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martes, 24 de febrero de 2015

estética del silencio

El lenguaje se deteriora cuando está desvinculado del cuerpo. Se convierte en algo falso, inútil, innoble, superficial. El silencio puede inhibir o contrarrestar esta tendencia, al suministrar una especie de lastre, y al controlar e incluso corregir el lenguaje cuando este pierde su autenticidad (Susan Sontag, 1967)

lunes, 25 de agosto de 2014

política subversiva corporal (al cagar)

Ataque al status quo en dos frentes:

La velocidad de la cagada es directamente proporcional al nivel de modelación que usted ha absorvido de la digna sociedad donde nació y, por supuesto, aprendió a cagar.

Yo propongo tomarse un tiempo de relajación. Ojalá la tasa acolchada, ojalá un choapino bajo sus descalzos pies. Se trata de ir aprendiendo a abrir otro ojo mirando hacia fuera sin temer. Dejar salir pausadamente, sin apuros. Un nuevo control de esfínter, menos agresivo, expuesto al sentir. Relajándose así hasta de leer dan ganas, lo que nos lleva al segundo frente de ataque: qué y a quién leer mientras se caga. 

Tal vez a insignes intelectuales o a connotados poetisos, espíritus modernos y mestizos. A diversidad de creadores, quizá conservadores, rebeldes, académicos establecidos, marginados de la ciudad letrada, advenedizos. Todos los leídos deben ser deshonrados por aromas, texturas y sonidos precisos. A su vez, los escenarios y situaciones ingresarán en el cuerpo expuesto, que mientras expulsa excremento es penetrado por la literatura.

Este es un acto político del cuerpo, una desprogramación de la concepción sobre el cagar cotidiano que lo ve como algo infecto, repelente, que debe hacerse diligentemente. 

Quizá puede acusárseme cierto ánimo intelectual por proponer una acción subversiva mediante lectura. Pues entonces soy más preciso: es una proposición para quienes compartan un espíritu lector obstinado y un afán del cuerpo por liberarse. Leer y cagar son dos campos de batalla fundamentales en mi lucha personal contra el capitalismo heteronormativo, podrían serlo también de alguien más.

Yo creo que las mentes se abren al abrir sus anos frente al espejo de la literatura.

lunes, 5 de mayo de 2014

otra cita (un momento de nutrición intelectual-corporal)

"We only believe in those thoughts which have been conceived not in the brain but in the whole body" (W. B. Yeats)

domingo, 4 de mayo de 2014

Metamorfosis de la lectura (Román Gubern)

El juicio sobre el libro electrónico aparece sesgado entre quienes hemos crecido y nos hemos formado, intelectualmente y sentimentalmente, con el libro códice de papel, hasta crear con él una verdadera dependencia emocional. Yo figuro entre quienes creen que durante mucho tiempo coexistirán el libro en papel y el libro electrónico -el códice y el rollo coexistieron durante cuatro siglos- y que, por supuesto, las enciclopedias, anuarios, prontuarios, catálogos, índices y libros de consulta general tienen su destino natural en el ciberespacio. Pero pienso que el libro en papel, el que aprendimos a amar desde nuestra infancia, ofrece todavía algunos atractivos o ventajas que merecen ser reseñadas y cabalmente valoradas:

1) El libro electrónico se opone al fetichimos del libro como objeto sensual, es decir, como objeto táctil, visual y oloroso a la vez. Y ese fetichismo ha sido tradicionalmente un componente hedonista del placer intelectual de la lectura.

2) El libro electrónico se opone, en su condición de máquina estandarizada, al valor sentimental del libro recibido como regalo cariñoso, o dedicado con una firma por el autor o por el amigo que lo regala, o de una edición limitada para amateurs cómplices.

3) El libro electrónico se opone al libro entendido como objeto de diseño gráfico. ¿Cuántas veces hemos comprado un libro por el atractivo de su portada? Aquí reaparece el fetichismo del objeto diferenciado, en contraste con el soporte uniforme. Es cierto que las vistosas fundas de los discos de vinilo no frenaron a los menos atractivos CD, pero el culto sentimental a la discografía de vinilo todavía se resiste a morir.

4) El libro en papel nos permite ojear y hojear el texto con más comodidad e inmediatez que las que nos consiente el libro electrónico.

5) En el libro códice podemos ponderar de un vistazo lo que llevamos leído y lo que nos falta por leer. Es cierto que esta información numérica se halla también en la parte inferior o superior de la página electrónica, pero su ponderación es menos sensorial e inmediata.

6) La luz incidente permite leer una página de papel, pero una incidente intensa puede convertirse en un inconveniente para leer una página electrónica.

7) Si un libro tradicional recibe un golpe o cae al suelo no se rompe. No ocurre lo mismo con el e-book.

8) En su condición de instrumento electrónico inalámbrico, el e-book no puede utilizarse en los aviones en vuelo, lo que resulta especialmente gravoso en los viajes largos.

9) El e-book no puede leerse en la bañera y es peligroso hacerlo junto a una piscina.

10) La movilidad de la lectura electrónica depende de una batería que cuando estamos enfrascados en un episodio apasionante bajo la sombra de un árbol puede exigirnos con su impertinente pitido que apaguemos inmediatamente el e-book, so pena de quedarnos sin texto. Esto no ocurre con el libro de papel.

El arcaico libro códice multisecular y el novísimo libro electrónico han entrado en legítima competencia en nuestro denso ecosistema alfanumérico, que está regido por la ley de usos y gratificaciones de los medios, una ley que nos explica perfectamente por qué la televisión no ha aniquilado la vigencia social de la radio, pero en cambio por qué el cine sonoro provocó la extinción del cine mudo. En la distribución racional de tales usos y gratificaciones se dirimirán los territorios de vigencia propios de los que ahora percibimos a veces como dos rivales y que probablemente no sean más que dos medios complementarios en nuestro abigarrado paisaje intelectual.

Extraído de "Metamorfosis de la Lectura", de Román Gubern, páginas 121-123. 2011. Anagrama: Barcelona.

jueves, 13 de marzo de 2014

cochismo


Entrar a casa y no encontrarte en la puerta me abate por un rato. Es una especie de duelo knock-out , se me olvida, creo que se me olvida y de golpe la realidad otra vez, el tiempo alargándose y mostrándome el vacío frente a la puerta. Perplejo, recuerdo que te fuiste, y quizás mi memoria falla frecuentemente porque todo fue tan abrupto. O tal vez siempre es así, nunca había vivido una muerte –aunque es imposible vivir una muerte, más bien se muere la vida.

Parece que soy ateo y es un problema, ¿a quién imprecar? ¿cómo consolarme?

Ha pasado el tiempo y estoy más tranquilo, aunque sigues apareciéndote, intentando reemplazar a ese chaleco negro sobre el sillón, a esa mochila a los pies de la cama. No eres tú, pero sí, porque sigues rondando en el rabillo de mis ojos.

Decidí que te pensaré como mi guardiana, una especie de tótem personal y urbano, espíritu tutelar –todo esto llevado a la praxis mediante un ánimo activo y consciente que tenga como objetivos las directrices que te guiaban. Estas siempre fueron el amor y la libertad. Medio inventadas, medio comprobadas, tus prácticas cotidianas evidenciaban la ternura y la luz. Y yo quiero guiarme por las mismas cosas.

jueves, 2 de junio de 2011

Nunca se funden las cosas del mundo como en esa luz. El resplandor de las estrellas llega hasta el fondo, a la materia de las cosas, a los montes y ríos, al color de los animales y flores, al corazón humano, cristalinamente; y todo está unido por ese resplandor silencioso. Desaparece la distancia.

José María Arguedas, Diamantes y Pedernales.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Epígrafe para un ensayo sobre la modernidad

"Así como el Cristianismo no fue sino la degeneración bastarda de un neoplatonismo rebajado, la judaización del helenismo por el romano, así nuestra época, senil y cancerígena, es el desvío múltiple de todos los grandes propósitos, confluyentes u opuestos, de cuya falencia surgió la era mediante la que consumaron su fracaso".

Bernardo Soares, fragmento 86. Libro del Desasosiego.

viernes, 12 de marzo de 2010

él sabía de sincronías:


/.../quien tiene sentido del humor tiene siempre la tendencia a ver en diferentes elementos de la realidad que lo rodea una serie de constelaciones que se articulan y que son en apariencia absurdas.
Julio Cortázar

miércoles, 17 de febrero de 2010

sobre la etnografía


La quiebra con la realidad cotidiana es un viaje hacia tierras extrañas con prácticas ocultas (en el corazón de las tinieblas), donde fragmentos de lo fantástico danzan en el vórtice de la conciencia desorientada del buscador hasta que, ya en el centro del remolino, él pierde la conciencia en el momento preciso de la visión milagrosa y restauradora, y luego, inconsciente, es devuelto a las playas familiares (pero transformadas para siempre) del mundo de los lugares comunes.
Stephen Tyler 1986: 126

jueves, 29 de octubre de 2009