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lunes, 4 de mayo de 2015

El Ferrocarril, por Lucinao Benetón Leivalef

La industrializada nación mapuche tiene supremacía económica sobre el otrora esplendoroso reyno de Chile. Vencidos por su primitivismo tecnológico, gran parte de los chilenos son empleados como mano de obra migrante en el proyecto de construir un tren que irá desde Antofagasta hasta Chiloé. La idea, proveniente de empresarios industriales de la federación indígena, genera cambios insospechados entre las masas de desplazados al sur del continente, en las postrimerías de un siglo XIX alternativo. Mediante una galería de pintorescos personajes como John Panguilef, Rosalía Catricheo, William Wheelwright III, Natascha Clastres y Felipe Ríos se nos narra polifónicamente la historia oculta del comienzo, desarrollo y declive del proyecto ingenieril más ambicioso jamás perpetrado por el pueblo mapuche.

"Primer tomo de la bella trilogía del Inkarrí cósmico, que plantea la reposición del Tahuantinsuyo a escala planetaria. Esta parte es la única que transcurre en sudamerica, de allí su importancia" (Neoduardo Galeanox-15, Revista Y¡? de Artes, Letras y #%/\*)

"Gracias a este libro entré en el género del tecno-rock-trova-sintética con una propuesta conceptual respetuosa de los pueblos originarios de Tierra-1" (Bíktor Jarra, músico uraniano)

domingo, 3 de mayo de 2015

Crónicas de Chuchunco, por L. B. Leyva

Una aventura fantástica en un escenario postpostindustrial. El abandono de Chuchunco, ciudad minera cuyo esplendor económico y cultural ha terminado estrepitosamente, obliga a sus antiguos habitantes -tanto seres humanos como criaturas fantásticas- a valerse por sí mismos en la hipermegalópolis Ikitas. En esta gran ciudad, capital global de un planeta tierra diezmado a causa de su economía salvaje, los chuchunqueños propondrán un tipo de resistencia simbólica de nuevo cuño, que hará temblar los cimientos discursivos del orden social imperante.


"L. B. Leyva ha creado el Cyber-Ultra-Hiper-Punk de corte primitivista con toques de Space Opera en sus orígenes pulp. Crónicas de Chuchunco es el evento literario del siglo XXII" (Wi11i4m Fau1kn3r III, The Moon Times)

"Un cruce entre Las Uvas de la Ira y Ghost in the Shell" (Ne0 1gn4c10 V4L3nt3, el Mercurio de Mercurio)

"Lo leí, no tiene lógica alguna. Sin embargo, es entrete"
(Multivac, amo y señor de estos parajes cósmicos)

lunes, 20 de abril de 2015

¡Buenos días Vecino! Una etnografía absurda de la humanidad

De casualité, buscando trabajos viejos para reciclar y terminar un encargo académico-mercenario, me pillé con esta obra del año 2010, escrita por el capitán Kurtz Anunaki [con un par de plagios entre medio]. Sin más preámbulos, hela aquí:



jueves, 12 de junio de 2014

descubrimiento

[Esta historia ha sido traducida desde el lenguaje del futuro]

-Muchas gracias por este reconocimiento. Sin duda, viene bien luego de una vida dedicada a la investigación arqueológica en estas tierras que antes cobijaron a una cultura tan extraña. Sin embargo, aún queda mucho por hacer, muchos misterios por develar, el trabajo no está ni mucho menos terminado. Espero que esto sirva para motivar a los jóvenes y, sobre todo, a las autoridades, sobre la importancia del estudio de nuestros tiempos pretéritos, pues aquellos que tienen claridad sobre su pasado también la tendrán sobre el futuro. Gracias.

Los aplausos llenaron la sala un par de minutos. Luego vinieron las correspondientes palmaditas en las espaldas y el lobby científico-político común en ocasiones como ésta. La ceremonia de premiación “McNeef” en reconocimiento a  la investigación, organizada por la Universidad Astral y el Centro Científico de Desarrollo de las Artes y la Historia, se lleva a cabo cada cinco años. Este año, 2328, la profesora Grandjean se llevó el máximo galardón, por su descubrimiento que implicó un innegable aporte en diversas ramas de la ciencia.

-Doctora, lo que hizo fue realmente notable –exclamó el connotado biólogo Xarles Jara-. ¡Quién diría que aquí existió una civilización! Me gustaría que me explicara un poco mejor la manera en que llegó a semejante descubrimiento.

-Mire, la verdad fue toda una cuestión de serendipia, que es la forma elegante que tenemos nosotros de decir que fue pura casualidad. Estaba en el río, efectuando una observación sistemática a los cisnes trioculares, para saber si estaban siendo afectados por los residuos de la fábrica de ojotas. De pronto me topé con este artilugio, por llamarlo de algún modo, herrumbroso y con una forma extraña, desconocida por mí hasta entonces. Luego bajamos a la superficie del río y notamos que estaba lleno de estos artefactos, aunque de distintos tamaños y formas –explicó la doctora Grandjean-.

-Y dicen que la función aún no ha podido ser revelada, ¿cómo va eso? –preguntó Jara.

-Lamentablemente muy lento. Mi equipo de lingüistas está trabajando duramente para interpretar de algún modo las extrañas inscripciones, pero todavía no hay pistas sobre la finalidad de los artefactos. Sin embargo, gracias al comprometido trabajo de nuestro equipo de observación submarino, podemos decir que gran parte de ellos estaban unidos a una estructura mayor que, al parecer, cumplía la función de unir dos porciones de tierra, en las cuales se llevaba a cabo la vida cotidiana de nuestros antepasados. Aunque todo parece indicar que la proliferación de estos dispositivos de algún modo provocó el desplome de la estructura.

-¡Fascinante!

-Sí, y  tengo el presentimiento de que estos artilugios cumplían una función fundamental a nivel de cohesión social. No puedo explicarlo, pero tengo esa impresión. Creo que las inscripciones corresponden a un antiguo dialecto utilizado por quienes nos precedieron en este territorio, cumpliendo la función de signos informacionales que seguramente implicaban un desarrollo de la mente y la cultura. ¿Quiere ver uno de ellos?

-¿Es posible? Pensé que todas las muestras estaban en su laboratorio –respondió sorprendido el profesor Xarles Jara.

-Me quedé con el primero que encontré, lo utilizo como amuleto. Es para mí una especie de recordatorio sobre la importancia del desarrollo científico y cultural. –La doctora introduce una de sus manos en su escote, sacando uno de los mentados artefactos, unido a su cuello por una cadena de plata-. Mire, doctor Jara, lea la extraña inscripción:

 Mi BB T Amo demaciado

-Qué sarta de incoherencias, es francamente asombroso –dijo Jara.

-Sí, pero tengo la seguridad de que se trata de algo realmente profundo -dijo la doctora Grandjean, mientras sacaba otro cóctel de la bandeja.


lunes, 15 de abril de 2013

desconexión

Un hombre esperando su bus en el terminal envía un mensaje de texto a su novia, que se queda en Ainilebu. El envío hace mención del trágico hecho de olvidar sus audífonos, artefacto mediante el cual se aislará de otros seres humanos. Extrañamente, vibra el bolsillo del hombre. Saca el celular rosado de su novia, sorprendiéndose sobremanera. Exaltado, envía otro mensaje de texto a su novia, contándole esta gran anécdota, aunque un poco preocupado de partir con ambos aparatos. Cuando la mano que sostenía el artilugio rosado comenzó a vibrar nuevamente, un terror insostenible e inidentificable lo absorbió por completo. Se provocaron ciertas evocaciones en su memoria, reminiscencias ancestrales, angustias perversas heredadas con su amenaza de permanencia. La soledad, la terrible soledad del abandono, la cruel desconexión a las redes la colapsará, piensa el hombre. Qué dios maligno pudo imaginar un tormento como este, desquiciada expulsión de la colectividad y del binomio con él. Además, sin merecerlo, sólo por jugar amorosamente, introducir la mano del otro en los bolsillos del otro y viceversa, entregarse tan plenamente al placer como para traspasar el celular al otro, prácticamente prestándose la vida en un recreo dulce y frágil, sabiéndose protegido por la confianza mutua. Y ahora, por error, ese amor es Satán, es perderse en un viaje que se inicia desprovisto de certezas para la pareja. No se atreve a subir y el bus se va junto a su obligación de asistir al trabajo que lo requería en el norte. Corre a casa.

Luego de colocar, sin que él se percatara, su celular en el bolsillo del abrigo de él, lo despidió amorosamente. Sus labios fueron húmedos, generosos, y se lo permitieron porque se sabían despedida, se concedieron un deslizamiento y ondulación sincronizada con la otra boca, de un modo puro y final. Apenas el hombre cerró la puerta, ella comenzó los preparativos: mochila, cartera y la caja especial para llevarse a Tuit, el gato de ambos. Ya no queda nada para ella en este lugar, lo que comenzó como comunión se anegó, empantanándose y dejando solo islas pestilentes en el territorio circundante. Incapaz de mantener el contacto un día más, puso en silencio su corazón. Cerró la puerta y se fue.

martes, 9 de abril de 2013

“La Épica de Lucius Jipsterel” (anónimo)

Una obra de aventuras en la época de los microheroismos. El joven Lucius ha de luchar contra el capitalismo salvaje manifestado a través de su falta de recursos para adquirir alimentos y calefacción, por no mencionar la preocupante ausencia de libros y vinilos, cuya progresión numérica se estancó el día que asumió más responsabilidades adultas. En su viaje por ignotos territorios de la constreñida urbe funcional que lo alberga y mareas informáticas del ciberespacio encontrará enemigos acérrimos, tales como la terrible adicción a las redes sociales, una tautología de la soledad, o el enfrentamiento al despliegue pornográfico exacerbado en cada dispositivo visual de los alrededores, virtuales y reales.

"Anónimo se nutre de la literatura postapocalíptica anterior para desperdigar las migajas de la racionalidad occidental en un contexto fantasmal y sórdido" -Ramakrishna Soto, The Nueva Delhi Times.

"Fácilmente uno de los mejores libros del año" -Ne0 1gn4c10 V4L3nt3, el Mercurio de Mercurio.

"Anónimo ha sido llamado el más grande de los grandes, desde la Epopeya de Gilgamesh hasta el Cantar del Mio Cid, pasando por toda la obra de Shakespeare -que como los lectores saben, nunca fue-, sus obras han deleitado a grandes y chicos en todo los países de Tierra Vieja" -The New Earth Library.