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miércoles, 3 de febrero de 2016

Libros versus Pilículas: Er Shainin

Cumpliendo con mi propósito de leer clásicos y neo-clásicos, me puse las pilas con "El Resplandor", novela de 1977 escrita por Stephen King. Aunque eso ya todos lo sabemos, pues es parte de la cultura pop, aunque más por la adaptación cinematográfica de Stanley Kubric.


El libro llegó a mí de chiripa, pues llevé a la feria del trueke un ajedrez inca-español que tenía hace tiempo arrumbado en un cajón que le interesó a harta gente. Entre ellos, un chico me ofreció cambiárselo por un libro (él se dedica a venderlos en la costanera de Valdivia), lo que acepté de inmediato. Me llevó a su auto, cual traficante, para mostrarme tres sendas cajas llenas de libros mal-llamados "alternativos". Vi El Resplandor y me dije: es momento de saldar esta deuda pendiente conmigo mismo, cumplir con mi código de honor que me obliga a leer todo lo que considero interesante o supuestamente lo es porque se habla mucho de ello. Así que hicimos el cambio y lo empecé al otro día, devorándolo en una semana.

La novela se lee rápido, muy rápido, pues es acción pura, hechos encadenados uno tras otro, convirtiéndola en una lectura ágil, emocionante y trepidante. No hay ningún cuestionamiento a la forma novela ni juegos del lenguaje, por eso es fácil de leer. Y ojo que no digo esto para desmerecerla, soy de la opinión que hay que leer de todo (o casi todo, porque a la literatura juvenil de hoy en día no le encuentro brillo alguno) y este libro francamente vale la pena. No soy fan del terror (aunque he intentado escribirlo), pero la lectura de la novela me hizo pensar en adentrarme en ese mundo, cuestión que sólo había hecho con Frankenstein, Entrevista con el Vampiro y uno que otro cuento de Poe o de la antología de Caillois. 

Reconozco que El resplandor me erizó los pelos en algunos momentos, con situaciones como el ataque de los animales-arbusto en la zona de juegos o el viaje de Hallorann contra el tiempo... incluso con el reloj y su manifestación de "la muerte roja", lo más cercano a la sangrienta escena de la película de Kubric. Me molestó eso sí que en la novela traduzcan el título como "resplandor" siendo que en el libro el poder de Danny y Hallorann es llamado el "esplendor", o sea, ¡decídanse!

Y el poder no exige poner cara de "laji", pero el cine ya se sabe...
En fin, lo que nos convoca es señalar algunas de las diferencias entre el libro y la película de Kubric, que todos hemos visto, me imagino (y si no hágalo, que lo/la van a juzgar en la calle y en las reuniones sociales de entendidos de los flims). La más notoria es sin duda el protagonismo de Danny Torrance, ese cabrito tan ensimismado que habla con su dedo en la película y que en el libro es un chico inteligente bastante observador de la depresión de su madre y el alcoholismo de su padre. Tony, su amiguito dedo no es tal en la novela, sino mas bien una presencia borrosa capaz de mostrarle situaciones peliagudas e incluso del futuro en momento de trance  (y Tony es clave al final, no se crea que no). 

Claro, convertir a Tony en un dedo fue una solución bastante económica, fílmicamente hablando.

Por otro lado, Jack Torrance es un hombre mucho más atormentado y alcohólico que en la película, lo que lo hace bastante más interesante, puesto que no se vuelve loco sin más, sino que se ve progresivamente poseído por el espíritu del hotel Overlook, el verdadero malo de la novela y cuyo propósito es hacerse con Danny, detentador de un gran poder latente. En todo caso -y dentro de mi ñoñismo recalcitrante- me molestó que en la película Jack utilizara un hacha para atacar a su familia, siendo que en el libro se trata de un mazo de roqué (una especie de croquet que se jugaba en el hotel en tiempos más mafiosos).

Acá Biffno captó algo del Jack novelesco.
Por su parte Hallorann, el negro buena onda que también posee el esplendor, tiene un papel más importante en la novela, tanto en el entendimiento de Danny con sus poderes como en la batalla final contra el hotel Overlook. En todo caso, a pesar de que sueno criticón, me parece que la película de Kubric es notable y captura realmente el espíritu de la novela, a pesar de las licencias que se tomó para lograrlo (y que son muy entendibles cuando se piensa que no podemos entrar en la cabeza de los personajes como en un libro). Tampoco podía pedirle al cabro chico que hizo de Danny actuar las situaciones límite que se viven en la novela, por lo que incluso el tema del dedito-mágico tiene sentido desde una perspectiva cinematográfica.

En definitiva, un excelente diálogo entre novela y película. Si Stephen King quedó insatisfecho (y quedó insatisfecho) es porque es un mañoso ridículo, puesto que la miniserie de 1997 realizada por él de modo mucho más fiel al libro es un bodrio de primera. Y es que simplemente una película nunca va a ser igual a un libro, lo interesante es cómo se las arreglará para transmitir su espíritu, su "aura", diría Benjamin (diría un académico siútico). Pero para terminar con un aura menos cuática va este tema de Lennon cuya letra inspiró un poco a King con su coro "Well we all shine on!" (la otra inspiración fue "La máscara de la muerte roja" de Poe).

martes, 10 de marzo de 2015

auto propaganda



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lunes, 23 de febrero de 2015

Contacto, de Carl Sagan

Finalmente leí este libro de 1985, escrito por el famoso divulgador científico Carl Sagan. Si bien no soy conocedor ni fan de la ciencia ficción dura (aunque he leído uno que otro Arthur C. Clarke o Robert Heinlein), este libro me hizo gozar más que la película basada en él, que vi a mis pendex 11 años. La primera sorpresa fue el carácter feminista del relato, evidenciado nada más comenzar la lectura, mediante su protagonista, Eleanor Arroway, quien desde niña mostraba fantásticas aptitudes para la ciencia y el escepticismo.

Plaza & Janés 1991
442 páginas
Traducción de Raquel Albornoz
Marcada por la temprana muerte de su padre, Ellie se erige como una joven inteligente e idealista, con tendencias políticas contra la guerra y doctorándose en radioastronomía con una tesis sobre el máser de rubí, que permitió a los radiotelescopios aumentar notablemente su sensibilidad. Luego, a pesar de recomendaciones contrarias, va a trabajar en el SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence) en lo que para algunos fue un suicidio profesional en tan promisoria científica. Sin embargo, luego de un largo tiempo de búsqueda y ad portas del cierre de la investigación llega una señal desde la estrella Vega. Se trata de números primos (inencontrables en la naturaleza) que traían un mensaje.

Después de un tiempo se logra decodificar el mensaje y los científicos del mundo (ahora el proyecto se ha vuelto transnacional, pues era imposible recibir la señal proveniente de Vega desde un solo país) descubren que se trata de instrucciones para construir una máquina, aunque no se sabe con qué finalidad ¿una nave, un dispositivo de comunicación, un caballo de troya, el arma del juicio final?

Las implicancias políticas de construir la máquina son importantes, y los países más poderosos quieren formar parte del proceso (recordemos que el libro fue publicado cuando aún estábamos en la guerra fría). Así, se decide construir dos máquinas, una en Estados Unidos y otra en Rusia, aunque no todo termina allí... A decir verdad, en la película todo es bastante gringo, omitiendo uno de los elementos más destacados de la novela, que es el diálogo cada vez mayor entre las naciones, primero mediante sus científicos y luego mediante toda su población a través  del maquiefecto. Precisamente, este concepto es clave, puesto que la revelación de una inteligencia extraterrestre cambia notablemente la vida en la tierra, propiciando incluso el desarme nuclear.

Otra diferencia importante es que en el libro viajan cinco tripulantes, representantes de Estados Unidos, la India, Nigeria, China y la Unión Soviética, mientras que en la película sólo viaja Ellie. Un cambio entendible para simplificar la trama, aunque una pérdida importante de los cuestionamientos morales y éticos de la novela. Acá va uno a modo de ejemplo (y sin spoiler):

El vuelo espacial  [...] es subversivo. La mayoría de los que tienen la suerte de encontrarse en la órbita de la tierra, al cabo de cierta meditación, comparte los mismos pensamientos. Los países que instituyeron el vuelo espacial, en gran medida lo hicieron por razones nacionalistas; sin embargo, se daba la ironía de que casi todos los que ingresaban en el espacio adquirían una sorprendente perspectiva transnacional de la Tierra como un único mundo (pág 286).

Lo que ocurre luego es fascinante y me lo guardaré para comentar con quienes lean la novela (no quiero aguarle la fiesta de leer a nadie), que está llena de sorpresas y una promoción evidente hacia el entendimiento mundial. Sin duda, este es otro caso de superioridad del libro frente a su adaptación cinematográfica (que no es mala, pero se echan de menos muchas cosas, como que haya una presidenta de los Estados Unidos, lo que no era ningún chiste para Sagan, feminista según he leído por allí y según creo luego de leer su novela).

A modo de bonus track, les dejo un video con una especie de mesa redonda entre Stephen Hawking, Carl Sagan y Arthur C. Clarke, en la cual hablan de varios temas científicos interesantes -al menos para los neófitos como uno- y aparece la famosa declaración de Hawking sobre su rechazo a un contacto con extraterrestres (que volvió a ser novedad hace un par de años, no recuerdo por qué) en el minuto 27:51.

martes, 2 de septiembre de 2014

Tehanu (cuarta novela del ciclo de Terramar)

Cuarta novela de la saga, o primera de la segunda trilogía (según algunxs entendidxs), al momento de su publicación provocó halagos y alegos por igual. Ambientada también en el archipiélago de Terramar, fue publicada 17 años después de las primeras tres novelas, y su ritmo es distinto, sin duda. Extrañamente, es la que he leído más rápido de las cuatro primeras.

No me leí esta edición, pero es la portada que encuentro más bonita.
Nuestra protagonista es Tenar, a quien habíamos conocido en Las Tumbas de Atuan (segundo tomo de la saga), quien vuelve a la soledad a causa de su viudez reciente. Sin explicárselo, sólo por instinto, comienza a hacerse cargo de una niña malherida encontrada en las afuera del pueblo. Therru (como Tenar llama a la niña) fue golpeada, violada y posteriormente quemada, en un intento infructuoso por matarla, perpetrado por sus padres y otro hombre. Es duro, pero ninguna sorpresa en los tiempos que se viven en toda Terramar. La crisis de la magia y el equilibrio a la que asistimos en La Costa Más Lejana (tercer tomo) ha hecho estragos por doquier, y la isla de Gont (donde sucede nuestra acción) no es la excepción. Al a niña se le quemó la mitad de su cara y perdió un ojo, causando rechazo entre las personas a causa de su aspecto (popularmente se cree que algo o alguien violentado por el mal es malo también).

Asistimos a la vida cotidiana de Tenar, quien mientras lidia con Therru y su sanación (física y espiritual) debe hacerse cargo también de la muerte del mago Ogion (maestro de ella y Ged, aunque brevemente, en ambos casos) y el regreso de Ged, quien cerrando la brecha que separa el mundo de la vida con el de la muerte ha quedado muy dañado. Así, mientras Therru y Ged deben aprender un poco de resiliencia, Tenar se cuestiona muchos asuntos, en general concernientes a la regimentación del poder en el mundo de Terramar, eminentemente patriarcal. Esta sociedad subordina a las mujeres de distintos modos, llamando la atención particularmente su relación con la magia. Las mujeres sólo pueden aspirar a brujas, negándoseles la entrada a Roke, la escuela de magia del archipiélago, y por ende limitando su poder (precisamente, la imagen de la bruja, que en tomos anteriores había sido representada superficialmente, tiene un papel importante en esta novela, sobre todo en el personaje de Musgo, la bruja que se constituye en amiga de Tenar y Therru). Esta organización social se vive como natural por todos y todas, excepto por Tenar, quien a causa de su pasado como sacerdotisa en la oscuridad de las Tumbas de Atuan, así como su presente de extranjera (su color de piel es distinto al común en Gont) tiene una visión comparativa que la hace cuestionar el orden imperante e incluso pensar en otras formas de vivir:

'Will you be about the house?' she asked him, across some distance. 'Therru's asleep. I want to walk a little.'
'Yes. Go on,' he salid, and she went on, pondering the indiference of a man towards the exigencies that ruled a woman: that someone must be not far from a sleeping child, that one's freedom meant another's unfreedom, unless some ever-changing, moving balance were reached, like the balance of a body moving forward, as she did now, on two legs, first one then the other, in the practice of that remarkable art, walking...

Traducción libre:
'¿Vas a estar por acá en la casa?' le preguntó, a cierta distancia. 'Therru está dormida. Quiero caminar un rato.'
'Sí. Anda,' dijo él, y ella anduvo, reflexionando sobre la indiferencia de un hombre en torno a las exigencias que guían a una mujer: que alguien no debe estar lejos de un niño dormido, que la libertad de uno significa la esclavitud de otro, a menos que se alcance un siempre-cambiante equilibrio móvil, como el balance de un cuerpo moviéndose hacia adelante, como ella hacía ahora, sobre dos piernas, primero una luego la otra, en la práctica de un arte extraordinario, caminando...

Algunas críticas que leí luego de terminar el libro alegan un negativo cambio de ritmo en esta novela con respecto a sus precedentes, repudiando la escasez de magia y la abundancia de emoción-sensibilidad que impregnan la obra, pues esta narrada desde un punto de vista femenino. Yo no estoy de acuerdo con estas críticas, puesto que si bien en este libro la protagonista indiscutida es Tenar, en todos los tomos del ciclo la emoción y la sensibilidad tienen un papel importante, la maduración y el crecimiento son una de sus características más notorias, así como el elaborado desarrollo interno de sus personajes (que no son unidimensionales, se equivocan y aprenden en una búsqueda de equilibrio constante).

Portada de Tehanu en el "The Earthsea Quartet", la edición que leí.
1993. Penguin Books, London.
Si bien el final de la novela es algo precipitado, no deja de ser satisfactorio. Aunque ahora me domina una ansiedad suprema por leer los dos tomos que siguen: Cuentos de Terramar y En el Otro Viento, los cuales conforman el segundo ciclo de la saga, más feminista al parecer (¡qué maravillosa oxigenación para la literatura fantástica!).

miércoles, 9 de julio de 2014

La Torre Oscura I: El Pistolero

Primera novela del ciclo de La Torre Oscura, la magnus opus de Stephen King. Trata sobre Roland, último pistolero -proveniente de una especie de orden feudal- y la persecución que emprende contra El Hombre de Negro, personaje espectral que tiene que ver con el pasado de ambos. En ese camino nos enteramos de algunos aspectos de la personalidad de Roland a través de su relación con personajes que va pillándose en un camino algo desértico, del medio oeste, con un oasis por ahí, una estación abandonada por allá y uno que otro ser mágico benigno o maligno. Paralelamente a la acción, Roland se sumerge en reflexivas revisiones de su pasado, enterándonos gracias a ello de su historia personal y el orden social bajo el cual vivía.

Todos estos son primeros vistazos a un universo extraño, con influencias tanto de El Señor de los Anillos como de las películas de Clint Eastwood (el mismo King lo dice en su introducción a la nueva edición del año 2003, algo aumentada por alrededor de 30 páginas, la que me agencié para leer), con algunos toques de ciencia ficción, dicen, en las siguientes novelas.

2014 [1982]
Editorial de Bolsillo
Buenos Aires
Western metafísico -aunque se me hizo tedioso tanto desierto- con algo de suspenso. El libro es entrete, una especie de El Topo en novela, pero al igual que en la película de Jodo, quedan miles de preguntas sin respuesta. En este caso no se trata de un tema de interpretación libre, sino de que la saga de La Torre Oscura está compuesta por otros siete libros. Eso es lo malo de El Pistolero, que no se vale por sí mismo. Leer la novela es pasar un buen rato, no lo niego, pero todo queda demasiado inconcluso, y me parece que es necesario leer el(los) siguiente(s) libro(s) para que la historia adquiera sentido. No queda otra que conseguirse la continuación: La Llegada de los Tres. Se me hace que es mejor leer este libro con sus hermanos, ya que individualmente es algo ingrato. Pero la tragedia no termina allí; leí por ahí que algunos personajes y circunstancias se cruzan con los de otras novelas de King. Yo no soy conocedor de su obra, este es el primer libro que leo de él (y claro que he visto un montón de películas basadas en sus historias, pero no es lo mismo), así que no disfrutaré tanto esas intertextualidades que de seguro son para el regocijo de los entendidos.

No queda otra que conseguirse el siguiente libro. Antes vendían hartos en FeriaMix, aunque siempre del III en adelante me parece. Nunca estaba el I, por eso cuando lo pillé en la feria del libro de la San Sebastián no me quedó otra que adquirirlo. Ya no existe FeriaMix y no hay ferias de libro hasta no sé cuándo (si nunca hay casi en Valdivia), así que sinceramente creo que no hay pa' cuándo encontrar el segundo.

domingo, 1 de junio de 2014

Nausicaä del Valle del Viento (Hayao Miyazaki)

Mi cómic favorito, ¿qué más podría decir?

En realidad un montón de cosas. El manga comenzó el año 82 y terminó el 94, es decir, 12 años de trabajo. Y con razón la historia es así de compleja.

El 84 sacaron la película, que abarca tan sólo un, emm, digamos, quinto de la obra completa. Un fragmento bien simplificado para que funcionara como producto audiovisual. Supongo que varixs la habrán visto ya, con la fama de la cual goza Miyazaki hoy en día no es raro, puesto que gracias a ella y su éxito se creó el estudio Ghibli.

La influencia de Duna parece evidente (y no sólo por los gusanos Ohmu, sino también por el ecologismo y el mesianismo que impregnan a Nausicaä)
Curiosamente, para salir al mercado gringo la película fue brutalmente cortada (alrededor de 22 minutos) y la trama fue alterada a través del doblaje, cosa de hacerla más "accesible" a los cabros chicos cabezas huecas. La portada del VHS es decidora, pues relega a la protagonista al fondo, dejando en el centro al dios de la guerra, montado por un, ejem, cof, dios de la guerra, junto a dos personajes que no salen en la película (aunque uno de ellos puede ser Asbel, príncipe de Pejitei). A la izquierda hay una especie de paco gringo sobre un pegaso, otro absurdo. Nausicaä, la protagonista, a lo lejos, pues ¿quién querría ver una película con una niña como protagonista? No los ejecutivos gringos de los ochenta, se los aseguro.

Luego de esta falta de respeto el estudio Ghibli fue muy severo en su política de no permitir cortar sus películas en los lanzamientos internacionales de las mismas. 
Pero vamos a lo que nos interesa en esta ocasión: el brutal manga de más de 1000 páginas que nos cuenta sobre una humanidad futura, "castigada" por su orgullo y violencia a vivir junto al mar de la corrupción, un bosque colosal y tóxico. Han pasado más de mil años desde los siete días de fuego, un evento que exterminó a gran parte de la vida terrestre, dejando poquísimas tierras fértiles y humanos capaces de trabajarlas. Asimismo, se ha perdido gran parte de la tecnología y el conocimiento capaz de producirla, por lo que la gente cuida y repara la que posee, ante todo, aviones y armas. 

La historia empieza presentando a Nausicaä, una joven que tiene una relación especial con el bosque tóxico, respetando todas las formas de vida de un modo algo incomprensible para el resto de la gente, que teme y reacciona violentamente ante los insectos y ohmus que salen el mar de la corrupción por un motivo u otro. Nausicaä es princesa del Valle del Viento, uno de los pequeños reinos ubicados al norte de la tierra conocida, en lo que antes fue Eftal, un reino mayor que fue engullido por el bosque en un daikaisho (una especie de crecimiento explosivo del mar de la corrupción).

Uno de los mapitas que trae la pulenta edición gringa que salió el 2012.

Lo que antes fue Eftal, ahora son diversos reinos entre el óceano de sal y el bosque tóxico, estableciendo todos ellos una relación de vasallaje con Torumekia, reino mayor enfrascado recientemente en una guerra con el imperio Dorok (constituido de tribus regidas por un emperador sagrado), ubicado al sur. Así, por compromiso político, Nausicaä debe partir a la guerra en nombre de su pueblo, acompañando a la princesa Kushana, hija menor del emperador de Torumekia. Kushana y su ejército vienen de haber destruido completamente Pejitei, pues allí se encontró un dios de la guerra en fase de crecimiento, arma perfecta para aplastar al imperio Dorok, aunque se perdió el artefacto necesario para despertar al monstruo (Asbel, príncipe de Pejitei, huyó con él).

Pronto empieza a quedar la patá, porque los monjes guerreros de Dorok, mediante el conocimiento científico que les otorga la Cripta de Shuwa -un lugar en donde los antiguos humanos dejaron guardado todo el conocimiento antiguo- crean un ohmu artificial que utilizan como carnada, cosa de enfurecer al resto de los gusanos y aplastar con ellos al ejército de Torumekia. Aquí comienza el periplo mesiánico de Nausicaä, dispuesta a sacrificarse por el ohmu logra calmar las aguas, comunicándose con ellos y ganando el respeto tanto de gente de Torumekia (el ejército de Kushana) como de Dorok (la tribu Mani).

El monje de Mani relaciona los hechos con la profecía de un ángel vestido de azul que vendría a purificar la tierra.
Aquí termina la película, pero en el manga vamos recién en la página 200 aproximadamente. Aunque en la película Kushana intentó usar al dios de la guerra, en el manga no lo logra, pues el emperador sagrado de Dorok logra hacerse con él, aunque falta para eso. Vale la pena explicar que el imperio Dorok se compone de múltiples tribus, regidas por monjes guerreros, aunque conquistadas hace unos 200 años por el padre del emperador actual, quien barrió con todo el conocimiento religioso anterior (dentro del cual está la profecía sobre Nausicaä).

El hermano del emperador y el emperador, aunque el primero es quien realmente gobierna, a causa de sus poderes telepáticos, los cuales le dan supremacía en el ámbito religioso-político.
Nausicaä nunca pierde su independencia, moviéndose de un lado a otro de la guerra, conociendo y dándose a conocer entre gente de Torumekia y Dorok, así como entre otras tribus, como la gente del bosque. Este grupo aprendió a vivir en el bosque tóxico, desarrollando una relación de entendimiento y respeto con él y sus criaturas.

La gente del bosque parece ser la más civilizada, espiritual y ecológica de la historia.
Sin afán de contar mucho más de la historia, para no caer en el spoiler gratuito (como en mi publicación anterior), hay que mencionar que en Nausicaä del Valle del Viento hacen aparición todos los grandes temas y elementos de la obra de Miyazaki, que tanto nos maravillan en sus películas. Personajes femeninos fuertes, algo que prácticamente es su sello, se congenian con una historia de gran profundidad ecológica y espiritual, en una alegoría sobre el mundo actual y su industrialización y despersonificación salvaje. Asimismo, elementos mágicos hacen una aparición sutil, en ningún caso simplificando una historia de gran complejidad política y argumental (el verdadero origen del mar de corrupción, por ejemplo, es francamente estremecedor).

Doppelgänger telepático del hermano del emperador, una especie de prefiguración gráfica de la maldición que aparecerá unos años más tarde en la princesa Mononoke. 
Como fanático acérrimo del señor Miyazaki, debo decir que es mi obra favorita (¿ya lo había dicho? pues nunca está de más repetirlo, nunca está de más repetirlo, nunca está de más...), sus mil y pico páginas me destaparon el cráneo y me llevaron a volar por un futuro incierto y extremadamente imaginativo, a través de una historia profunda y con sorprendentes giros argumentales. Vale la pena leerla, sin duda.

El otro día vi una entrevista a Miyazaki en la cual contaba que Hideaki Anno (creador de Evangelion y animador de la película de Nausicaä) le pedía hacer la segunda parte de la historia. Miyazaki le respondió que no lo veía factible, porque ello implicaría mucho trabajo y ya está viejo para esas cosas, por lo cual le dio su beneplácito para hacerlo. ¿Querrá esto decir que tendremos una segunda parte animada de Nausicaä? Sería realmente hermoso, tomando en cuenta todos los derroteros que toma la historia desde donde la dejó la primera película. Además, Anno no es ningún gato loco, pues como dije trabajó en la primera adaptación, y además un live-action sobre los siete días de fuego se estrenó junto a la última película de Evangelion. ¡Brindo por la posibilidad!

Dios de la guerra en live-action... ¿se viene Nausicaä 2?

lunes, 19 de mayo de 2014

Los Genocidas (con harto spoiler)

El autor de esta obra es Thomas M. Disch, quien nace el 2 de febrero de 1940 en Des Moines, Iowa, E.E.U.U. y muere el 4 de Julio del 2008, suicidándose. A causa de una epidemia de polio en 1946, su madre decide mantenerlo en casa, donde le enseña lo que debería estar aprendiendo en el colegio. Ello provoca que pase de kindergarden a segundo grado en un solo año. Luego, realiza su educación formal en varias escuelas católicas, lo que de algún modo explicaría su crítica a la moral y costumbres cristianas en algunas de sus obras. A los 18, sin dinero, sin amigos, y sintiéndose rechazado por su orientación sexual (se declaró gay desde la adolescencia) intenta suicidarse inhalando gas de cocina, pero sobrevive. Luego intenta entrar en el ejército, pero su incompatibilidad con el mismo lo termina llevando a un hospital mental por tres meses. 
Los Genocidas, de Thomas M. Disch
Editorial Sudamericana, Colección Galaxia.
1974 [1965], 198 páginas.
Luego de varios trabajos indirectamente artísticos, en teatros, ópera y librerías, intenta estudiar en la universidad, retirándose al poco tiempo. Sin embargo, su asistencia a clases sobre la escritura de nouvellas y ficción utópica estimula su gusto por la ciencia ficción y su escritura. Comienza su carrera literaria en 1962, en la revista Fantastic, publicando el cuento The Double Timer. Disch ingresa en el campo de la ciencia ficción en un punto crítico de desarrollo del género, pues se pasaba de aventuras bastante frívolas, a temáticas más adultas, serias, e incluso oscuras: la nueva olaA simples rasgos, se trata de una corriente que deja atrás los postulados campbellianos [1] de la edad de oro, es decir, ya no es necesario tener conocimientos de ciencia dura ni transmitirlos a través de la obra. Ahora el punto de apoyo es el valor literario (por ello se discute si algunas obras pueden realmente adscribirse al género de la ciencia ficción, o deberían ser calificadas como creaciones de fantasía) y moral de las historias. La nueva ola se caracteriza por dejar de lado las óperas espaciales [2], reemplazando las grandes amenazas interestelares por un enemigo más tenebroso aún: la humanidad misma. Normalmente delimitada entre los años 1965 a 1979, la nueva ola responde a las transformaciones sociales en la norteamérica de fines de los sesenta: anti-belicismo, psicodelia, medios masivos de comunicación y contracultura.

Disch fue autor de más de cuarenta libros, incluidas novelas, poesía, cuentos y crítica, aunque nunca fue un escritor de éxito que se granjeara un nombre. Se dice en un texto del Washington Post, a propósito de su muerte: “[fue] quizás el más talentoso y desconocido autor americano” (Schudel, 2008). Y Michael Dirda, en el mismo artículo dice: “podía ser satírico, blasfemo, iconoclasta y conmovedor, pero ante todo, siempre era brillante” [3]En 1999 ganó el premio Hugo, uno de los más prestigiosos galardones entre los autores de ciencia ficción y fantasía. Pero sus inquietudes no terminan en este género, pues también escribió obras de teatro, poesía, libretos de ópera e, incluso, un videojuego. Regularmente contribuía con ensayos acerca de poesía, ficción, teatro, música y arte para el Washington Post, The Nation, Los Angeles Times, Entertainment Weekly y otros. Asimismo, Disch llevaba un blog que actualizaba frecuentemente, cuyas últimas entradas daban cuenta de su carácter depresivo, suicidándose finalmente el 4 de julio de 2008, día de la independencia estadounidense. ¿Casualidad? Veamos qué tiene que decir Disch sobre el status quo en una de sus obras. 

La primera novela de Thomas Disch, Los Genocidas, es de 1965. El escenario es un pequeño poblado norteamericano –Tassel-, sobreviviente a la extraña invasión efectuada por plantas gigantescas, dejadas allí por no se sabe quién. Esta curiosa invasión utiliza el planeta tierra como un formidable campo de cultivo, con especies de plantas que exterminan toda competencia, alterando profundamente los hábitats de nuestro planeta y asfixiando gran parte de la vida presente en él, incluida la humana. La narración comienza cuando la invasión ya se ha desplegado hace algunos años y Anderson, el patriarca sanguíneo y religioso de la comunidad, se acompaña de sus hijos mayores para extraer savia de las plantas.

Bonita ilustración de la novela en esta edición francesa.
La obtención de alimentos se ha convertido en un trabajo cada vez más difícil a causa del predominio territorial de las plantas, monocultivo de proporciones fabulosas: “Esos árboles –o Plantas, como las llamaba Anderson- tenían doscientos metros de alto, y las hojas más grandes eran del tamaño de pizarrones” (p. 15). El primer capítulo tiene un título revelador: el hijo pródigo. En él se evidencian las diferencias entre dos medio-hermanos, Buddy y Neil, hijos de Anderson. Luego se nos introduce el lamento de Buddy, quien cavila sobre la falta de tiempo para “pensar”, a diferencia de su hermano Neil, que parece regocijarse en el ejercicio del trabajo físico y la ausencia de agilidad mental. Más adelante nos enteramos de que, hace diez años, Buddy se había ido de Tassel, donde se encuentra la granja de su padre, para probar suerte en la ciudad. Su plan era escapar del modo de vida campesino que detestaba, pero “[…] había fracasado de modo tan terminante como habían fracasado las ciudades mismas” (pp. 17-18). La hambruna de las ciudades lo obligó a volver a la casa paterna, y “La rebelión del hijo pródigo [quedó] reducida a palabras altisonantes y mezquinos remilgos: una obstinada negativa a hablar como los campesinos, un arraigado desprecio hacia la música rural, un asco de “mascar” y una abominación por los palurdos, los rústicos y los patanes. En una palabra, por Neil” (p. 18). Situación nada fácil para Buddy, puesto que su padre, Anderson, autoproclamado jefe de la comunidad, la dirige bajo parámetros sumamente conservadores derivados de su fanático cristianismo. 

Más tarde, el predominio cada vez mayor de las plantas obliga a la menguada comunidad a abandonar Tassel. Se erige entonces Nueva Tassel, en un terreno también sitiado por las plantas, por lo que no duraría mucho como establecimiento humano. Por otra parte, el único vínculo de la comunidad con el exterior -¿existirían otras comunidades sobrevivientes? nadie lo sabía- era a través de los merodeadores, que cada vez llegaban en menor número. Además, la política de Anderson y sus seguidores era exterminarlos inmediatamente, para que no supusieran peligro al precario equilibrio de la comunidad. Precisamente, unos capítulos más adelante hacen su entrada en escena Jackie y Jeremiah Orville, pareja que vivió los últimos años en la bóveda de seguridad subterránea del First American National Bank, donde podrían haber continuado algunos años más si es que los invasores no hubiesen comenzado una nueva etapa de exterminio. Mediante “incineradores”, máquinas esféricas capaces de lanzar intensas llamaradas con la facultad de quemar ciudades y campos enteros, los invasores expulsan a los últimos humanos de la ciudad de Duluth (cercana a Nueva Tassel). Jackie y Orville, en su huida, se encuentran con Alice Nemerov y un grupo variopinto de refugiados, los cuales han utilizado extraños recursos para no morir de hambre, incluso el canibalismo. A pesar de estas sórdidas historias, nadie parecía escandalizado, pues “La invasión los había convertido a todos en relativistas: tan tolerantes de los usos y costumbres de los demás como si hubieran sido delegados en una convención de antropólogos culturales” (p. 57). Ello evidencia la forma en que el contexto amplió la escala valórica y moral de los seres humanos sobrevivientes. 

La breve dicha de volver a sentirse en comunidad terminaría con el intento de los refugiados por hacerse de Nueva Tassel. La maniobra fracasa, muriendo todos excepto Alice y Orville, a quienes dejan vivos a causa de su utilidad (la primera es enfermera y el segundo ingeniero en minas [4]). La recuperación de este último es lenta, pero asistida por Blossom [5], hija menor –de trece años- de Anderson, con quien comenzará una relación de cercanía cada vez mayor, a pesar de haber perdido a Jackie. Esta pérdida genera una deuda de venganza en Orville, que finalmente no podrá cumplir, acoplándose a la comunidad de Anderson en forma total, a través de una relación sentimental y sexual con Blossom. Mientras tanto, los medio-hermanos luchan por el amor del padre, demostrando utilidad e inteligencia en busca de aprobación. Aunque Buddy pierde esa batalla cuando su padre lo descubre teniendo relaciones sexuales con su cuñada Greta, esposa de Neil.

Así, la vida sigue avanzando, lenta y precaria, pero ineluctable. Y las antiguas formas de vivir ya no se condicen con el nuevo contexto que oprime –pero paradójicamente también liberará, más adelante– a los personajes. Las conversaciones entre Orville y Anderson, en las cuales el primero explica científicamente algunas situaciones (como los veranos cada vez más duros, provocados por el dióxido de carbono expelido por las plantas), derivan en la desesperación del segundo, quien no encuentra respuestas en su biblia. Pero la desesperación de ese atroz verano también afectaba a Neil, quien, luego de matar por un error estúpido a la última vaca y su ternero, declara odiar a toda la comunidad: […] y odiaba también al padre. Odiaba a todos esos desgraciados que se creían tan listos. Los odiaba a todos. A todos” (p.89). Los errores de Buddy y Neil provocan un desplazamiento constante en el favoritismo del padre, mientras Orville, quien comienza a prendarse de la joven Blossom, sueña con su venganza y la destrucción de la especie. Esta atracción, provoca un alejamiento cada vez mayor de Blossom con su padre y madre. Así, Anderson cada vez posee menor injerencia en las decisiones comunitarias, peligrando la homeostasis del grupo. 

Todo dará un giro cuando, por casualidad, al huir de los incendiarios (máquinas de los invasores cuya función era exterminar todo forma de vida ajena a las plantas), la comunidad ingrese por el tallo de una planta hueca. Todas las plantas están conectadas en sus raíces fabulosas, de modo rizomático, y cada tramo está lleno de una materia esponjosa con aroma dulzón, a fruta pasada. Tras probarlo, “Se notaba el gusto a anís característico de la planta; pero junto con él algo pleno y dulce, una satisfacción, que era totalmente nueva” (p. 109). Así, la comunidad obtuvo un nuevo maná, pero con él vino la satisfacción de otros apetitos: el hambre insaciable de sexualidad que fue negado por tanto tiempo en la sala común de Tassel, bajo el mando de Anderson, se desborda en este nuevo contexto de oscuridad y desnudez (la ropa era un impedimento para moverse en este escenario subterráneo). Luego, vendría la deserción, quedando reunido sólo el grupo que constituye la familia nuclear de Anderson (incluyendo a Orville). Anderson, impotente y despojado de atribuciones, muere, intentando dejar la jefatura de la comunidad en manos de Orville. El símbolo de ese poder es un revolver con su última bala, el único de la comunidad. Neil se las arregla para engañar a su padre y quedarse con el revólver, con lo que comienza una persecución de locura por los túneles mientras intenta apoderarse de Blossom, para desplegar su incestuoso deseo sexual. A su vez, desea matar a Buddy, pues éste nunca lo respetó, “Siempre había sido impetuoso, rebelde, ateo. ¡Eso es él! Pensó Neil, asombrado de la perfección con que esa palabra definía todo lo peligroso en el hermano. ¡Un ateo!” (p. 152). 

La mejor y más increíble portada que encontré (edición inglesa).

Finalmente, luego de engañar a Neil mediante su propia estupidez, la menguada familia logra establecerse. Este nuevo establecimiento del orden se genera justo a tiempo para la cosecha de los invasores. Toda la materia algodonosa comienza a ser succionada, y ellos también, pero logran apartarse del flujo y salir a la superficie por sus propios medios, sólo para encontrar una tierra negra, desolada, con restos de frutos de las plantas, que quizás les permitieran sobrevivir un verano más. El agua ya no era receptáculo de vida, la tierra tampoco, excepto de una nueva plantación de plantas, que en dos días ya les llegaban a los tobillos. Este escenario de desamparo sugiere la condena de los protagonistas, pese a todos los esfuerzos realizados en la novela por sobrevivir y por establecer nuevos vínculos familiares que permitieran crear un sistema homeostático adecuado al nuevo contexto (sin las desvencijadas directrices cristianas de Anderson, sin la envidia y competencia manifestadas en Neil, así como tampoco las infidelidades matrimoniales de cualquiera). Las líneas finales son estremecedoras: “La naturaleza es pródiga. De cada cien plantas solamente una o dos sobrevivirían; de cien especies solamente una o dos. Pero el hombre no” (p. 198). 

En fin, gran novela. Y a pesar de lo clasicona, muy entretenida, el tiempo no hace mella en ella, pues su médula está en los cuestionamientos morales y valóricos, no en la ciencia y su relación con los personajes. Sin embargo, es pesimista como el autor, del cual ahora quisiera leer más.

Notas


[1] John Campbell, editor de la Revista Astounding Stories desde 1938, rebautizada luego como Astounding Science Fiction, considerado “santo patrono de las nuevas voces” (Asimov, 1999, p. 228). Bajo su influencia se desarrolló un tratamiento de mayor rigurosidad respecto a la ciencia, así como al aspecto literario de las historias. Fue uno de los más connotados escritores de ciencia ficción de los años 30, época conocida como “edad de oro”. Sin su influencia, la ciencia ficción no habría llegado a posicionarse como un género respetable (o medianamente respetable, depende de la perspectiva), capaz de superar sus inicios pulp.

[2] Las Óperas Espaciales hacen referencia a un subgénero de la ciencia ficción de corte romántico. Principalmente constituido por aventuras cuyo contexto es el espacio y otros mundos (el ejemplo actual más claro es la saga de Star Wars). 

[3] Obituaries: Thomas Disch; Sci-Fi Writer Was Part of 'New Wave' [Schudel, Matt] (2008, Julio 9). The Washington Post. Pp. B05. 

[4] Aunque más que por ser ingeniero, lo dejan vivo a causa de su nivel intelectual, pues el resto de la comunidad se constituía en general de campesinos. 

[5] El nombre Blossom (flor, florecimiento) hace clara referencia a la incipiente madurez sexual del personaje.

martes, 13 de mayo de 2014

Enemigo Mío

Enemigo mío es la primera de tres novelas que abordan la relación entre la humanidad y los Dracs. Publicada por primera vez en su versión corta el año 1979, en la revista Asimov’s Science Fiction, es continuada por The Tomorrow Testament (1983) y The Last Enemy (1997), actualmente publicadas en conjunto en The Enemy Papers (1998), que incluye una versión más larga de la primera. La que yo leí es la primera versión de la historia, es decir, la novela corta publicada el año 79 y traducida el 81 por César Terrón en la revista española Nueva Dimensión, número 139. Al igual que la novela corta de Varley, ésta también fue ganadora de los premios Hugo y Nebula, de 1980. 

Barry B. Longyear, nace en 1942, en Pennsylvania, E.E.U.U. Luego de cursar sus estudios secundarios va por dos años a la Escuela de Arte Comercial de Pittsburg, para luego retirarse en 1962 y enlistarse en el ejército. Según cuenta en su página web, sirvió en la 30° Brigada de Artillería, en Okinawa, como técnico de misiles y lanzamientos, y luego con el 6° Batallón de Misiles, en Florida. Fue dado de alta en 1965, yendo luego a la Universidad del Estado de Wayne. Luego de algunos trabajos esporádicos publica su primer cuento en Asimov’s Science Fiction Magazine, en 1978, decidiendo dedicarse de lleno a la escritura de ciencia ficción y fantasía. Luego de alcanzar el éxito con la novela corta Enemigo Mío, que incluso tuvo adaptación cinematográfica (1985) dirigida por Wolfgang Petersen, es internado en un hospital para rehabilitarse de su adicción al alcohol y drogas. Sigue publicando hasta hoy en día.


Enemigo Mío cuenta la historia de Willis E. Davidge y Jeriba Shigan dos pilotos de guerra –humano y Drac, respectivamente- que en medio de una batalla en el sistema de Fryrine IV, caen con sus naves de combate en la isla de un planeta aparentemente deshabitado. La novela trata de cómo aprenden a convivir, el absurdo de la guerra, y la profundidad de la amistad. La narración comienza con los dos personajes frente a frente, insultándose mientras esperan que el otro dé el primer golpe. Davidge lo agravia y provoca con una frase aprendida en su instrucción militar: “¡Kiz da youmeen, Shizumaat!” (p. 78), es decir, Shizumaat, el filósofo más venerado de Draco, come excrementos de Kiz. La rabia del dracón es tal que exclama: “¡Irkmaan, tú estúpido Mickey Mouse ser!”. Davies no puede contener su risa, pues había prestado juramento para luchar hasta la muerte por muchas cosas, pero aquel ratón no era una de ellas. Así, distraído, riendo a carcajadas, es sorprendido por una ola gigante que lo deja inconsciente, pero Jeriba Shigan lo salva de morir ahogado.

Tras un despertar complicado, Davidge estaba amarrado, los dos protagonistas dialogan cada vez más, aprendiendo el idioma del otro y comprendiendo que no serían capaces de sobrevivir por su cuenta con las duras condiciones del planeta en que cayeron. Por ello construyen un refugio que pronto es destruido por las olas. Así, Davidge presiona a Jerry (como llama al drac) para utilizar la cápsula e intentar alcanzar el continente, que sin duda ofrecería mayores posibilidades de sobrevivencia que la isla en la cual se encuentran. Jeriba se niega tajantemente, regalándole la cápsula al humano, lo que éste no comprende. Tampoco comprende la necesidad de ir con él, ahora que tiene la posibilidad: “-Debemos ir juntos, Jerry. -¿Por qué? Noté que me sonrojaba. Si los humanos tienen esta necesidad de compañía, ¿por qué también se avergüenzan de admitirlo?” (p. 88). A causa de este diálogo, Davidge explica la soledad al drac, quien empatiza con él y le revela porqué se niega al intento de llegar al continente: está embarazado de su segundo hijo, pues el primero lo perdió en la batalla espacial que los dejó varados en ese planeta hostil. Así, pues, nos enteramos del hermafroditismo drac.

Las inclemencias del tiempo obligan a los protagonistas a protegerse en la cápsula, acción que deja nuevamente inconsciente a Davidge, quien sueña con su instrucción militar, lo que ilumina su educación con respecto a su propia familia (humanos) y a los otros (dracs). En la instrucción se estudia superficialmente a los dracs, burlándose de características físicas como su color, olor, cantidad de dedos (tres). En el recuerdo, el teniente señala un pliegue en el vientre de la figura de un drac, indicando: “-Aquí es donde el drac tiene sus joyas familiares… todas. –Más risitas-. Sí, los dracones son hermafroditas, con los órganos reproductores, tanto masculinos como femeninos, contenidos en el mismo individuo” (p. 91), para luego preguntar: “Si ven una de estas cosas, ¿qué harán?”. La respuesta de los soldados es contundente: “-MATARLA…” (p. 92).

Al despertar, es grande la sorpresa de Davidge, pues está vivo, fue salvado nuevamente por el drac, pues éste empatizó con su soledad. Entonces encuentran una cueva, pasan los meses y se preparan para resistir un duro invierno. Todo ese tiempo compartido los lleva a dominar el idioma del otro, lo que trae consigo la posibilidad de alcanzar conversaciones profundas y de mayor comprensión mutua. Una de las más importantes nace a partir de la pregunta sobre el nombre que tendrá el hijo del drac. Jeriba Shigan explica que la línea Jeriba tiene cinco nombres: Shigan, Gothig, Haesni, Ty y Zammis, los cuales se van repitiendo en un ciclo interminable. Davidge se sorprende de que sólo tengan cinco nombres, mientras que los humanos pueden elegir entre infinitas posibilidades. Ante esa observación, Jerry dice: “Davidge, qué perdidos debéis sentiros. Los humanos… qué perdidos debéis sentiros” (p. 96). Luego se explica mejor, preguntando a Davidge por sus padres y los padres de sus padres. El conocimiento del humano acerca de su ascendencia sólo puede rastrearse hasta sus abuelos, a diferencia del drac, que es capaz de recitar la historia de su linaje hasta la colonización de su planeta por Jeriba Ty, hace ciento noventa y nueve años. Es más, en los archivos de su linaje, en Draco, puede seguirse la línea hasta el planeta natal, Sindie, otras setenta generaciones más atrás. Asimismo, Jerry explica que sólo los primogénitos conservan la línea, los productos de segundos, terceros o cuartos nacimientos deben encontrar sus líneas particulares. Con respecto al límite de cinco nombres, Jerry señala: “Los nombres son cosas a las que añadimos distinciones: son cinco nombres iguales, comunes, de modo que no oscurezcan los hechos que distinguieron a sus portadores” (p. 97). Así, el conocimiento del linaje y su recitación ante un público de sabios es requisito para ser admitido como adulto en la cultura drac. En respuesta a eso, Davidge reflexiona: “[…] empecé a comprender a qué se refería Jerry con la expresión ‘sentiros perdidos’. Un  dracón con varias docenas de generaciones en el estómago sabe quién es y a qué debe mantenerse fiel” (p. 97).


Esto es sólo el principio de una novela que se erige como un canto de celebración a la diversidad y al entendimiento. Lo que sucede luego, sólo profundiza en las ideas antes expresadas, pues por azar Davidge tendrá que hacerse cargo de Zammis, el hijo de Jerry, con todo lo que ello implica. La película, por su parte, a pesar de ser bien interesante, se queda corta en cuanto al potencial emocional de la historia, con una gran simplificación de las cavilaciones de Davidge, el contexto en que todo sucede, y un final precipitado y demasiado heroico, muy distinto al de la novela, que es reposado aunque intenso. En esta última, la crítica a la cultura de la guerra gringa, a sus instituciones tanto militares como mentales y a la rancia xenofobia de la cultura de masas (con su paradójico culto al individuo), alcanza una gran magnitud, que en la película se reduce a la esclavitud capitalista del otro (que no es algo menor, pero sí demasiado simple).

jueves, 8 de mayo de 2014

La Persistencia de la Visión

[Como le voy a prestar este libro a una amiga, me acordé que hace un tiempo hice un trabajo en el cual incluí comentarios sobre este maravilloso cuento, así que aquí va, disfrazado de reseña]

John Varley nace el 9 de agosto de 1947, en Austin, Texas, E.E.U.U. Intentó estudiar física y luego se cambió a Inglés, pero abandonó la universidad antes de los veinte años, para viajar por la carretera por un año y medio, llegando a San Francisco el año 67, justo para el Verano del Amor. Luego de desempeñarse en varios trabajos decidió ser escritor, publicando muchas novelas y cuentos de ciencia ficción, entre los que destacan aquellos enlazados en el universo común de Los ocho mundos, el cual presenta a la humanidad desterrada de la tierra por los Invasores, una raza alienígena desconocida que, mediante el desmantelamiento de toda tecnología, expulsa a los seres humanos de su planeta natal para proteger a las especies más inteligentes e importantes del mismo: las ballenas y delfines. Así, a la fuerza, la humanidad se expande por diferentes planetas y satélites del sistema solar (Mercurio, Venus, La Luna, Marte, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón), quedando la tierra y Júpiter fuera de su alcance (pues los invasores, según se dice, provienen de planetas gaseosos como éste).


Sin embargo, la obra que reseñaré no forma parte del universo de los ocho mundos, a pesar de haber sido publicado en una antología que contiene cuentos ubicados en ese contexto. El escenario de ésta son los Estados Unidos de fines de los ochenta hasta la aurora del nuevo siglo (año 2000). La Persistencia de la Visión, novela corta o cuento largo, se publica el año 1978, en The Magazine of Fantasy and Science Fiction, ganando el año siguiente los tres más prestigiosos premios del género, el Hugo, el Nebula y el Locus. El éxito de la novela se explica en la buena acogida por parte de los lectores del género, quienes destacan el tratamiento del lenguaje de los sordociegos, el cual sugiere un universo de sensaciones y conceptos más sutiles, superando nuestros sentidos ordinarios (Escudero, 2006). 

La acción nos lleva a fines de los años 80, año de la cuarta-no-depresión, extraño concepto para explicar el descalabro de la economía mundial durante los últimos veinte años. El protagonista de la historia es un hombre de cuarenta y siete años que, habiéndose unido a la fila de los desempleados, decide lanzarse por la carretera norteamericana haciendo autoestop, desde Chicago hasta la costa oeste, para tomar un barco en el pacífico y llegar hasta Japón. El viaje del protagonista lo traslada desde una ciudad desolada y sumida en el caos a un montón de pequeñas comunidades experimentales en Taos, Nuevo México. Éste, desde los 60, era el centro de los experimentos culturales de modos de vida alternativos: “Como resultado de todo ello, el lugar estaba repleto de desvencijados molinos de viento, paneles solares, domos geodésicos, matrimonios de grupo, nudistas, filósofos, teóricos, mesías, ermitaños, y más simples locos de los que debería haber” (1986, p. 11).

Paralelamente, se nos narra la historia de unas personas muy especiales: el año 1964, a causa de una epidemia de rubéola que afectó a cinco mil mujeres dentro de los primeros cuatro meses de embarazo, nació la misma cantidad de niños y niñas sordos, ciegos y con lesiones cerebrales. Ello, superó con creces la cantidad anual de niños que nacían con estos problemas (ciento cuarenta, como mucho), por lo que el Estado se vio superado en cuanto a la forma de manejar el problema. Así, la mayoría de los sordociegos fueron situados en distintas instituciones estatales que pretendían educarlos y brindarles las mínimas herramientas para la sobrevivencia y para el desenvolvimiento en una sociedad a la cual nunca podrían integrarse plenamente.

Muchos de los cinco mil niños eran subnormales, y resultaba virtualmente imposible comunicar con ellos, aun en el caso de que alguien lo hubiera intentado. La mayor parte terminaron encerrados en los centenares de anónimas instituciones y hospitales para niños especiales. Eran metidos en la cama, y limpiados una vez al día por unas pocas enfermeras sobrecargadas de trabajo, y por lo general se les dejaba completa libertad; se les dejaba que languidecieran libremente en su propio universo oscuro, tranquilo, privado. ¿Quién podía decir que aquello fuera malo para ellos? No se había oído quejarse a ninguno (p. 13)
El Estado se ocupa del destino de los hijos sordociegos, encerrándolos donde no sean una molestia para la sociedad mayor y mutilando sus posibilidades de experimentar la vida plenamente. Sin embargo, muchos niños cuyos cerebros no fueron afectados fueron encerrados también con los subnormales. Se descubrió que muchos de ellos tenían coeficientes intelectuales cercanos a lo normal, y cuando llegaron a la pubertad quedó en evidencia que no había suficiente gente preparada para manejarlos convenientemente. Pero entre ellos, había una mujer que soñó con algo más, pero no contentándose con los sueños, se dedicó a convertirlos en realidad. Así, luego de una larga lucha con el Estado y su burocracia asistencialista, un grupo de setenta sordociegos obtuvo la independencia, así como el pago de su pensión anual garantizada, que nunca habían recibido. Con el dinero y ayuda de un abogado y una arquitecto, idearon un nuevo espacio, en Nuevo México, un lugar que muchos llamaban Keller[1]. Este lugar no era para llevar una vida que fuera una ciega y sorda imitación de sus semejantes, sino un espacio para comenzar de nuevo, creando una forma de vivir que no aceptara convenciones previas. Es decir, se trata de un contexto totalmente nuevo, donde podía experimentarse una nueva forma de habitar y comunicarse.


A este extraño lugar, Keller, llega el protagonista de la novela, luego de un largo recorrido por otras comunidades alternativas que lo decepcionan, pues no lograron apartar el sentimiento de vacío y soledad que invadía su corazón. Allí es recibido por una joven de aproximadamente trece años, la cual es hija de los sordociegos originales y, por tanto, puede ver y escuchar normalmente, aunque de todas formas el lenguaje que utiliza es el táctil (sólo habla para explicar y traducir al protagonista). El protagonista es bien recibido en la comunidad (no llegaban visitas muy seguido, tampoco se quedaban mucho tiempo), por lo que decide aprender el lenguaje táctil (con el alfabeto manual internacional), sólo para descubrir que ese es tan solo el primer escalón de un lenguaje mucho más complejo, de cinco capas: lenguaje táctil, abreviado, corporal, “toque” y, finalmente, “***”, al que sólo accedían los mayores, en una especie de ceremonia semanal efectuada al atardecer. Así, asistimos al aprendizaje del protagonista, quien, primero con impacto, luego con sumo interés, profundiza en el lenguaje abreviado y corporal, con todo lo que ello implica: “Ellos hablaban con sus cuerpos. No era solamente con las manos. […] Pero hablar era hablar, y si la conversación evolucionaba hasta un punto en el que necesitabas hablarle a otro con tus genitales, eso era simplemente una parte más de la conversación” (1986, p. 30). De este modo, el protagonista aprende que esta comunidad tiene un carácter pansexual, en el cual la orientación del deseo hacia un género determinado no es más que una traba en la comunicación real y profunda de las personas. De hecho, luego de experimentar un orgasmo involuntario en una “conversación”, entendió que más allá de la individualidad, la comunidad funcionaba como un organismo. Decidió entonces quedarse y aprender a “hablar”.

La Persistencia de la Visión es uno de mis cuentos favoritos, de hecho, el que determinó mi ingreso definitivo en el mundo de la ciencia ficción y la fantasía, géneros sin los cuales hoy no podría vivir. Además, su planteamiento de una comunicación total, que incluye al cuerpo y todas sus expresiones, remeció un poco mi forma de desenvolverme en el mundo, volviéndome más táctil y, por qué no decirlo, sexual, en el cotidiano.

Referencias

­­Escudero, Demián. (2006). La Persistencia de la Visión (reseña). Sitio de Ciencia Ficción (página web) http://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op01052.htm (revisado 14 de diciembre 2013).

Varley, John. (1986). La Persistencia de la Visión. Editorial Hyspamerica: Madrid.

Notas



[1] En referencia a Hellen Keller, sordociega que en su adultez se convertiría en activista política. Primera persona sordociega en obtener un título universitario.

martes, 15 de abril de 2014

Matar a un ruiseñor (Harper Lee)

Matar a un ruiseñor
1960
Editorial Harper Collins

La novela favorita de Clark Kent, según recuerdo dice éste en el último tomo del "Reino de los Supermanes", el arco argumental que cierra la época de su muerte. Pero ¿por qué será el favorito de un sujeto tan ñoño y bonachón?

La novela se sitúa en Maycomb, un condado de Alabama, en años posteriores a la gran depresión. Pueblo chico infierno grande, como siempre, está basado en el poblado original de la autora. De hecho, la historia es bastante autobiográfica. Dicen, además, que la autora, luego de asombrarse con el éxito de la obra, decidió recluirse, no dar más entrevistas ni tampoco publicar más, en la más Salinger. Ah, también era yunta de Truman Capote, e incluso existió el rumor de que él escribió realmente la novela, aunque ha sido desmentido hartas veces, así que no vale la pena hacer caso.

Pero vamos a la historia. La narradora de gran parte del libro es Scout -Jean Louise- Finch, una niña de 8 años que vive con su padre Atticus y su hermano Jem. La primera parte de la novela narra las peripecias que hacen los niños para observar a Boo Radley, un vecino extraño, pues nunca sale fuera de su casa, por lo que corren diversas historias respecto a sus razones de encierro y a su apariencia física. La segunda parte es más intensa, pues gira en torno al juicio de un negro acusado injustamente de violar a una muchacha blanca, perteneciente a la familia más degenerada del territorio. Atticus es encargado de la defensa del acusado, y mientras aguanta la estupidez reinante de sus coterráneos, intenta educar a sus hijos moralmente.

Si bien la atmósfera gringa-sureña-pueblerina no me entusiasma, la intención valórica del libro me logró emocionar, algo que no me esperaba. Tiene razón de ser que el libro haya sido levantado como bandera de lucha por los movimientos pro derechos civiles en los 60, aunque más bien está dirigido a los lectores blancos -en todo caso, supongo es normal, parecido a lo que ocurrió en sudamérica con el indianismo y el indigenismo, o incluso con la escritura de mujeres... pero ya me estoy yendo por las ramas-. Los negros son algo planos y todo eso, sin embargo el libro no deja de ser un alegato contra el racismo y la cultura de las apariencias.

En realidad, ahora que lo pienso, todos los personajes son algo planos excepto la familia Finch, que es la más letrada del lugar. Eso me desmotivó un poco al principio, porque pensé que gracias a ello podían posicionarse desde una mayor altura moral, y yo hace tiempo perdí la esperanza de apelar a una evolución moral por medio de la educación sistemática. Pienso que el respeto por la diferencia habría de enseñarse por medio de acciones más que por tanta palabrería, y en realidad Atticus, por más ratón de biblioteca que sea, se comporta como un caballero en todo momento, y le enseña a sus hijos sobre todo mediante su accionar cotidiano.

Los niños crecen en el libro (la historia abarca un par de años), dejan atrás su inocencia, van haciéndose conscientes del absurdo social, del show de las apariencias, del cahuín y del racismo y clasismo más añejo. Hay un mensaje de esperanza en la novela, existe la posibilidad de que todo esto cambie en el futuro, pero también puede que no, y eso lo hace algo doloroso también.

Escena de la película de 1962
(maravilloso discurso de Atticus echándole la foca a los giles del pueblo)

Luego me enteré que Atticus es el abogado más famoso de gringolandia, un modelo a seguir de honestidad y justicia (por algo le gusta a Clark Kent, incluso se parecen fisícamente). Pero insisto, los ejemplos de decencia y altura de miras no han de venir siempre de gente letrada, porque el mundo no es así, ni le interesa ser así. Por eso eché un poco de menos a algún personaje negro o campesino que también fuera capaz de pensar y actuar con integridad. De todas maneras, la novela es altamente recomendada, un clásico gringo que no puede faltar en la cabeza de los ñoños por la lectura.