orígenes, ahora todos disfrutan una cuota de ñoñez de vez en cuando. Al menos mis amigos y conocidos. Qué diablos, hasta mis papás son pegados con las series y se desvelan con la reproducción automática de netflix (el peor invento desde seriepepito*).

Aunque no discuto que hay un reforzamiento de lo ñoño cuando se tienen pretensiones de un saber enciclopédico absurdo, como en mi caso (por eso wikipedia es mi amiga), sí me molesta a veces que me traten como ñoño (en un ánimo burlesco) sólo por disfrutar cierto tipo de productos culturales no tan pop como novelas de ciencia ficción, por ejemplo. Porque claro, si fuera serie, si fuera película, claro que sabrían, claro que disfrutarían también. En fin, me encanta el conocimiento que otros puedan considerar inútil, las obras de esa autora, las películas de tal otro, las ilustraciones de fulano, las pinturas de mengana y así. Y si por eso me van a tratar de ñoño mejor abrazo el concepto y me apropio de él. Entonces, en lugar de preguntarme si soy realmente ñoño me preguntaré si lo que estoy haciendo en determinado momento es ñoño. No ser ñoño, sino que ñoñear, un devenir ñoño (Deleuze estaría orgulloso).

*Series pepito tiene todas las series pero en español coño. Prefiero mil veces visionar en el idioma original . Y sí, esa maña es de ñoño.

miércoles, 25 de marzo de 2015

maldita química

Hoy desperté abatido, dudando de mi existencia en esta realidad tan charcha. La rabia invadía mi corazón cual Katie Kaboom.


Con dificultad me desenredé de las sábanas, tragué mi huevo a la copa y bebí un té francamente insalubre. Luchando por no sucumbir ante la desesperación, agarré mis zapatillas y partí al gimnasio, al cual no iba hace casi una semana. Luego de una rutina de ejercicios de hora y media me abrí como después de meses esperando dentro de una crisálida de tedio y desesperanza. Así es, yo que tanto pontifiqué sobre la mente, yo que apenas me podía mi cabeza y arrastraba mis pies por los fangosos caminos del intelecto, comencé a exudar endorfinas. Y acá estoy ahora, trabajando de lo más bien, con un futuro prometedor por delante y una mente relajada y lista para escribir, escribir, escribir lo que tengo que escribir.

No todo era tan mental, no todo era tan terrible, sólo faltaba moverse. ¿La gente sabrá de esto? Mi premio esta noche será continuar con mi lectura de Ana Karenina y alguno que otro cómic. Esto es vida señores y señoras.


lunes, 16 de marzo de 2015

estos locos clásicos

Linda la custión. Tras años eludiendo la lectura de los clásicos decidí lanzarme con el ruso Tolstói, empezándome Ana Karenina. Todo iba bien hasta la página 50, en que me pregunté si la traducción sería decente, entonces googleé al respecto y puf. Resulta que la edición que tengo ¡es como las huifas!

Puto diario La Tercera y sus promociones-ediciones añejas

¿Que hago ahora? ¿Continuar con 600 páginas de ignominia o buscar otra traducción? Pero no tengo dónde, ya se venció mi matrícula en la universidad y me fueron cerradas las puertas de la biblioteca en la cara. Aunque en realidad si tengo otra opción: la biblioteca municipal, pero están locos si creen que me leeré ese mamotreto en una semana. Bueno, nada que hacerle, iré a echar una mirada por si hay una versión mejorcilla, y si me demoro en devolverla pues me demoro nomás, no sería la primera vez en todo caso. Ojalá haya alguna edición decente, de lo contrario seguiré cargando con mi cruz literaria. Sin embargo, hasta ahora, igual está entrete el libraco, entonces una traducción buena ha de ser algo brutal...

Actualización: Fui a la biblioteca municipal y no tenían el libro, estaba prestado (qué se creen estos ordinarios, ¡andar leyendo mis libros!). Le conté mi predicamento a la bibliotecaria: "pucha, es que me lo empecé, pero la traducción es mala. ¿Se acuerda cuál edición tienen aquí?". Me miró con cara de "chuta el cabro mañoso" y respondió: "no tengo idea, mijito". Por lo menos me traje un par de cómics, para que el pique no haya sido en vano.

jueves, 12 de marzo de 2015

dilema del talibán hipersensible

El otro día me encontré con un amigo y entre conversación y puestas al día le conté que iba a ir a un concierto de Magma, lo que me emocionaba sobremanera. ¿Magmamix?, preguntó él. Luego de aclararle que no se trataba de unos locutores jugosos dándoselas de músicos, sino de una de las bandas más importantes de la escena rockera-jazzística-progresiva, nos quedamos hablando un rato de música. Entonces, como me dijo que le gustaba Congreso, le dije que Fulano también era re bueno. ¿Fulanito?, me preguntó. Luego de estos equívocos me resigné a comentar "qué loco está el clima" y me despedí precipitadamente dando cualquier excusa. A la vuelta de la esquina me senté en un pórtico y lloré desconsoladamente. A ustedes también les habría pasado si otra persona confundiera esto:


con esto:


Chucha, en realidad los lentes se parecen. Entonces digamos, esto:


con esto:


Mmm, el diseño de las letras de las dos bandas es rosado. Ya oh, tal vez exagero, porque el tema de Fulanito no está nada mal, jeje.
Adiós mundo cruel.

sábado, 28 de febrero de 2015

Reflexiones playeras

¿Y si el cuerpo no fuese alma, qué es el alma?
(Walt Whitman)

La visita veraniega a la costa viene aparejada de profundas reflexiones en virtud de la extraña estética que asoma por estos días entre gente de toda edad. Me refiero, sin duda, a prácticas de naturaleza inexplicable que responden a extraños complejos, tanto en la dama como en el varón.

Una de ellas es el enigmático uso de calzoncillos debajo del traje de baño. ¿Qué sentido tiene? ¿No es incómodo? ¿Cuánto demora en secarse? Aventuro la hipótesis de que simplemente se trata de la continuidad estética de los pantalones abajo -que permiten exhibir los sexies calzoncillos de turno- adaptada a un contexto playero, donde francamente no se justifica. Aunque, según algunos entendidos, ello atrae a las chicas y protege de las inclemencias de la arena, raspadora cruel de las pobres bolas de los jóvenes. Tal vez tenga que ver con cubrir sus vergüenzas al salir del agua, donde los trajes de baño en general fallan, otorgando una visión clara de las formas y dimensiones de las partes pudendas.

Otro fenómeno extraño y digno de mención, íntimamente relacionado con el anterior, es cuando las damas (aunque también he visto a hombres caer en la mentada práctica) se bañan con polera. Entiendo la diversidad de las vergüenzas y el derecho individual a cubrirse, pero por qué nadie le avisa a esta gente que, polera mediante, igual se ve todo. Guata, rollos, pechugas... todo, pues, entonces, ¿qué importa realmente? 

Estas observaciones pueden sonar ridículas en principio, pero iluminan la relación de nuestra sociedad con su cuerpo, con los cuerpos. Somos cartuchos y un poco agilados, tomamos decisiones estéticas en desmedro de la comodidad y, cosa grave, la funcionalidad de las prendas. (Y así y todo osamos reírnos de las burkas, de las faldas escocesas, de las túnicas orientales, ¡qué falta de autocrítica!). Hay ausencia de sentido en nuestras vestimentas playeras a causa de una acomplejada concepción del propio cuerpo. Es lamentable, porque el cuerpo debería ser celebrado en todas sus formas. 

"We need body rocking not perfection"

miércoles, 19 de noviembre de 2014

orígenes poco glamorosos

El otro día fui a la llamada "Carpa de la Ciencia" a ver el video de mi amigo G en una competencia audiovisual. Dieron hartas volás buenas, aunque el de G era el mejor, de hecho ganó. La cuestión es que cuando terminó el asunto nos quedamos fuera de la sala de proyección, conversando, echando la talla, y decidiendo qué hacer a la tarde-noche. Ahí yo dije que no podía vacilar con G y sus amigos porque estaba comprometido a asistir a una muestra de música y danza árabe que organizaban estos cabros de la semana árabe por Palestina, ya que la Dani bailaría. Al decir que iba a eso T, un amigo de G, me dice "¿ah, y tú erís?", mirándome con una mezcla de burla e interés. "No, o sea, tengo ascendencia por mi bisabuelo pero no cacho nada, me quedó la pura pinta", le contesté. Luego de eso risas, hasta ahí todo bien, pero el cabro me pregunta "¿Y era de Palestina?" a lo que yo le respondo "No, de Siria". "Ah", me contesta, con una disminución notable en el interés. "De hecho ni siquiera era musulmán, sino cristiano", le dije, para ver qué pasaba. Me miró y ya ni contestó, cambiando el semblante que fuera de interés por uno de indiferencia e incluso de rechazo.

"Qué fome", pensé mientras pedaleaba hacia mi casa. A la gente le gusta la caricatura combativa y consciente, la otredad exótica y misteriosa, erótica incluso, pero cuando hay puntos de encuentro, cuando hay terrenos conocidos se pierde la fascinación. No es que diga que este cabro debiera interesarse por el cristianismo sirio, de hecho ni a mí me interesa, pero no por provenir de un lugar menos mediático (y en realidad es mediático, pero no da para el discursillo revolucionario facilista que puede darse entre los simpatizantes con la causa palestina) se debiese valorar menos. No sé, en realidad tampoco es que deba valorarlo siquiera, pero me aburre la comodidad desde la cual habla y se posiciona la gente. Ubicados privilegiadamente en los palcos del bien, muchas personas se han erigido como opinólogos de la geopolítica internacional sin un estudio serio de todo el asunto. Y ojo, que no digo que todos debiésemos ser hablantes-conscientes-coherentes-informados, sino lo contrario, que cuando hay ignorancia (la cual es válida, pues es el caldo primigenio desde el cual puede surgir el conocimiento) es mejor prestarse al silencio y la escucha. Y chao con los discursos cagones y antiintelectuales.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Day Tripper

14:15: Hace media hora me tomé el último trip que quedaba en el refri. Ya siento mis manos algo tiritonas y cierto malestar en la guata que creo no me permitirá almorzar. De hecho, el olor del almuerzo de la Dani me asquea un poco. Ahora, mientras ella come veremos los expedientes X.

14:35: Estoy re loco ya, caminando por Aníbal Pinto con destino al jardín botánico, en la isla Teja. Compraré algo de fruta en la gran feria.

14:45: Paré un rato en el torreón de Yerbas Buenas. Se me ha hecho muy largo el camino. Me he incomodado un poco conmigo y con la gente, quiero llegar y estar solo.

15:00: Estoy en el puente Pedro de Valdivia, cansado creo, pero de mi mente. Vivir solo esta experiencia sin alguien con quien conversar solo exacerbó mi naturaleza mental, de la cual me debería relajar. Por lo mismo, intento ver fríamente esta experiencia, despojándome de las ideas jipis al respecto.

15:20: Estoy sentado en una banca del jardín botánico. Olvidaba que esta experiencia puede ser oxigenante pero también atrapante. La sensibilidad es cuática, me siento vulnerable, quisiera estar solo, alejado del nido pero no tanto, le temo a la soledad... Acá ya me puse mental de nuevo, intentaré describir lo físico entonces: La humedad es intensa, veo muchos mandalas, al principio me asusté un poco, porque el piso comenzó a moverse y ciertas partes de él a flotar, pero es increíble. Creo que iré al borde del río.

15:30: Estoy excitado, muy sensible a todos los estímulos a mi alrededor. Mientras escribo las letras se mueven, incluso soy capaz de ver cómo la tinta que sale del lápiz es absorbida en el papel. La humedad, eso sí, me tiene loco.

15:45: Hay que estar en movimiento para no atraparse, y quizás fue un error venir tan cargado, con bolso botellas de agua y frutas, no he bebido ni comido nada, no me dan ganas. Estoy sentado en una calle y es donde me siento más apacible... hasta que aparecieron los autos. Si hasta puedo ver en detalle lo que emana de sus tubos de escape... Pero otra vez me estoy poniendo filosófico (aunque aquí no se note tanto, mi cabeza parece una locomotora de los rollo que me paso), es la sensibilidad que me domina pero mi mente trata de darle sentido.

16:00: Decidí volver a mi casa, necesito su paz. Vuelvo así a la soledad... aunque me cuesta lidiar con ella. Estuve mirando a quién llamar para que me acompañe y proteja de esta locura. ¿No soy también así cotidianamente, en ciertos aspectos? ¿No huyo diariamente de mí mismo acaso?

16:15: Llamé a Ricardo, viene al rato.

16:20: Ya estoy en mi casa y no está funcionando esto de escribir, pasé a la grabadora mejor.

16:30: Duró poco la batería, diez minutos y se descargó. Prendí el computador para cargar la grabadora, pensé que tal vez podría usarla mientras se cargaba pero no fue así. Me senté en la mesa a escribir, fui a subir el volumen del equipo, suena el lago de los cisnes.

16:35: Me fui a recostar a la pieza chica porque es más cómoda y silenciosa. Me puse los lentes, me los saqué. Estuvo bueno tener la grabadora ese rato, creo que diez minutos, a lo más. Ahora escribo en voz alta porque eso me ayuda a estar tranquilo y no atraparme tanto, que a fin de cuentas es el asunto con el ácido. 

16:40: Es raro, pensé que me estaba relajando pero paso de un estado a otro sin previo aviso. Voy a poner otro disco, el que acaba de sonar duró poco porque lo puse desde el lado dos. Ahora comenzó a sonar el primer disco de Almendra. Me doy cuenta de que estoy muy tenso. Me duele el hombro izquierdo y el cuello, tengo toda esa zona contracturada. Tengo miedo de que cuando llegue Ricardo piense que me volví loco, yo mismo tengo miedo de ello en estos momentos. Ha sido un trip intenso, de eso no cabe duda ahora.

Creo que entiendo mejor este tema ahora.

16:50: Intenté conversar con la gata de abajo. Guata al sol, le dije. Me miró y siguió en lo suyo, relajada. Qué envidia en realidad. Me acordé de algo que sentí cuando venía en la micro. Intentaba relajarme, calmarme, y justo sonó "easy" en la radio, entró algo de viento por la puerta abierta y pensé: necesito de esta magia, de estas sincronías, ¿por qué las niego?... es como lo que decía la carta del tarot que la otra noche me leyó ese hombre, la fortuna. Se supone que me la negaba a mi mismo, porque iba en contra de mis convicciones o algo así. Ahora estoy de guata en la cama de la pieza chica y son casi las cinco.

17:01: De pronto sentí gases en mi interior y después de ellos una nueva oleada de "volada" que se manifestó visualmente, Con el disco de Almendra me he sentido mucho mejor, todavía hiper volado pero tranquilo, sin miedo. Eso es lo rico, ya se fue el miedo, y aunque Ricardo se demore ya no importa.

17:18: Y pensar que los jipis hacían esto solos, día y noche, sin bitácoras. Con razón tantos se volvieron locos. Yo me sentí bien loco en un momento, pero ya me calmé. Se está terminando el disco, veremos qué ocurre con el siguiente.

17:25: Estoy relajadísimo comiendo mandarinas mientras suena Vengo de Ana Tijoux.

17:40: Mucho placer, he seguido en lo mismo, mandarinas, Ana Tijoux, sol (que salió firme de su timidez). Lo único que todavía me enloquece es escuchar el citófono-teléfono, me imagino el sonido todo el tiempo. Puede que ande muy pendiente pero no sé de qué. No sé. Ahora mismo me siento muy bien solo, a diferencia de un rato atrás.

18:00: Ricardo llegó hace 15 minutos. Lo recibí en calzoncillos, polera y calcetines. Me vio y se cagó de la risa cuando le dije "no estoy loco". 

18:20: Le propuse a Ricardo ir al puente Cruces, que fue mi objetivo del día desde el principio.

19:45: Estuvimos un buen rato disfrutando de la vista en el puente. Luego Ricardo me invitó a comer al Haussmann de la teja, nos mandamos un chacarero y un shop cada uno, el bienestar es supremo. Solo queda la realidad, ya sin figurar...

martes, 30 de septiembre de 2014

El ocaso de un (no tan) grande

Hace algunos años, digamos, por ahí por el año 2002, daban un programa horrendo en el UCV: el show del Gigi. Lo pillamos de casualité mientras hacíamos zapping con mi familia (mi hermana, mis padres y yo, todos acostados viendo tele en la cama de estos), y lo encontramos tan absurdo, tan ordinario y chabacano, que se convirtió inmediatamente en uno de nuestros programas favoritos.




El video de arriba no es de la misma época, acá ya era un programa más sólido se supone, el 2008 (aunque también supongo que era la misma mierda). Pero volviendo a la época clásica del Gigi, contagié al Matías, mi gran amigo de esos años, con el fanatismo hacia esta bizarrez, y muchas veces lo disfrutamos y comentamos en su casa, para consternación de su madre, que no siempre entendía nuestro humor insensato. Recuerdo incluso un capítulo en que el Gigi le ofrece a su asistente, Rosita, una ecuatoriana de color, la oportunidad de enviar saludos a sus coterráneos mediante estas palabras: "Mándele un saludo a esos negros amigos suyos". Fue tanto nuestro gozo por la idiotez del Gigi que el Matías nombró a su gata Rosita, en honor al programa. La cosa es que el Gigi se convirtió en un referente en nuestras vidas, un cuico idiota admirable, supuestamente yunta del negro Piñera (pa' que cachen la ondita). Sin embargo, al irme de Santiago nunca más vi el programa, por olvido, por seriedad, no sé, pero lo dejé de lado. 

A fines del año 2005 estuve trabajando un rato corto en un Casa&Ideas de Viña del Mar, como empaquetador por la temporada navideña. En medio de ese infierno consumista apareció una vieja flaca, típica cuica teñida rusia, que compró un puf y lo quería para regalo. El manso cacho, pero yo ya me había entrenado envolviendo 3 pufs para viejas culiás, así que no fue problema, aunque igual harta pega, un proceso delicado, al menos. Envolví la porquería y se lo pasé a la mina, pero me pidió llevárselo al auto. Miré a mi jefa que me hizo el gesto técnico que significaba "anda nomás weón", si al fin y al cabo esta gente era parte de sus mejores clientes. Me fui cargando el puf envuelto en papel de regalo hasta el auto de la loquita, que estaba estacionado como a 3 cuadras, rumiando mi pobre destino, pues de seguro ni siquiera obtendría propina (típico fenómeno en estas clientes). Al llegar al auto donde la estaba esperando el marido, me llevé tremenda sorpresa al darme cuenta que era el Gigi. Alto, chascón, ordinario, no me dijo ni hola, sino que me quitó el paquete de las manos, lo metió en la maleta del auto y se fueron sin darme ni las gracias. A pesar del desprecio, a pesar de que no me dieran propina, me devolví a la tienda con una sonrisa de oreja a oreja: había conocido al Gigi. Era el hueón que siempre pensé, cuico, arrogante, pero lo conocí en vivo y en directo, tendría una buena historia para contarle a mis padres, a mi hermana y al Matías.

Nuncas más supe del Gigi, aunque obviamente siguió existiendo (el video de arriba demuestra que su programa continuó unos años más, para deleite de... ¿alguien?). El domingo en la noche hablé por teléfono con mi papá y me preguntó: "¿Viste al Gigi en Top Chef?" ¿QUEEÉ? le dije, no tenía idea de que había vuelto a salir en la tele. "Mira la página de TVN, te va a encantar", dijo mi padre, conociéndome. Y efectivamente:

Haga click en el chascón para ver porqué gocé nuevamente
Así es amigas y amigos, el Gigi sigue siendo el mismo rasca de siempre, hizo show en televisión nacional, picado por su eliminación del programa de cocina Top Chef. Luego de ver la corta escena en que manifiesta su desprecio a los jueces, recordé todo el gozo que el Gigi me dio en mi juventud y pensé: este es el ocaso de un grande. O más bien de un alto, porque grande, lo que se dice grande, nunca fue ni será. Comprobado (y más de una vez, se sabe).

viernes, 7 de marzo de 2014

lectura veloz

El otro día conocí a un chico bastante simpático, con el que nos llevamos bien a causa de nuestro común placer por las lecturas ñoñas de fantasía y ciencia ficción. Obviamente, en algún momento de la conversación llegamos al tema de Canción de Hielo y Fuego, que ambos habíamos leído hasta el quinto tomo (el sexto no sale hasta el próximo año, dicen).
Luego de cotejar teorías e impresiones, no sé bien por qué, aunque es una situación común entre lectores, el muchacho comenzó a jactarse de su fanatismo en el hecho de haber leído el quinto libro en dos días.
-¿En dos días? -le pregunté-. No comiste, no dormiste, no hiciste nada más que leer...
-Jeje -respondió-.

¡MENTIRA DE MENTIRAS! ¿Cómo va a haber leído un libro de 1200 páginas en dos días? peor aún: ¿qué sentido tiene? ¿Dónde quedó el gustito por la historia? Lo único que da a entender es que en lugar de comer y saborear, traga como un glotón.

No entiendo ese afán por fanfarronear de cosas como esas, que a mi parecer dan lo mismo. ¿Qué importa el tiempo de lectura? lo divertido es comentar las sensaciones e imágenes provocadas por la obra. Ni siquiera eso, simplemente disfrutarla, individualmente, al menos hasta que te encuentras con otro ñoño fascinado por la misma novela/cuento/saga. 

Como siempre, no le di importancia, pero en el fondo de mi mente pensé: ¿por qué, para qué? Debo reconocer que me molesta un poco esa actitud de llevar la idea de competencia al ámbito de la lectura, asimismo como repudio a aquellos que se consideran superiores por leer mucho. De pendejo aprendí que la cosa no iba por ahí, porque a nadie le importaba realmente, pero algunas personas se empecinan en rivalizar a través de cuestiones semejantes. Creo que ese tipo de actitudes no son ningún aporte al fomento lector, al menos.