Aquí la primera parte: simetricósmica depresión intelectual
martes, 17 de junio de 2014
sábado, 14 de junio de 2014
Estrechez de Corazón, una lectura alejada del canon
[Recuperando una antigua sección de mi antiguo blog, Investigaciones Truchas, me lanzo nuevamente a inventar teorías conspirativas, explicativas y absurdas, inviables, impensables, absolutamente refutables, pero divertidas y, ojalá, desafiantes, aperturantes...]
El disco Corazones fue el más exitoso comercialmente de Los Prisioneros, a la vez que el más diferente, temática y sonoramente. Dicen las malas lenguas (la mayoría de las lenguas que se baten en torno al tema) que gran parte de las letras del disco están basadas en el tormentoso amor de Jorge González con la mujer de su ex-amigo Claudio Narea. Recapitulemos un poco lo que se conoce vox populi.
Los Prisioneros estaban en una ola ascendente de éxito hasta que decidieron apoyar la campaña del NO el año 87 (en que además salió su tercer disco, La Cultura de la Basura). Ampliamente censurados a lo largo del país, imposibilitando la realización de la gira programada para promocionar el nuevo álbum, comienza una temporada un poco escabrosa para la banda, pues se cae el casete y Narea se entera de las andanzas de su otrora mejor amigo. Dice Claudio Narea en su biografía Mi Vida como Prisionero:
Descubrí en un cajón de nuestro dormitorio, en febrero de 1989, unas cartas con la inconfundible letra de Jorge. Nunca tuve sospechas de que ellos anduvieran juntos. No puedo precisar la fecha en que empezó todo, pero puedo suponer que llevaban solo un par de meses.
El disco Corazones fue el más exitoso comercialmente de Los Prisioneros, a la vez que el más diferente, temática y sonoramente. Dicen las malas lenguas (la mayoría de las lenguas que se baten en torno al tema) que gran parte de las letras del disco están basadas en el tormentoso amor de Jorge González con la mujer de su ex-amigo Claudio Narea. Recapitulemos un poco lo que se conoce vox populi.
Los Prisioneros estaban en una ola ascendente de éxito hasta que decidieron apoyar la campaña del NO el año 87 (en que además salió su tercer disco, La Cultura de la Basura). Ampliamente censurados a lo largo del país, imposibilitando la realización de la gira programada para promocionar el nuevo álbum, comienza una temporada un poco escabrosa para la banda, pues se cae el casete y Narea se entera de las andanzas de su otrora mejor amigo. Dice Claudio Narea en su biografía Mi Vida como Prisionero:
Descubrí en un cajón de nuestro dormitorio, en febrero de 1989, unas cartas con la inconfundible letra de Jorge. Nunca tuve sospechas de que ellos anduvieran juntos. No puedo precisar la fecha en que empezó todo, pero puedo suponer que llevaban solo un par de meses.
![]() |
| ¡Auch! |
Así, Narea queda loco y finalmente decide salirse de la banda. Luego, Claudia Carvajal, su esposa, abandona a González aduciendo que todo había sido un error y vuelven a estar juntos. Meses después aparece el disco Corazones, más electrónico y bailable que los anteriores y, sobre todo, menos político. De hecho, cero político, extremadamente personal, una especie de diario de vida de Jorge González, quizás su primer disco solista.
Veamos algunas letras del disco:
No te pares frente a mí / con esa mirada tan hiriente / puedo entender estrechez de mente / soportar la falta de experiencia / pero no voy a aguantar / estrechez de corazón [...] No destruyas porque si / no quieras borrar cada momento / la felicidad no tienes porqué incinerarla / junto al sufrimiento. / No te pido nada mas / que valores este amor / que lo guardes en un libro / y lo atesores cerca de tu corazón (Estrechez de Corazón).
Veamos algunas letras del disco:
No te pares frente a mí / con esa mirada tan hiriente / puedo entender estrechez de mente / soportar la falta de experiencia / pero no voy a aguantar / estrechez de corazón [...] No destruyas porque si / no quieras borrar cada momento / la felicidad no tienes porqué incinerarla / junto al sufrimiento. / No te pido nada mas / que valores este amor / que lo guardes en un libro / y lo atesores cerca de tu corazón (Estrechez de Corazón).
Amarte es mi estupidez, es mi suicidio / yo debo haber estado bastante loco. / Amarte es el peor error, inevitable, / si al menos yo estuviera hecho de piedra [...] Todo es tan tonto, todo es tan triste, / amarte es dar cabezazos en la pared. / Todo es tan tonto, todo es tan triste, / amarte es un cielo disfrazado de infierno (Por Amarte).
![]() |
| ¡Es que te amo, cachai! |
Luego de leer con atención estas letras he llegado a la novedosa conclusión de que no están dedicadas a la esposa de Narea, como todo el mundo piensa, sino al propio Claudio. Otra cita de la biografía del guitarrista puede otorgar luces sobre mi teoría:
Después de tres semanas de volver con Claudia, Jorge apareció en la puerta de mi casa, se veía tranquilo. Golpeó la puerta y por una ventana me hizo señas para que la abriera. Me dijo que aceptaba que nosotros nos quedásemos juntos, pero me dijo: “Quiero pedirles algo”. “¿Qué quieres?”, le contesté. Me dijo: “Yo acepto que ustedes se queden juntos, pero quiero pedirles que nos acostemos los tres. No me contesten todavía, piénsenlo y después me contestan”. Quedé perplejo. Al poco rato volvió a la carga con lo mismo: “Bueno, ¿y qué han pensado?”. Le contesté que no. Al oír mi respuesta negativa se puso furioso, me gritó como si yo lo hubiera ofendido gravemente, lanzándome un montón de garabatos y desapareció dando un portazo.
¿Ven? Cotejar las letras de algunas canciones del disco con el testimonio de Narea resulta revelador y la teoría ya no parece algo tan descabellado. Acá hay otra cita del mismo libro:
Otra conversación de hotel, fue una noche que estábamos solos y me dijo: 'Tú sabes que con Miguel somos amigos'. Yo asentí con la cabeza pensando que me iba a decir algo respecto de Miguel. Luego agregó: 'Pero tú sabes que contigo es distinto'.
Otra conversación de hotel, fue una noche que estábamos solos y me dijo: 'Tú sabes que con Miguel somos amigos'. Yo asentí con la cabeza pensando que me iba a decir algo respecto de Miguel. Luego agregó: 'Pero tú sabes que contigo es distinto'.
Nada de esto es demasiado raro ni escandaloso si atendemos al testimonio de Tahía Gómez, amiga de González y una de las Cleopatras (ese cuarteto de mujeres al cual González escribió la canción Corazones Rojos), quien señala, refiriéndose a Jorge en esos tiempos de experimentación y apertura frente al feminismo, a fines de los ochenta:
Había en él un deseo de libertad, de exploración y de liberación total.
Deseo confirmado por Enrique Symns en su libro El Señor de los Venenos, como sutilmente lo señala esta nota de La Cuarta.
¿Ven? ¿Ven? Esto tiene cada vez más sentido. Y explica mejor el rechazo de Narea al grupo (aunque pa qué tan conservador el loco, y traumado, por lo que se ve en la nueva edición de su libro), así como el posterior silencio y misterio que envolvió el término de la banda de rock más bacanosa que nos ha dado chilito. Y ni que hubiese sido pa' tanto.
![]() |
| ¡Y dale con el Narea, weón oh! |
jueves, 12 de junio de 2014
descubrimiento
[Esta
historia ha sido traducida desde el lenguaje del futuro]
-Muchas
gracias por este reconocimiento. Sin duda, viene bien luego de una vida
dedicada a la investigación arqueológica en estas tierras que antes cobijaron a
una cultura tan extraña. Sin embargo, aún queda mucho por hacer, muchos
misterios por develar, el trabajo no está ni mucho menos terminado. Espero que
esto sirva para motivar a los jóvenes y, sobre todo, a las autoridades, sobre
la importancia del estudio de nuestros tiempos pretéritos, pues aquellos que
tienen claridad sobre su pasado también la tendrán sobre el futuro. Gracias.
Los aplausos
llenaron la sala un par de minutos. Luego vinieron las correspondientes
palmaditas en las espaldas y el lobby científico-político común en ocasiones
como ésta. La ceremonia de premiación “McNeef” en reconocimiento a la
investigación, organizada por la Universidad Astral y el Centro Científico de
Desarrollo de las Artes y la Historia, se lleva a cabo cada cinco años. Este
año, 2328, la profesora Grandjean se llevó el máximo galardón, por su
descubrimiento que implicó un innegable aporte en diversas ramas de la ciencia.
-Doctora, lo
que hizo fue realmente notable –exclamó el connotado biólogo Xarles Jara-.
¡Quién diría que aquí existió una civilización! Me gustaría que me explicara un
poco mejor la manera en que llegó a semejante descubrimiento.
-Mire, la
verdad fue toda una cuestión de serendipia, que es la forma elegante que
tenemos nosotros de decir que fue pura casualidad. Estaba en el río, efectuando
una observación sistemática a los cisnes trioculares, para saber si estaban
siendo afectados por los residuos de la fábrica de ojotas. De pronto me topé
con este artilugio, por llamarlo de algún modo, herrumbroso y con una forma
extraña, desconocida por mí hasta entonces. Luego
bajamos a la superficie del río y notamos que estaba lleno de estos artefactos,
aunque de distintos tamaños y formas –explicó la doctora Grandjean-.
-Y dicen que
la función aún no ha podido ser revelada, ¿cómo va eso? –preguntó Jara.
-Lamentablemente
muy lento. Mi equipo de lingüistas está trabajando duramente para interpretar
de algún modo las extrañas inscripciones, pero todavía no hay pistas sobre la
finalidad de los artefactos. Sin embargo, gracias al comprometido trabajo de
nuestro equipo de observación submarino, podemos decir que gran parte de ellos
estaban unidos a una estructura mayor que, al parecer, cumplía la función de
unir dos porciones de tierra, en las cuales se llevaba a cabo la vida cotidiana
de nuestros antepasados. Aunque todo parece indicar que la proliferación de estos dispositivos
de algún modo provocó el desplome de la estructura.
-¡Fascinante!
-Sí, y
tengo el presentimiento de que estos artilugios cumplían una función
fundamental a nivel de cohesión social. No puedo explicarlo, pero tengo esa
impresión. Creo que las inscripciones corresponden a un antiguo dialecto
utilizado por quienes nos precedieron en este territorio, cumpliendo la función
de signos informacionales que seguramente implicaban un desarrollo de la mente
y la cultura. ¿Quiere ver uno de ellos?
-¿Es posible?
Pensé que todas las muestras estaban en su laboratorio –respondió sorprendido
el profesor Xarles Jara.
-Me quedé
con el primero que encontré, lo utilizo como amuleto. Es para mí una especie de
recordatorio sobre la importancia del desarrollo científico y cultural. –La
doctora introduce una de sus manos en su escote, sacando uno de los mentados
artefactos, unido a su cuello por una cadena de plata-. Mire, doctor Jara, lea
la extraña inscripción:
Mi BB
T Amo demaciado
-Qué sarta
de incoherencias, es francamente asombroso –dijo Jara.
-Sí, pero
tengo la seguridad de que se trata de algo realmente profundo -dijo la doctora
Grandjean, mientras sacaba otro cóctel de la bandeja.
domingo, 1 de junio de 2014
Nausicaä del Valle del Viento (Hayao Miyazaki)
Mi cómic favorito, ¿qué más podría decir?
En realidad un montón de cosas. El manga comenzó el año 82 y terminó el 94, es decir, 12 años de trabajo. Y con razón la historia es así de compleja.
El 84 sacaron la película, que abarca tan sólo un, emm, digamos, quinto de la obra completa. Un fragmento bien simplificado para que funcionara como producto audiovisual. Supongo que varixs la habrán visto ya, con la fama de la cual goza Miyazaki hoy en día no es raro, puesto que gracias a ella y su éxito se creó el estudio Ghibli.
![]() |
| La influencia de Duna parece evidente (y no sólo por los gusanos Ohmu, sino también por el ecologismo y el mesianismo que impregnan a Nausicaä) |
Curiosamente, para salir al mercado gringo la película fue brutalmente cortada (alrededor de 22 minutos) y la trama fue alterada a través del doblaje, cosa de hacerla más "accesible" a los cabros chicos cabezas huecas. La portada del VHS es decidora, pues relega a la protagonista al fondo, dejando en el centro al dios de la guerra, montado por un, ejem, cof, dios de la guerra, junto a dos personajes que no salen en la película (aunque uno de ellos puede ser Asbel, príncipe de Pejitei). A la izquierda hay una especie de paco gringo sobre un pegaso, otro absurdo. Nausicaä, la protagonista, a lo lejos, pues ¿quién querría ver una película con una niña como protagonista? No los ejecutivos gringos de los ochenta, se los aseguro.
![]() |
| Luego de esta falta de respeto el estudio Ghibli fue muy severo en su política de no permitir cortar sus películas en los lanzamientos internacionales de las mismas. |
Pero vamos a lo que nos interesa en esta ocasión: el brutal manga de más de 1000 páginas que nos cuenta sobre una humanidad futura, "castigada" por su orgullo y violencia a vivir junto al mar de la corrupción, un bosque colosal y tóxico. Han pasado más de mil años desde los siete días de fuego, un evento que exterminó a gran parte de la vida terrestre, dejando poquísimas tierras fértiles y humanos capaces de trabajarlas. Asimismo, se ha perdido gran parte de la tecnología y el conocimiento capaz de producirla, por lo que la gente cuida y repara la que posee, ante todo, aviones y armas.
La historia empieza presentando a Nausicaä, una joven que tiene una relación especial con el bosque tóxico, respetando todas las formas de vida de un modo algo incomprensible para el resto de la gente, que teme y reacciona violentamente ante los insectos y ohmus que salen el mar de la corrupción por un motivo u otro. Nausicaä es princesa del Valle del Viento, uno de los pequeños reinos ubicados al norte de la tierra conocida, en lo que antes fue Eftal, un reino mayor que fue engullido por el bosque en un daikaisho (una especie de crecimiento explosivo del mar de la corrupción).
![]() |
| Uno de los mapitas que trae la pulenta edición gringa que salió el 2012. |
Lo que antes fue Eftal, ahora son diversos reinos entre el óceano de sal y el bosque tóxico, estableciendo todos ellos una relación de vasallaje con Torumekia, reino mayor enfrascado recientemente en una guerra con el imperio Dorok (constituido de tribus regidas por un emperador sagrado), ubicado al sur. Así, por compromiso político, Nausicaä debe partir a la guerra en nombre de su pueblo, acompañando a la princesa Kushana, hija menor del emperador de Torumekia. Kushana y su ejército vienen de haber destruido completamente Pejitei, pues allí se encontró un dios de la guerra en fase de crecimiento, arma perfecta para aplastar al imperio Dorok, aunque se perdió el artefacto necesario para despertar al monstruo (Asbel, príncipe de Pejitei, huyó con él).
Pronto empieza a quedar la patá, porque los monjes guerreros de Dorok, mediante el conocimiento científico que les otorga la Cripta de Shuwa -un lugar en donde los antiguos humanos dejaron guardado todo el conocimiento antiguo- crean un ohmu artificial que utilizan como carnada, cosa de enfurecer al resto de los gusanos y aplastar con ellos al ejército de Torumekia. Aquí comienza el periplo mesiánico de Nausicaä, dispuesta a sacrificarse por el ohmu logra calmar las aguas, comunicándose con ellos y ganando el respeto tanto de gente de Torumekia (el ejército de Kushana) como de Dorok (la tribu Mani).
| El monje de Mani relaciona los hechos con la profecía de un ángel vestido de azul que vendría a purificar la tierra. |
Aquí termina la película, pero en el manga vamos recién en la página 200 aproximadamente. Aunque en la película Kushana intentó usar al dios de la guerra, en el manga no lo logra, pues el emperador sagrado de Dorok logra hacerse con él, aunque falta para eso. Vale la pena explicar que el imperio Dorok se compone de múltiples tribus, regidas por monjes guerreros, aunque conquistadas hace unos 200 años por el padre del emperador actual, quien barrió con todo el conocimiento religioso anterior (dentro del cual está la profecía sobre Nausicaä).
| El hermano del emperador y el emperador, aunque el primero es quien realmente gobierna, a causa de sus poderes telepáticos, los cuales le dan supremacía en el ámbito religioso-político. |
Nausicaä nunca pierde su independencia, moviéndose de un lado a otro de la guerra, conociendo y dándose a conocer entre gente de Torumekia y Dorok, así como entre otras tribus, como la gente del bosque. Este grupo aprendió a vivir en el bosque tóxico, desarrollando una relación de entendimiento y respeto con él y sus criaturas.
| La gente del bosque parece ser la más civilizada, espiritual y ecológica de la historia. |
Sin afán de contar mucho más de la historia, para no caer en el spoiler gratuito (como en mi publicación anterior), hay que mencionar que en Nausicaä del Valle del Viento hacen aparición todos los grandes temas y elementos de la obra de Miyazaki, que tanto nos maravillan en sus películas. Personajes femeninos fuertes, algo que prácticamente es su sello, se congenian con una historia de gran profundidad ecológica y espiritual, en una alegoría sobre el mundo actual y su industrialización y despersonificación salvaje. Asimismo, elementos mágicos hacen una aparición sutil, en ningún caso simplificando una historia de gran complejidad política y argumental (el verdadero origen del mar de corrupción, por ejemplo, es francamente estremecedor).
| Doppelgänger telepático del hermano del emperador, una especie de prefiguración gráfica de la maldición que aparecerá unos años más tarde en la princesa Mononoke. |
Como fanático acérrimo del señor Miyazaki, debo decir que es mi obra favorita (¿ya lo había dicho? pues nunca está de más repetirlo, nunca está de más repetirlo, nunca está de más...), sus mil y pico páginas me destaparon el cráneo y me llevaron a volar por un futuro incierto y extremadamente imaginativo, a través de una historia profunda y con sorprendentes giros argumentales. Vale la pena leerla, sin duda.
El otro día vi una entrevista a Miyazaki en la cual contaba que Hideaki Anno (creador de Evangelion y animador de la película de Nausicaä) le pedía hacer la segunda parte de la historia. Miyazaki le respondió que no lo veía factible, porque ello implicaría mucho trabajo y ya está viejo para esas cosas, por lo cual le dio su beneplácito para hacerlo. ¿Querrá esto decir que tendremos una segunda parte animada de Nausicaä? Sería realmente hermoso, tomando en cuenta todos los derroteros que toma la historia desde donde la dejó la primera película. Además, Anno no es ningún gato loco, pues como dije trabajó en la primera adaptación, y además un live-action sobre los siete días de fuego se estrenó junto a la última película de Evangelion. ¡Brindo por la posibilidad!
![]() |
| Dios de la guerra en live-action... ¿se viene Nausicaä 2? |
lunes, 19 de mayo de 2014
Los Genocidas (con harto spoiler)
El autor de esta obra es Thomas M. Disch, quien nace el 2 de febrero de 1940 en Des Moines, Iowa, E.E.U.U. y muere el 4 de Julio del 2008, suicidándose. A causa de una epidemia de polio en 1946, su madre decide mantenerlo en casa, donde le enseña lo que debería estar aprendiendo en el colegio. Ello provoca que pase de kindergarden a segundo grado en un solo año. Luego, realiza su educación formal en varias escuelas católicas, lo que de algún modo explicaría su crítica a la moral y costumbres cristianas en algunas de sus obras. A los 18, sin dinero, sin amigos, y sintiéndose rechazado por su orientación sexual (se declaró gay desde la adolescencia) intenta suicidarse inhalando gas de cocina, pero sobrevive. Luego intenta entrar en el ejército, pero su incompatibilidad con el mismo lo termina llevando a un hospital mental por tres meses.
![]() |
| Los Genocidas, de Thomas M. Disch Editorial Sudamericana, Colección Galaxia. 1974 [1965], 198 páginas. |
Luego de varios trabajos indirectamente artísticos, en teatros, ópera y librerías, intenta estudiar en la universidad, retirándose al poco tiempo. Sin embargo, su asistencia a clases sobre la escritura de nouvellas y ficción utópica estimula su gusto por la ciencia ficción y su escritura. Comienza su carrera literaria en 1962, en la revista Fantastic, publicando el cuento The Double Timer. Disch ingresa en el campo de la ciencia ficción en un punto crítico de desarrollo del género, pues se pasaba de aventuras bastante frívolas, a temáticas más adultas, serias, e incluso oscuras: la nueva ola. A simples rasgos, se trata de una corriente que deja atrás los postulados campbellianos [1] de la edad de oro, es decir, ya no es necesario tener conocimientos de ciencia dura ni transmitirlos a través de la obra. Ahora el punto de apoyo es el valor literario (por ello se discute si algunas obras pueden realmente adscribirse al género de la ciencia ficción, o deberían ser calificadas como creaciones de fantasía) y moral de las historias. La nueva ola se caracteriza por dejar de lado las óperas espaciales [2], reemplazando las grandes amenazas interestelares por un enemigo más tenebroso aún: la humanidad misma. Normalmente delimitada entre los años 1965 a 1979, la nueva ola responde a las transformaciones sociales en la norteamérica de fines de los sesenta: anti-belicismo, psicodelia, medios masivos de comunicación y contracultura.
Disch fue autor de más de cuarenta libros, incluidas novelas, poesía, cuentos y crítica, aunque nunca fue un escritor de éxito que se granjeara un nombre. Se dice en un texto del Washington Post, a propósito de su muerte: “[fue] quizás el más talentoso y desconocido autor americano” (Schudel, 2008). Y Michael Dirda, en el mismo artículo dice: “podía ser satírico, blasfemo, iconoclasta y conmovedor, pero ante todo, siempre era brillante” [3]. En 1999 ganó el premio Hugo, uno de los más prestigiosos galardones entre los autores de ciencia ficción y fantasía. Pero sus inquietudes no terminan en este género, pues también escribió obras de teatro, poesía, libretos de ópera e, incluso, un videojuego. Regularmente contribuía con ensayos acerca de poesía, ficción, teatro, música y arte para el Washington Post, The Nation, Los Angeles Times, Entertainment Weekly y otros. Asimismo, Disch llevaba un blog que actualizaba frecuentemente, cuyas últimas entradas daban cuenta de su carácter depresivo, suicidándose finalmente el 4 de julio de 2008, día de la independencia estadounidense. ¿Casualidad? Veamos qué tiene que decir Disch sobre el status quo en una de sus obras.
La primera novela de Thomas Disch, Los Genocidas, es de 1965. El escenario es un pequeño poblado norteamericano –Tassel-, sobreviviente a la extraña invasión efectuada por plantas gigantescas, dejadas allí por no se sabe quién. Esta curiosa invasión utiliza el planeta tierra como un formidable campo de cultivo, con especies de plantas que exterminan toda competencia, alterando profundamente los hábitats de nuestro planeta y asfixiando gran parte de la vida presente en él, incluida la humana. La narración comienza cuando la invasión ya se ha desplegado hace algunos años y Anderson, el patriarca sanguíneo y religioso de la comunidad, se acompaña de sus hijos mayores para extraer savia de las plantas.
![]() |
| Bonita ilustración de la novela en esta edición francesa. |

La obtención de alimentos se ha convertido en un trabajo cada vez más difícil a causa del predominio territorial de las plantas, monocultivo de proporciones fabulosas: “Esos árboles –o Plantas, como las llamaba Anderson- tenían doscientos metros de alto, y las hojas más grandes eran del tamaño de pizarrones” (p. 15). El primer capítulo tiene un título revelador: el hijo pródigo. En él se evidencian las diferencias entre dos medio-hermanos, Buddy y Neil, hijos de Anderson. Luego se nos introduce el lamento de Buddy, quien cavila sobre la falta de tiempo para “pensar”, a diferencia de su hermano Neil, que parece regocijarse en el ejercicio del trabajo físico y la ausencia de agilidad mental. Más adelante nos enteramos de que, hace diez años, Buddy se había ido de Tassel, donde se encuentra la granja de su padre, para probar suerte en la ciudad. Su plan era escapar del modo de vida campesino que detestaba, pero “[…] había fracasado de modo tan terminante como habían fracasado las ciudades mismas” (pp. 17-18). La hambruna de las ciudades lo obligó a volver a la casa paterna, y “La rebelión del hijo pródigo [quedó] reducida a palabras altisonantes y mezquinos remilgos: una obstinada negativa a hablar como los campesinos, un arraigado desprecio hacia la música rural, un asco de “mascar” y una abominación por los palurdos, los rústicos y los patanes. En una palabra, por Neil” (p. 18). Situación nada fácil para Buddy, puesto que su padre, Anderson, autoproclamado jefe de la comunidad, la dirige bajo parámetros sumamente conservadores derivados de su fanático cristianismo.
Más tarde, el predominio cada vez mayor de las plantas obliga a la menguada comunidad a abandonar Tassel. Se erige entonces Nueva Tassel, en un terreno también sitiado por las plantas, por lo que no duraría mucho como establecimiento humano. Por otra parte, el único vínculo de la comunidad con el exterior -¿existirían otras comunidades sobrevivientes? nadie lo sabía- era a través de los merodeadores, que cada vez llegaban en menor número. Además, la política de Anderson y sus seguidores era exterminarlos inmediatamente, para que no supusieran peligro al precario equilibrio de la comunidad. Precisamente, unos capítulos más adelante hacen su entrada en escena Jackie y Jeremiah Orville, pareja que vivió los últimos años en la bóveda de seguridad subterránea del First American National Bank, donde podrían haber continuado algunos años más si es que los invasores no hubiesen comenzado una nueva etapa de exterminio. Mediante “incineradores”, máquinas esféricas capaces de lanzar intensas llamaradas con la facultad de quemar ciudades y campos enteros, los invasores expulsan a los últimos humanos de la ciudad de Duluth (cercana a Nueva Tassel). Jackie y Orville, en su huida, se encuentran con Alice Nemerov y un grupo variopinto de refugiados, los cuales han utilizado extraños recursos para no morir de hambre, incluso el canibalismo. A pesar de estas sórdidas historias, nadie parecía escandalizado, pues “La invasión los había convertido a todos en relativistas: tan tolerantes de los usos y costumbres de los demás como si hubieran sido delegados en una convención de antropólogos culturales” (p. 57). Ello evidencia la forma en que el contexto amplió la escala valórica y moral de los seres humanos sobrevivientes.
La breve dicha de volver a sentirse en comunidad terminaría con el intento de los refugiados por hacerse de Nueva Tassel. La maniobra fracasa, muriendo todos excepto Alice y Orville, a quienes dejan vivos a causa de su utilidad (la primera es enfermera y el segundo ingeniero en minas [4]). La recuperación de este último es lenta, pero asistida por Blossom [5], hija menor –de trece años- de Anderson, con quien comenzará una relación de cercanía cada vez mayor, a pesar de haber perdido a Jackie. Esta pérdida genera una deuda de venganza en Orville, que finalmente no podrá cumplir, acoplándose a la comunidad de Anderson en forma total, a través de una relación sentimental y sexual con Blossom. Mientras tanto, los medio-hermanos luchan por el amor del padre, demostrando utilidad e inteligencia en busca de aprobación. Aunque Buddy pierde esa batalla cuando su padre lo descubre teniendo relaciones sexuales con su cuñada Greta, esposa de Neil.
Así, la vida sigue avanzando, lenta y precaria, pero ineluctable. Y las antiguas formas de vivir ya no se condicen con el nuevo contexto que oprime –pero paradójicamente también liberará, más adelante– a los personajes. Las conversaciones entre Orville y Anderson, en las cuales el primero explica científicamente algunas situaciones (como los veranos cada vez más duros, provocados por el dióxido de carbono expelido por las plantas), derivan en la desesperación del segundo, quien no encuentra respuestas en su biblia. Pero la desesperación de ese atroz verano también afectaba a Neil, quien, luego de matar por un error estúpido a la última vaca y su ternero, declara odiar a toda la comunidad: “[…] y odiaba también al padre. Odiaba a todos esos desgraciados que se creían tan listos. Los odiaba a todos. A todos” (p.89). Los errores de Buddy y Neil provocan un desplazamiento constante en el favoritismo del padre, mientras Orville, quien comienza a prendarse de la joven Blossom, sueña con su venganza y la destrucción de la especie. Esta atracción, provoca un alejamiento cada vez mayor de Blossom con su padre y madre. Así, Anderson cada vez posee menor injerencia en las decisiones comunitarias, peligrando la homeostasis del grupo.
Todo dará un giro cuando, por casualidad, al huir de los incendiarios (máquinas de los invasores cuya función era exterminar todo forma de vida ajena a las plantas), la comunidad ingrese por el tallo de una planta hueca. Todas las plantas están conectadas en sus raíces fabulosas, de modo rizomático, y cada tramo está lleno de una materia esponjosa con aroma dulzón, a fruta pasada. Tras probarlo, “Se notaba el gusto a anís característico de la planta; pero junto con él algo pleno y dulce, una satisfacción, que era totalmente nueva” (p. 109). Así, la comunidad obtuvo un nuevo maná, pero con él vino la satisfacción de otros apetitos: el hambre insaciable de sexualidad que fue negado por tanto tiempo en la sala común de Tassel, bajo el mando de Anderson, se desborda en este nuevo contexto de oscuridad y desnudez (la ropa era un impedimento para moverse en este escenario subterráneo). Luego, vendría la deserción, quedando reunido sólo el grupo que constituye la familia nuclear de Anderson (incluyendo a Orville). Anderson, impotente y despojado de atribuciones, muere, intentando dejar la jefatura de la comunidad en manos de Orville. El símbolo de ese poder es un revolver con su última bala, el único de la comunidad. Neil se las arregla para engañar a su padre y quedarse con el revólver, con lo que comienza una persecución de locura por los túneles mientras intenta apoderarse de Blossom, para desplegar su incestuoso deseo sexual. A su vez, desea matar a Buddy, pues éste nunca lo respetó, “Siempre había sido impetuoso, rebelde, ateo. ¡Eso es él! Pensó Neil, asombrado de la perfección con que esa palabra definía todo lo peligroso en el hermano. ¡Un ateo!” (p. 152).
![]() |
| La mejor y más increíble portada que encontré (edición inglesa). |
Finalmente, luego de engañar a Neil mediante su propia estupidez, la menguada familia logra establecerse. Este nuevo establecimiento del orden se genera justo a tiempo para la cosecha de los invasores. Toda la materia algodonosa comienza a ser succionada, y ellos también, pero logran apartarse del flujo y salir a la superficie por sus propios medios, sólo para encontrar una tierra negra, desolada, con restos de frutos de las plantas, que quizás les permitieran sobrevivir un verano más. El agua ya no era receptáculo de vida, la tierra tampoco, excepto de una nueva plantación de plantas, que en dos días ya les llegaban a los tobillos. Este escenario de desamparo sugiere la condena de los protagonistas, pese a todos los esfuerzos realizados en la novela por sobrevivir y por establecer nuevos vínculos familiares que permitieran crear un sistema homeostático adecuado al nuevo contexto (sin las desvencijadas directrices cristianas de Anderson, sin la envidia y competencia manifestadas en Neil, así como tampoco las infidelidades matrimoniales de cualquiera). Las líneas finales son estremecedoras: “La naturaleza es pródiga. De cada cien plantas solamente una o dos sobrevivirían; de cien especies solamente una o dos. Pero el hombre no” (p. 198).
En fin, gran novela. Y a pesar de lo clasicona, muy entretenida, el tiempo no hace mella en ella, pues su médula está en los cuestionamientos morales y valóricos, no en la ciencia y su relación con los personajes. Sin embargo, es pesimista como el autor, del cual ahora quisiera leer más.
En fin, gran novela. Y a pesar de lo clasicona, muy entretenida, el tiempo no hace mella en ella, pues su médula está en los cuestionamientos morales y valóricos, no en la ciencia y su relación con los personajes. Sin embargo, es pesimista como el autor, del cual ahora quisiera leer más.
Notas
[1] John Campbell, editor de la Revista Astounding Stories desde 1938, rebautizada luego como Astounding Science Fiction, considerado “santo patrono de las nuevas voces” (Asimov, 1999, p. 228). Bajo su influencia se desarrolló un tratamiento de mayor rigurosidad respecto a la ciencia, así como al aspecto literario de las historias. Fue uno de los más connotados escritores de ciencia ficción de los años 30, época conocida como “edad de oro”. Sin su influencia, la ciencia ficción no habría llegado a posicionarse como un género respetable (o medianamente respetable, depende de la perspectiva), capaz de superar sus inicios pulp.
[2] Las Óperas Espaciales hacen referencia a un subgénero de la ciencia ficción de corte romántico. Principalmente constituido por aventuras cuyo contexto es el espacio y otros mundos (el ejemplo actual más claro es la saga de Star Wars).
[3] Obituaries: Thomas Disch; Sci-Fi Writer Was Part of 'New Wave' [Schudel, Matt] (2008, Julio 9). The Washington Post. Pp. B05.
http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/story/2008/07/09/ST2008070901926.html (revisado 14 de diciembre 2013).
[4] Aunque más que por ser ingeniero, lo dejan vivo a causa de su nivel intelectual, pues el resto de la comunidad se constituía en general de campesinos.
[5] El nombre Blossom (flor, florecimiento) hace clara referencia a la incipiente madurez sexual del personaje.
martes, 13 de mayo de 2014
Enemigo Mío
Enemigo
mío
es la primera de tres novelas que abordan la relación entre la humanidad y los
Dracs. Publicada por primera vez en su versión corta el año 1979, en la revista
Asimov’s Science Fiction, es continuada por The
Tomorrow Testament (1983) y The Last
Enemy (1997), actualmente publicadas en conjunto en The Enemy Papers (1998), que incluye una versión más larga de la
primera. La que yo leí es la primera versión de la historia, es decir,
la novela corta publicada el año 79 y traducida el 81 por César Terrón en la
revista española Nueva Dimensión, número 139. Al igual que la novela corta de
Varley, ésta también fue ganadora de los premios Hugo y Nebula, de 1980.
Barry B. Longyear, nace en 1942, en Pennsylvania, E.E.U.U. Luego de cursar sus estudios secundarios va por dos años a la Escuela de Arte Comercial de Pittsburg, para luego retirarse en 1962 y enlistarse en el ejército. Según cuenta en su página web, sirvió en la 30° Brigada de Artillería, en Okinawa, como técnico de misiles y lanzamientos, y luego con el 6° Batallón de Misiles, en Florida. Fue dado de alta en 1965, yendo luego a la Universidad del Estado de Wayne. Luego de algunos trabajos esporádicos publica su primer cuento en Asimov’s Science Fiction Magazine, en 1978, decidiendo dedicarse de lleno a la escritura de ciencia ficción y fantasía. Luego de alcanzar el éxito con la novela corta Enemigo Mío, que incluso tuvo adaptación cinematográfica (1985) dirigida por Wolfgang Petersen, es internado en un hospital para rehabilitarse de su adicción al alcohol y drogas. Sigue publicando hasta hoy en día.
Enemigo
Mío
cuenta la historia de Willis E. Davidge y Jeriba Shigan dos pilotos de guerra –humano
y Drac, respectivamente- que en medio de una batalla en el sistema de Fryrine
IV, caen con sus naves de combate en la isla de un planeta aparentemente
deshabitado. La novela trata de cómo aprenden a convivir, el absurdo de la guerra, y la profundidad de la amistad. La narración comienza con los dos personajes frente a frente,
insultándose mientras esperan que el otro dé el primer golpe. Davidge lo agravia y provoca con una frase aprendida en su instrucción militar: “¡Kiz da youmeen,
Shizumaat!” (p. 78), es decir, Shizumaat, el filósofo más venerado de
Draco, come excrementos de Kiz. La rabia del dracón es tal que exclama:
“¡Irkmaan, tú estúpido Mickey Mouse ser!”. Davies no puede contener su risa,
pues había prestado juramento para luchar hasta la muerte por muchas cosas,
pero aquel ratón no era una de ellas. Así, distraído, riendo a carcajadas, es
sorprendido por una ola gigante que lo deja inconsciente, pero Jeriba Shigan lo
salva de morir ahogado.
Tras un despertar
complicado, Davidge estaba amarrado, los dos protagonistas dialogan cada
vez más, aprendiendo el idioma del otro y comprendiendo que no serían capaces
de sobrevivir por su cuenta con las duras condiciones del planeta en que
cayeron. Por ello construyen un refugio que pronto es destruido por las olas. Así,
Davidge presiona a Jerry (como llama al drac) para utilizar la cápsula e
intentar alcanzar el continente, que sin duda ofrecería mayores posibilidades
de sobrevivencia que la isla en la cual se encuentran. Jeriba se niega
tajantemente, regalándole la cápsula al humano, lo que éste no comprende.
Tampoco comprende la necesidad de ir con él, ahora que tiene la posibilidad:
“-Debemos ir juntos, Jerry. -¿Por qué? Noté que me sonrojaba. Si los humanos
tienen esta necesidad de compañía, ¿por qué también se avergüenzan de
admitirlo?” (p. 88). A causa de este diálogo, Davidge explica la soledad
al drac, quien empatiza con él y le revela porqué se niega al intento de llegar
al continente: está embarazado de su segundo hijo, pues el primero lo perdió en
la batalla espacial que los dejó varados en ese planeta hostil. Así, pues, nos enteramos del hermafroditismo drac.
Las inclemencias del tiempo obligan a los protagonistas a protegerse en la cápsula, acción que
deja nuevamente inconsciente a Davidge, quien sueña con su instrucción militar, lo que
ilumina su educación con respecto a su propia familia (humanos) y a los otros
(dracs). En la instrucción se estudia superficialmente a los dracs, burlándose
de características físicas como su color, olor, cantidad de dedos (tres). En el
recuerdo, el teniente señala un pliegue en el vientre de la figura de un drac,
indicando: “-Aquí es donde el drac tiene sus joyas familiares… todas. –Más
risitas-. Sí, los dracones son hermafroditas, con los órganos reproductores,
tanto masculinos como femeninos, contenidos en el mismo individuo” (p. 91), para
luego preguntar: “Si ven una de estas cosas, ¿qué harán?”. La respuesta
de los soldados es contundente: “-MATARLA…” (p. 92).
Al despertar, es grande la
sorpresa de Davidge, pues está vivo, fue salvado nuevamente por el drac, pues
éste empatizó con su soledad. Entonces encuentran una cueva, pasan los meses y se
preparan para resistir un duro invierno. Todo ese tiempo compartido los lleva a
dominar el idioma del otro, lo que trae consigo la posibilidad de alcanzar conversaciones profundas y de mayor
comprensión mutua. Una de las más importantes nace a partir de la pregunta
sobre el nombre que tendrá el hijo del drac. Jeriba Shigan explica que la línea
Jeriba tiene cinco nombres: Shigan, Gothig, Haesni, Ty y Zammis, los cuales se
van repitiendo en un ciclo interminable. Davidge se sorprende de que sólo
tengan cinco nombres, mientras que los humanos pueden elegir entre infinitas
posibilidades. Ante esa observación, Jerry dice: “Davidge, qué perdidos debéis
sentiros. Los humanos… qué perdidos debéis sentiros” (p. 96). Luego se explica
mejor, preguntando a Davidge por sus padres y los padres de sus padres. El
conocimiento del humano acerca de su ascendencia sólo puede rastrearse hasta
sus abuelos, a diferencia del drac, que es capaz de recitar la historia de su
linaje hasta la colonización de su planeta por Jeriba Ty, hace ciento noventa y
nueve años. Es más, en los archivos de su linaje, en Draco, puede seguirse la
línea hasta el planeta natal, Sindie, otras setenta generaciones más atrás.
Asimismo, Jerry explica que sólo los primogénitos conservan la línea, los
productos de segundos, terceros o cuartos nacimientos deben encontrar sus
líneas particulares. Con respecto al límite de cinco nombres, Jerry señala:
“Los nombres son cosas a las que añadimos distinciones: son cinco nombres
iguales, comunes, de modo que no oscurezcan los hechos que distinguieron a sus
portadores” (p. 97). Así, el conocimiento del linaje y su recitación ante un
público de sabios es requisito para ser admitido como adulto en la cultura
drac. En respuesta a eso, Davidge reflexiona: “[…] empecé a comprender a qué se
refería Jerry con la expresión ‘sentiros perdidos’. Un dracón con varias docenas de generaciones en
el estómago sabe quién es y a qué debe mantenerse fiel” (p. 97).
jueves, 8 de mayo de 2014
La Persistencia de la Visión
[Como le voy a prestar este libro a una amiga, me acordé que hace un tiempo hice un trabajo en el cual incluí comentarios sobre este maravilloso cuento, así que aquí va, disfrazado de reseña]
John Varley nace el 9 de
agosto de 1947, en Austin, Texas, E.E.U.U. Intentó estudiar física y luego se
cambió a Inglés, pero abandonó la universidad antes de los veinte años, para
viajar por la carretera por un año y medio, llegando a San Francisco el año 67,
justo para el Verano del Amor. Luego de desempeñarse en varios trabajos decidió
ser escritor, publicando muchas novelas y cuentos de ciencia ficción, entre los
que destacan aquellos enlazados en el universo común de Los ocho mundos, el cual presenta a la humanidad desterrada de la
tierra por los Invasores, una raza
alienígena desconocida que, mediante el desmantelamiento de toda tecnología,
expulsa a los seres humanos de su planeta natal para proteger a las especies
más inteligentes e importantes del mismo: las ballenas y delfines. Así, a la
fuerza, la humanidad se expande por diferentes planetas y satélites del sistema
solar (Mercurio, Venus, La Luna, Marte, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón),
quedando la tierra y Júpiter fuera de su alcance (pues los invasores, según se
dice, provienen de planetas gaseosos como éste).
Sin embargo, la obra
que reseñaré no forma parte del universo de los ocho mundos, a
pesar de haber sido publicado en una antología que contiene cuentos ubicados en
ese contexto. El escenario de ésta son los Estados Unidos de fines de los
ochenta hasta la aurora del nuevo siglo (año 2000). La Persistencia de la Visión, novela corta o cuento largo, se
publica el año 1978, en The Magazine of
Fantasy and Science Fiction, ganando el año siguiente los tres más
prestigiosos premios del género, el Hugo, el Nebula y el Locus. El éxito de la
novela se explica en la buena acogida por parte de los lectores del género,
quienes destacan el tratamiento del lenguaje de los sordociegos, el cual
sugiere un universo de sensaciones y conceptos más sutiles, superando nuestros
sentidos ordinarios (Escudero, 2006).
La acción nos lleva a fines
de los años 80, año de la cuarta-no-depresión, extraño concepto para explicar
el descalabro de la economía mundial durante los últimos veinte años. El
protagonista de la historia es un hombre de cuarenta y siete años que,
habiéndose unido a la fila de los desempleados, decide lanzarse por la
carretera norteamericana haciendo autoestop, desde Chicago hasta la costa
oeste, para tomar un barco en el pacífico y llegar hasta Japón. El viaje del
protagonista lo traslada desde una ciudad desolada y sumida en el caos a un montón
de pequeñas comunidades experimentales en Taos, Nuevo México. Éste, desde los
60, era el centro de los experimentos culturales de modos de vida alternativos:
“Como resultado de todo ello, el lugar estaba repleto de desvencijados molinos
de viento, paneles solares, domos geodésicos, matrimonios de grupo, nudistas,
filósofos, teóricos, mesías, ermitaños, y más simples locos de los que debería
haber” (1986, p. 11).
Paralelamente, se nos narra
la historia de unas personas muy especiales: el año 1964, a causa de una
epidemia de rubéola que afectó a cinco mil mujeres dentro de los primeros
cuatro meses de embarazo, nació la misma cantidad de niños y niñas sordos,
ciegos y con lesiones cerebrales. Ello, superó con creces la cantidad anual de
niños que nacían con estos problemas (ciento cuarenta, como mucho), por lo que
el Estado se vio superado en cuanto a la forma
de manejar el problema. Así, la mayoría de los sordociegos fueron situados en
distintas instituciones estatales que pretendían educarlos y brindarles las
mínimas herramientas para la sobrevivencia y para el desenvolvimiento en una
sociedad a la cual nunca podrían integrarse plenamente.
Muchos
de los cinco mil niños eran subnormales, y resultaba virtualmente imposible
comunicar con ellos, aun en el caso de que alguien lo hubiera intentado. La
mayor parte terminaron encerrados en los centenares de anónimas instituciones y
hospitales para niños especiales. Eran metidos en la cama, y limpiados una vez
al día por unas pocas enfermeras sobrecargadas de trabajo, y por lo general se
les dejaba completa libertad; se les dejaba que languidecieran libremente en su
propio universo oscuro, tranquilo, privado. ¿Quién podía decir que aquello
fuera malo para ellos? No se había oído quejarse a ninguno (p. 13)
El Estado se ocupa del destino de los hijos sordociegos, encerrándolos
donde no sean una molestia para la sociedad mayor y mutilando sus posibilidades
de experimentar la vida plenamente. Sin embargo, muchos niños cuyos cerebros no
fueron afectados fueron encerrados también con los subnormales. Se descubrió que muchos de ellos tenían coeficientes
intelectuales cercanos a lo normal, y cuando llegaron a la pubertad quedó en
evidencia que no había suficiente gente preparada para manejarlos
convenientemente. Pero entre ellos, había una mujer que soñó con algo más, pero
no contentándose con los sueños, se dedicó a convertirlos en realidad. Así,
luego de una larga lucha con el Estado y su burocracia asistencialista, un
grupo de setenta sordociegos obtuvo la independencia, así como el pago de su
pensión anual garantizada, que nunca habían recibido. Con el dinero y ayuda de
un abogado y una arquitecto, idearon un nuevo espacio, en Nuevo México, un
lugar que muchos llamaban Keller[1].
Este lugar no era para llevar una vida que fuera una ciega y sorda imitación de
sus semejantes, sino un espacio para comenzar de nuevo, creando una forma de
vivir que no aceptara convenciones previas. Es decir, se trata de un contexto
totalmente nuevo, donde podía experimentarse una nueva forma de habitar y comunicarse.
A este extraño lugar,
Keller, llega el protagonista de la novela, luego de un largo recorrido por otras
comunidades alternativas que lo decepcionan, pues no lograron apartar el
sentimiento de vacío y soledad que invadía su corazón. Allí es recibido por una joven de aproximadamente trece años, la cual es hija de
los sordociegos originales y, por tanto, puede ver y escuchar normalmente,
aunque de todas formas el lenguaje que utiliza es el táctil (sólo habla para
explicar y traducir al protagonista). El protagonista es bien recibido en la
comunidad (no llegaban visitas muy seguido, tampoco se quedaban mucho tiempo),
por lo que decide aprender el lenguaje táctil (con el alfabeto manual
internacional), sólo para descubrir que ese es tan solo el primer escalón de un
lenguaje mucho más complejo, de cinco capas: lenguaje táctil, abreviado,
corporal, “toque” y, finalmente, “***”, al que sólo accedían los mayores, en una
especie de ceremonia semanal efectuada al atardecer. Así, asistimos al
aprendizaje del protagonista, quien, primero con impacto, luego con sumo
interés, profundiza en el lenguaje abreviado y corporal, con todo lo que ello
implica: “Ellos hablaban con sus cuerpos. No era solamente con las manos. […]
Pero hablar era hablar, y si la conversación evolucionaba hasta un punto en el
que necesitabas hablarle a otro con tus genitales, eso era simplemente una
parte más de la conversación” (1986, p. 30). De este modo, el protagonista
aprende que esta comunidad tiene un carácter pansexual, en el cual la orientación del deseo hacia un género
determinado no es más que una traba en la comunicación real y profunda de las
personas. De hecho, luego de experimentar un orgasmo involuntario en una
“conversación”, entendió que más allá de la individualidad, la comunidad
funcionaba como un organismo. Decidió entonces quedarse y aprender a “hablar”.
La Persistencia de la Visión es uno de mis cuentos favoritos, de hecho, el que determinó mi ingreso definitivo en el mundo de la ciencia ficción y la fantasía, géneros sin los cuales hoy no podría vivir. Además, su planteamiento de una comunicación total, que incluye al cuerpo y todas sus expresiones, remeció un poco mi forma de desenvolverme en el mundo, volviéndome más táctil y, por qué no decirlo, sexual, en el cotidiano.
Referencias
Escudero, Demián. (2006). La
Persistencia de la Visión (reseña). Sitio de Ciencia Ficción (página web) http://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op01052.htm
(revisado 14 de diciembre 2013).
Varley, John. (1986). La Persistencia de la Visión. Editorial
Hyspamerica: Madrid.
Notas
[1] En referencia a
Hellen Keller, sordociega que en su adultez se convertiría en activista
política. Primera persona sordociega en obtener un título universitario.
martes, 6 de mayo de 2014
lunes, 5 de mayo de 2014
otra cita (un momento de nutrición intelectual-corporal)
"We only believe in those thoughts which have been conceived not in the brain but in the whole body" (W. B. Yeats)
domingo, 4 de mayo de 2014
Metamorfosis de la lectura (Román Gubern)
El juicio sobre el libro electrónico aparece sesgado entre quienes hemos crecido y nos hemos formado, intelectualmente y sentimentalmente, con el libro códice de papel, hasta crear con él una verdadera dependencia emocional. Yo figuro entre quienes creen que durante mucho tiempo coexistirán el libro en papel y el libro electrónico -el códice y el rollo coexistieron durante cuatro siglos- y que, por supuesto, las enciclopedias, anuarios, prontuarios, catálogos, índices y libros de consulta general tienen su destino natural en el ciberespacio. Pero pienso que el libro en papel, el que aprendimos a amar desde nuestra infancia, ofrece todavía algunos atractivos o ventajas que merecen ser reseñadas y cabalmente valoradas:
1) El libro electrónico se opone al fetichimos del libro como objeto sensual, es decir, como objeto táctil, visual y oloroso a la vez. Y ese fetichismo ha sido tradicionalmente un componente hedonista del placer intelectual de la lectura.
2) El libro electrónico se opone, en su condición de máquina estandarizada, al valor sentimental del libro recibido como regalo cariñoso, o dedicado con una firma por el autor o por el amigo que lo regala, o de una edición limitada para amateurs cómplices.
3) El libro electrónico se opone al libro entendido como objeto de diseño gráfico. ¿Cuántas veces hemos comprado un libro por el atractivo de su portada? Aquí reaparece el fetichismo del objeto diferenciado, en contraste con el soporte uniforme. Es cierto que las vistosas fundas de los discos de vinilo no frenaron a los menos atractivos CD, pero el culto sentimental a la discografía de vinilo todavía se resiste a morir.
4) El libro en papel nos permite ojear y hojear el texto con más comodidad e inmediatez que las que nos consiente el libro electrónico.
5) En el libro códice podemos ponderar de un vistazo lo que llevamos leído y lo que nos falta por leer. Es cierto que esta información numérica se halla también en la parte inferior o superior de la página electrónica, pero su ponderación es menos sensorial e inmediata.
6) La luz incidente permite leer una página de papel, pero una incidente intensa puede convertirse en un inconveniente para leer una página electrónica.
7) Si un libro tradicional recibe un golpe o cae al suelo no se rompe. No ocurre lo mismo con el e-book.
8) En su condición de instrumento electrónico inalámbrico, el e-book no puede utilizarse en los aviones en vuelo, lo que resulta especialmente gravoso en los viajes largos.
9) El e-book no puede leerse en la bañera y es peligroso hacerlo junto a una piscina.
10) La movilidad de la lectura electrónica depende de una batería que cuando estamos enfrascados en un episodio apasionante bajo la sombra de un árbol puede exigirnos con su impertinente pitido que apaguemos inmediatamente el e-book, so pena de quedarnos sin texto. Esto no ocurre con el libro de papel.
El arcaico libro códice multisecular y el novísimo libro electrónico han entrado en legítima competencia en nuestro denso ecosistema alfanumérico, que está regido por la ley de usos y gratificaciones de los medios, una ley que nos explica perfectamente por qué la televisión no ha aniquilado la vigencia social de la radio, pero en cambio por qué el cine sonoro provocó la extinción del cine mudo. En la distribución racional de tales usos y gratificaciones se dirimirán los territorios de vigencia propios de los que ahora percibimos a veces como dos rivales y que probablemente no sean más que dos medios complementarios en nuestro abigarrado paisaje intelectual.
Extraído de "Metamorfosis de la Lectura", de Román Gubern, páginas 121-123. 2011. Anagrama: Barcelona.
viernes, 2 de mayo de 2014
Suscribirse a:
Entradas (Atom)












